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Leishmaniasis


¿Qué es la Leishmaniasis?

La Leishmaniasis es un conjunto de enfermedades causadas por parásitos del género Leishmania. Dependiendo de la especie que produce la infección, la enfermedad puede presentarse en distintas formas clínicas: visceral, cutánea o mucosa. Estas diferencias se deben al tropismo de cada especie, es decir, su preferencia por distintos tejidos del cuerpo: órganos internos como el hígado y el bazo en la forma visceral, o la piel en la forma cutánea, donde genera úlceras características. En algunos casos, las lesiones cutáneas pueden evolucionar y comprometer las mucosas, dando lugar a la forma mucosa de la enfermedad.

¿Qué infección produce y cómo evoluciona la enfermedad?

Los parásitos del género Leishmania infectan distintos tejidos del cuerpo, dependiendo de la especie. Algunas formas afectan órganos internos (forma visceral), otras provocan lesiones en la piel (forma cutánea) y otras afectan las mucosas (forma mucosa).

La enfermedad tiene una evolución lenta y, en algunos casos, las lesiones pueden reaparecer luego de una aparente curación.

El diagnóstico de la infección

En Argentina, los casos de leishmaniasis se diagnostican mediante diversas técnicas de laboratorio, según la forma clínica. La información oficial sobre la cantidad de personas diagnosticadas se publica periódicamente en los Boletines Epidemiológicos Nacionales del Ministerio de Salud de la Nación.

El tratamiento

Las leishmaniasis tienen tratamientos con medicamentos específicos. Estos pueden tener ciertos eventos adversos por lo que es importante tener un diagnóstico certero, y cuanto antes se implemente mejor va a ser la respuesta y evolución del paciente.

Los mismos se adecuan según recomendaciones de expertos según evidencia científica, y se indican con controles para ver la respuesta efectiva y controlar sus eventos adversos.

El vector: el insecto que transmite la enfermedad

Las leishmaniasis se transmiten a través de vectores: insectos de la familia Psychodidae. Estos pequeños insectos, conocidos con diferentes nombres según la región (como carachai, plumilla o torito), adquieren el parásito al alimentarse de un animal infectado. Luego, al picar a un ser humano, pueden transmitir la enfermedad.

Estos insectos se encuentran principalmente en las provincias del norte y centro de Argentina, y requieren ciertas condiciones ambientales para reproducirse y sobrevivir, por lo que su distribución está limitada a zonas específicas.

Estos insectos son muy pequeños, miden entre 2 y 3 mm, tienen un vuelo corto y silencioso, y son de color claro o amarillento. Las hembras son las que pican y se alimentan de sangre, que es necesaria para el desarrollo de sus huevos.

¿Dónde se crían?

Los vectores se desarrollan en ambientes cálidos y húmedos, con abundante materia orgánica en descomposición, como hojarasca, residuos de animales o suelos sombreados. Suelen encontrarse en especialmente en sitios con vegetación densa, como los criaderos de animales.

¿Cuáles son sus hábitos?

  • Son activos durante la noche (nocturnos).

  • Su vuelo es bajo, lo que favorece la transmisión en personas que duermen o descansan cerca del suelo.

Prevención de la Leishmaniasis

La prevención de la leishmaniasis se basa en interrumpir el ciclo de transmisión entre el reservorio, el vector y el ser humano. Para ello, se requiere una combinación de acciones ambientales, personales y comunitarias.

  • Control del vector:

    • Uso de repelentes y mosquiteros, especialmente durante la noche.

    • Colocación de telas metálicas o mallas finas en ventanas y puertas.

  • Manejo del ambiente:

    • Eliminación de hojarasca, residuos orgánicos y escombros en patios y alrededores de las viviendas.

    • Control del crecimiento excesivo de vegetación cerca de las casas.

    • Mantenimiento de corrales y criaderos de animales alejados del hogar.

  • Control de reservorios:

    • En zonas con Leishmaniasis visceral, el monitoreo y cuidado de los perros es clave, ya que pueden actuar como reservorios.

    • En algunos casos, se realizan estudios para la detección de animales infectados y acciones de control según la normativa vigente.

  • Educación y participación comunitaria:

    • Sensibilizar a la población sobre los riesgos y medidas de prevención.

    • Promover hábitos en las tareas de limpieza y control ambiental.

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