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Geohelmintos


Los geohelmintos son un grupo de parásitos intestinales comúnmente conocidos como 'gusanos o lombrices intestinales', que pueden habitar el tubo digestivo humano. Se denominan geohelmintos o helmintos transmitidos por el suelo, ya que requieren madurar en sustratos con características específicas de humedad, temperatura y composición para alcanzar los estadios infectivos.

Dentro de este grupo se encuentran los nematodos: Ascaris lumbricoides, Trichuris trichiura, Strongyloides stercoralis y los Ancilostomídeos, Necator americanus y Ancylostoma duodenale. Cada una de estas especies de parásitos cumplen ciclos específicos, pudiendo dar lugar a manifestaciones clínicas particulares.

En general, tienen un impacto significativo en el desarrollo físico y cognitivo de las personas infectadas, lo que a largo plazo afecta el desarrollo social y económico de las comunidades con altas prevalencias de infección.

Este grupo de infecciones suelen ser subdiagnosticadas en los estudios de prevalencia y subestimadas en la clínica, por lo cual no se cuenta con información certera sobre su distribución y su impacto en la salud poblacional en nuestro país.

En este contexto, el INP está desarrollando una línea de trabajo con el propósito de elaborar un estado de situación sobre las geohelmintiasis a lo largo del territorio argentino, y de esta manera contar con una base epidemiológica a nivel poblacional y ambiental que contribuya a la toma de decisiones en salud pública.

¿Cómo se produce la infección?

La infección por geohelmintos se produce principalmente a través de la ingestión de alimentos o agua contaminados con huevos o larvas presentes en el suelo. Estos parásitos liberan sus huevos en la materia fecal de las personas infectadas y, cuando las condiciones de saneamiento son deficientes, pueden contaminar el ambiente. En el caso de Ascaris lumbricoides y Trichuris trichiura, la infección ocurre por la ingesta de huevos maduros, mientras que, los Strongyloides stercoralis y los Ancilostomídeos se trasmiten por la penetración de las larvas infectivas desde el suelo contaminado con materia fecal. Los animales pueden estar infectados con especies propias de geohelmintos, algunas de las cuales son zoonóticas, como Toxocara canis y Ancylostoma spp., pero no transmiten directamente los parásitos humanos. Es importante conocer los diversos modos de transmisión para implementar medidas de prevención adecuadas.

¿Cómo evoluciona la enfermedad?

Las infecciones leves no suelen producir manifestaciones clínicas. En los que casos en que se presenten, pueden incluir: diarrea, dolor abdominal, malestar general y debilidad.

En los casos de infecciones más severas puede ocurrir mala absorción de nutrientes, anemia, obstrucción intestinal, decaimiento y disminución de la capacidad de aprendizaje o laboral.

Principales modos de transmisión

  • Consumir hortalizas crudas y mal lavadas que han estado en contacto con suelos contaminados con huevos o larvas de geohelmintos.
  • Beber agua de fuentes no potables que pueda estar contaminada con huevos o larvas de estos parásitos.
  • Caminar descalzos en suelos contaminados.
  • Tomar contacto con suelos contaminados a través de las manos y llevarlas a la boca sin lavarlas previamente.

Distribución geográfica

En general, las geohelmintiasis están restringidas a áreas de climas tropicales y subtropicales, y son especialmente prevalentes en países con niveles socioeconómicos bajos y de limitado acceso a la salud y los servicios de saneamiento. Sin embargo, también es importante considerar que los movimientos migratorios desde zonas endémicas pueden influir en la dinámica de estas infecciones en áreas donde normalmente no se esperaría riesgo de transmisión.

En Argentina, la información disponible muestra una mayor presencia de geohelmintiasis en las provincias del noreste y noroeste, mientras que se ha registrado baja o nula prevalencia en las regiones centrales y sur del país.

Presentación clínica

Las infecciones leves no suelen producir manifestaciones clínicas. En los que casos en que se presenten, pueden incluir: diarrea, dolor abdominal, malestar general y debilidad.

En los casos de infecciones más severas puede ocurrir mala absorción de nutrientes, anemia, obstrucción intestinal, decaimiento y disminución de la capacidad de aprendizaje o laboral.

El Diagnóstico de la Infección

¿Dónde se realiza el análisis?

El estudio puede realizarse en centros de salud públicos o privados que cuenten con laboratorio de análisis clínicos. En casos específicos o de estudio poblacional, también se realizan en instituciones especializadas como el INP o sus laboratorios de referencia provinciales.

¿Quiénes deben ser estudiados?

