Línea "A" de Subterráneos
La primera línea de subterráneos de Latinoamérica fue construida por Philipp Holzmann & Cía. y Sollazzo Hnos. entre 1911 y 1913 por la Compañía de Tranvías Anglo-Argentina, que controlaba más de las tres cuartas partes de la red tranviaria de Buenos Aires, durante la gestión del intendente municipal Joaquín de Anchorena. La ejecución del túnel para la doble vía de trocha de 1.435 m. entre Plaza de Mayo y Plaza Miserere consistió en la erección de muros laterales de mampostería, la excavación de trincheras y la construcción de la cubierta con tirantes de acero y bóvedas de ladrillo.

Estas tareas estuvieron a cargo de Philipp Holzmann y Cía., una destacada empresa alemana fundada en Fráncfort en 1856 que, una vez establecida su filial en la Argentina en 1907, cobró importancia por el novedoso uso del hormigón armado en la megausina de la CATE en Dock Sud. En 1914 se concretó la extensión a la estación terminal Caballito –desde 1923 Primera Junta–, donde se producía el empalme con un servicio de premetro a Floresta que operó hasta 1926. Sobre la Avenida Rivadavia, la rampa de salida también conducía a los talleres “Polvorín”, siendo este tramo utilizado desde 1980 por la Asociación Amigos del Tranvía para el recorrido del Tramway Histórico de Buenos Aires.

Los coches originales fueron fabricados en su mayoría por la compañía belga La Brugeoise y, en menor medida, por la británica United Electric Car Company. A partir de 1927, las “brujas” fueron modificadas definitivamente por motivos funcionales, prestando su servicio hasta 2013. Quince de estos coches históricos fueron declarados Monumento Histórico Nacional en 2014. La integración del subterráneo con la red tranviaria de la ciudad dio particular importancia a los nodos de trasbordo de Congreso y Plaza Miserere.
La construcción en Once fue financiada conjuntamente con el Ferrocarril del Oeste de Buenos Aires, que hizo uso de las vías centrales. El tendido pasó a denominarse Línea “A” en 1939, cuando quedó a cargo de la Corporación de Transporte de la Ciudad de Buenos Aires. Las estaciones originales –entre las que se destaca Perú– cuentan con guardas, zócalos y azulejos de colores distintivos para los usuarios que no sabían leer. Los trabajos de herrería artística decoran los accesos, resueltos con barandas de motivos geométricos y guirnaldas.
Textos: Juan Pablo Pekarek.
Línea "C" de Subterráneos
En julio de 1930, poco antes del golpe de Estado, el Concejo Deliberante aprueba el proyecto de la empresa española CHADOPyF, que sustituiría al subterráneo concebido por la Compañía de Tranvías Anglo Argentina como conexión de las estaciones de Retiro y Constitución de los ferrocarriles Central Argentino y del Sud, ambos de capitales británicos, paralizado tras la crisis eco- nómica de 1929. Las obras de Línea 1 fueron inauguradas en dos etapas entre 1934 y 1936 durante la presidencia de Agustín P. Justo.

Sin embargo, en 1939 el contexto cambiaría nuevamente con la firma del Tratado Roca-Runciman y la Corporación de Transportes de la Ciudad de Buenos Aires, que dejaba bajo control británico todos los tranvías y subterráneos. Es en esta etapa cuando se cambia su denominación original por la de línea “C”. La Compañía Hispano Argentina de Obras Públicas y Finanzas, presidida por Rafael Benjumea y Burín, conde de Guadalhorce, basaba su solidez en los capitales aportados por la colectividad española de Buenos Aires. En un contexto de afianzamiento tanto del Nacionalismo español como del argentino la CHADOPyF proyectó grandes murales de azulejos para las líneas “C”, “D” y “E” que entroncan con la tradición hispano-árabe andaluza, pensados como cuadros panorámicos ilustrados que refuerzan los lazos culturales entre argentinos y españoles.

Los 12 murales de la línea “C”, titulados “Paisajes de España”, exhiben imágenes evocativas de los más variados paisajes culturales de España encargados a firmas tradicionales peninsulares. La Estación Avenida de Mayo exhibe “El acueducto romano de Segovia” de Ignacio Zuloaga y “Alegoría España-Argentina 1934” de Fernando Álvarez Sotomayor mientras que los restantes, diseñados por Martín Noel y Manuel Escasany, corresponden a las estaciones Moreno (“Santiago, Lugo, Asturias y Santander” y “Bilbao, Santander, San Sebastián, Álava y Navarra”), Independencia (“Granada, Córdoba, Ronda, Palos y Huelva” y “Sevilla”), Diagonal Norte (“Ávila, Toledo, Soria y Segovia” y “Burgos, Madrid, Aranjuez, El Escorial y Puerta de Alcalá”), San Juan (“Levante, Albacete, Murcia y Valencia” y “Zamora, Salamanca y León”) y Lavalle (“Lérida, Tarragona, Barcelona, Monserrat” y “Alicante, Valencia, Teruel, Huesca y Zaragoza”).
Textos: Sergio López Martínez.
Línea "D" de Subterráneos
Los tramos iniciales de la Línea “D”, construidos por la CHADOPyF, fueron los inaugurados en 1937 entre las Plazas de Mayo y Lavalle –con empalme en el cruce de la línea “C” con las Avenidas 9 de Julio y Diagonal Norte–, y en 1940 entre Tribunales y Plaza Italia, comunicando el centro histórico con Palermo. Sus murales exhiben grandes cuadros panorámicos que, enfrentados en los muros opuestos de los andenes, contrastan escenas de la historia nacional con los procesos de modernización que se estaban desarrollando en las distintas provincias argentinas.

