
El 14 de octubre de 1706 –fecha fundacional de esta histórica ciudad del suburbio norte de Buenos Aires– el militar y empresario español Domingo de Acassuso dona un terreno sobre la barranca del río para instalar una Capellanía en honor a San Isidro Labrador, haciendo honor a la devoción de su familia que ejercía el patronazgo de una capilla dedicada a este santo en el municipio de Zalla, en el País Vasco. Inaugurada en 1708, la precaria capilla fue transformada en sacristía de un nuevo templo edificado hacia 1720 y que subsistió hasta 1895, al ser reemplazado por la actual iglesia. Este histórico solar fue declarado Lugar Histórico Nacional en 1963.
La catedral neogótica de San Isidro se distingue de otros ejemplos bonaerenses de este estilo por su disposición pintoresca y exenta, ubicada en un recodo irregular entre la plaza y la línea serpenteante del río; envuelta por árboles y enclavada escenográficamente en lo alto de la barranca, recrea una escala armoniosa con un entorno urbano y residencial propio del neomedievalismo que estas propuestas intentan rememorar.
Construida entre 1895 y 1898 según proyecto del arquitecto francés Charles Paquin y del suizo Jacques Dunant, combina la estética del símil piedra con el ladrillo aparente; es de cruz latina con transepto-crucero y ábside circular con vitrales franceses, torre central flanqueada por torreones, portada con gablete, rosetón, campanario, reloj (1902) y remate en mirador con torrecillas cuyo chapitel alcanza casi 70 m. de altura. La nave central es estilo ojival y la mayoría de sus vitrales son de origen alemán (Casa Mayer y Cía., Munich) y francés (Casas J. A. Bergés, de Toulouse, y Collet y Pasquié). Las obras realizadas por Pedro Biasca e Hijos fueron dirigidas por el ingeniero Santiago Brian y consagradas en 1906.
Textos: Sergio López Martínez.
Foto: Francisco Pignataro
Ubicación:
Provincia: Buenos Aires
Ciudad: San Isidro
Dirección: Avenida del Libertador y 9 de julio
Declaratoria: Decreto N° 9.226/1963
Categoría: Lugar Histórico Nacional