Dado que las geohelmintiasis pueden cursar sin síntomas, no siempre es posible identificarlas clínicamente. Por eso, es importante evaluar a personas que presenten:

  • Síntomas gastrointestinales como dolor abdominal, diarrea persistente, o signos de malabsorción.
  • Eosinofilia en análisis de laboratorio, especialmente cuando no hay otra causa identificable.
  • Historia de contacto con suelo, agua o alimentos potencialmente contaminados.
  • Condiciones que afecten el sistema inmunológico, como tratamientos inmunosupresores, VIH u otras inmunodeficiencias.

La información clínica debe comunicarse al laboratorio para orientar el uso de las técnicas diagnósticas más adecuadas.

¿Qué debe hacer una persona con resultado positivo?

Debe concurrir a un centro de salud para que el equipo médico indique el tratamiento adecuado y, si es necesario, la realización de controles posteriores. Además, es fundamental evaluar el entorno para evitar reinfecciones.

Tratamiento

El tratamiento de las infecciones por geohelmintos siempre debe ser prescrito y supervisado por profesionales médicos, y puede variar ligeramente según las especies parasitarias involucradas. En general, el tratamiento suele ser efectivo. Sin embargo, es importante considerar las reinfecciones en áreas donde el contacto con los factores de riesgo es persistente, por ejemplo: consumo de agua no potable o falta de acceso a servicios sanitarios.

Prevención y Control de la Transmisión

Para prevenir la infección por geohelmintos, es fundamental el lavado frecuente de manos con agua y jabón, especialmente antes de comer y después de ir al baño. Además, mantener las uñas cortas y limpias ayuda a evitar que se acumulen huevos de parásitos. En regiones donde estos parásitos son comunes, usar calzado adecuado y evitar caminar descalzo sobre la tierra es una medida esencial para impedir su entrada a través de la piel.

¿Cómo se deben manipular los alimentos para evitar estas infecciones?

Es importante consumir agua potable segura; cuando no se dispone de agua confiable, se recomienda potabilizarla en casa mediante hervido, clorado o filtrado. Las frutas y verduras deben lavarse cuidadosamente antes de consumirlas, y en zonas de riesgo es preferible consumirlas cocidas para eliminar posibles huevos o larvas de parásitos.

¿Qué rol cumple la comunidad en la prevención?

La comunidad juega un papel clave en la prevención de estas infecciones. La educación sanitaria orientada a promover hábitos saludables y difundir información clara sobre cómo evitar la transmisión de los geohelmintos es fundamental para reducir su incidencia.

Aspectos clave por especie

Ascaris lumbricoides

Entre los geohelmintos, A. lumbricoides es el más prevalente. La infección inicia cuando se ingieren los huevos embrionados del parásito. Las personas con ascariasis a menudo no presentan manifestaciones clínicas. Los síntomas leves incluyen malestar abdominal o dolor; mientras que las infecciones graves pueden obstruir los intestinos. Otros síntomas como la tos se deben a la migración de las larvas a través del cuerpo.

Ascaris lumbricoides

Trichuris trichiura

La infección se produce por el consumo de huevos larvados. Se han observado infecciones zoonóticas con otras especies de Trichuris, como T. suis de cerdos y T. vulpis de perros. Sin embargo, en humanos, ninguna de estas especies completa su desarrollo ni se considera patógena.

Trichuris trichiura

Ancilostomídeos

También conocidos como Uncinarias, incluyen las especies N. americanus y A. duodenale, cuyos huevos son morfológicamente idénticos. Además, se ha determinado que A. ceylanicum, una especie que infecta perros, gatos y otros cánidos como zorros, coyotes y lobos, también puede completar su ciclo en humanos. La infección con N. americanus es la más prevalente a nivel mundial y ocurre por la penetración de larvas infecciosas (vía percutánea). En las especies del género Ancylostoma, la infección puede ser por vía percutánea y oral.

Ancilostomídeos

Strongyloides stercoralis

La Organización Mundial de la Salud no considera a S. stercoralis como un geohelminto debido a que su ciclo es más complejo que el de otras especies. En este caso, los huevos eclosionan en el intestino delgado y las larvas del primer estadio son expulsadas con la materia fecal. Debido a la presencia de larvas en el intestino delgado, existe el riesgo de autoinfección si las mismas se convierten en infecciosas antes de ser eliminadas, lo que puede llevar al síndrome de hiperinfección o estrongiloidiasis diseminada. Estas condiciones son más frecuentes en personas con sistemas inmunológicos debilitados.

Strongyloides stercoralis

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