Esta original idea permitía combinar temáticas históricas revisitadas por el movimiento Neocolonial con el nuevo imaginario de la Modernidad. Las estaciones Catedral, Tribunales, Agüero y Canning le fueron encomendadas al pintor y escenógrafo Rodolfo Franco, quien concibió para la primera los hermosos panoramas porteños “La ribera del Río de la Plata y tertulia en la Alameda, Buenos Aires en 1830” y “Buenos Aires en 1936”. En Tribunales contrastó las figuras de “Garay y Mendoza” con las de “América y España”; en Agüero escenificó el “Camino de Córdoba del Tucumán” y el derrotero de “Los Colonizadores”, mientras que en la ex estación Canning retrató las “Evocaciones de Salta” y sus “Tareas campesinas”.

A la invención del pintor y escenógrafo rosarino Alfredo Guido se deben las fantásticas visiones costumbristas de las estaciones 9 de Julio y Facultad de Medicina, tituladas “San José de Flores, Luján, la quinta y el rancho en 1835”, “Luján, sus cereales, su ganadería y el Río de la Plata en 1936”; “Rosario, San Lorenzo, la posta, la trilla, la chacra hacia 1836” y “Santa Fe, el Puente Setúbal, el Río Paraná y Rosario hacia 1938”. En la Estación Bulnes contrastó el Noroeste montañoso con el Nordeste tropical evocando “Las leyendas del País de la Selva” y la “Arqueología diaguita, los valles, la zafra y los ingenios”. Plaza Italia reúne tres célebres estudios del mundo guaraní realizados por Léonie Matthis (“Casamientos colectivos”, “El besamanos de los caciques” y “La visita del gobernador a la Misión de San Ignacio Miní”); “La iglesia del Pilar de Buenos Aires”, de José Milé, los “Paisajes serranos” de Fray Guillermo Butler y “La descarga de los convoyes en el puerto de La Boca”, de Benito Quinquela Martín.
Textos: Sergio López Martínez.
Línea "E" de Subterráneos
La línea “E”, comenzada en 1938 e inaugurada en 1944, fue la quinta línea de subterráneos construida con la idea de conectar el sur de la ciudad a la red troncal, uniendo los barrios de Constitución, Monserrat, San Cristóbal y Boedo. La línea fue reformulada a partir de 1957 para conectarla con la Plaza de Mayo, la Diagonal Sur y el área del microcentro, desactivándose dos de sus estaciones originales: Constitución y San José, transformadas en talleres.

Como en todas las líneas construidas por la CHADOPyF, se encargaron murales de azulejos decorativos para seis de sus estaciones originales, que fueron realizados por la fábrica argentina Cattáneo y Cía. según bocetos de los artistas Antonio Ortiz Echagüe, Rafael Cuenca Muñoz, Alejandro Sirio, Léonie Matthis, Otto Durá y Primaldo Mónaco.
La estación San José vieja conserva dos espectaculares murales paisajísticos bocetados por Durá en 1939, titulados “Las cataratas del Iguazú” y “Los lagos del Sur”, que reproducen los dos monumentos naturales más espectaculares en los extremos norte y sur del país. En la actual estación Rodolfo Walsh el pintor español Ortiz Echagüe, instalado en la Argentina a inicios de los años 30, diseñó los murales “La Conquista del Desierto” y “Fundación de pueblos en La Pampa”, que evocan acontecimientos históricos de la provincia donde residía tras haber comprado una estancia en Santa Rosa.

Otro español, el cordobés Cuenca Muñoz, presentó el impactante panorama de la estación Pichincha denominado “Visiones de Pichincha, Ecuador”, escenario de la Independencia americana en donde se retratan las cumbres andinas del volcán a cuyos pies se emplaza la ciudad de Quito. En la estación Jujuy, el dibujante y caricaturista hispano-argentino Alejandro Sirio bosquejó los murales titulados “Los gauchos norteños” y el gran paisaje evocativo “Jujuy”. La artista y acuarelista Léonie Matthis reprodujo para la estación Urquiza sus cuadros historiados que ilustran “La batalla de Caseros”, en la fuera derrotado Juan Manuel de Rosas, y la “Entrada triunfal de Urquiza en Buenos Aires en 1852”. Más tardíos son los realizados por Alfredo Guido (“Boedo a mediados del siglo XIX”) y Primaldo Mónaco (“Niños jugando”), instalados en la estación Boedo en 1959.
Textos: Sergio López Martínez.
Ubicación:
Provincia: Ciudad Autónoma de Buenos Aires
Dirección:
Declaratoria: Decreto N° 437/1997
Categoría: Monumento Histórico Nacional