Presidencia de la Nación

La importancia de un hallazgo fortuito 

La historiadora Sara Mata reflexiona sobre el hallazo de un documento que reorientó su investigación sobre Guemes


Sara Mata

Historiadora

Hace ya muchos años, luego de varios días de trabajo intenso en el Archivo General de la Nación, el hallazgo de un pequeño documento suelto dentro de un legajo de la Sala X - Ejército del Norte: 43-6-3 me ofreció la posibilidad de replantear hipótesis en torno a la movilización rural que, desde 1814 y hasta su muerte en 1821, Martín Miguel de Güemes lideró en la Provincia de Salta y habilitó una agenda de investigación que guió la búsqueda en el Archivo General de la Nación y en el Archivo y Biblioteca Históricos de Salta.

Se trataba de un recibo fechado en abril de 1813, dos meses después de la batalla de Salta librada el 20 de febrero de ese año entre el Ejercito Auxiliar del Perú, al mando de Manuel Belgrano, y el Ejército Real del Perú que ocupaba la ciudad. El recibo emitido por las Cajas del Ejército daba cuenta de haber socorrido a “Vicente Martínez (alias Panana) y a Bonifacio Muruaga con cuarenta pesos a cada uno por orden del Señor Mayor General Dn. Eustaquio Díaz Vélez por los buenos servicios hechos a la patria”. A pesar de tratarse tan solo de uno más entre tantos otros recibos de pago, este adquiría para mí una importancia inusitada por varias razones. No solo revelaba el nombre de unos de los capitanes de Güemes que hasta ese momento solo era conocido como Vicente Panana, sino fundamentalmente permitía replantear la generalizada movilización rural que a partir de 1814 y 1815 comenzaría a liderar Martín Miguel de Güemes y observar la construcción de liderazgos locales.


Caratula del expediente criminal contra Vicente Panama, 1818. Archivo General de la Nación, Fondo Cabildo, Justicia y Regimiento de Buenos Aires. ID: AR-AGN-CJR01-2822-17

¿Quién era Panana? En 1814, ante la ocupación realista en Salta y Jujuy, los partes enviados por Güemes en su condición de jefe de la Vanguardia del Ejercito Auxiliar destacaban el valor del “sargento Panana”, revelando así su ascenso en las milicias que se consolidó cuando, en 1815, Güemes al crear la División Infernal de Gauchos de Línea nombra a Don Vicente Panana Capitán de la Primera Compañía de Escuadrones Gauchos, integrada por “voluntarios patriotas”. Como dijera anteriormente además de conocer su nombre, reemplazado hasta ese momento por su alias, este documento permitió reconocer el proceso de movilización rural iniciado con la revolución y previo a 1814, matizando así la tesis que atribuía a Güemes “haber levantado la campaña”. Si bien es cierto que no solo organizó con éxito a los grupos milicianos, que hostigaron a las fuerzas realistas en 1814, sino que luego amplió y capitalizó la movilización rural, concediendo ciertos beneficios a los hombres movilizados, las experiencias previas de militarización posibilitaron liderazgos locales como el de Panana fundamentales para esa movilización posterior.

Unas pocas líneas en un documento suelto habilitaron también una agenda de investigación que permitió complejizar las disputas políticas que atravesaron el período, además de mostrar las posibilidades y límites del ascenso social que propiciaba la militarización revolucionaria. Si bien no es objeto de estas breves líneas trazar la trayectoria del negro, pardo o zambo Panana, a través de él fue posible comprobar tanto la fragilidad de ese ascenso social como la conflictividad política que tensionó las relaciones entre Güemes y los jefes de las milicias. Su buena estrella finalizó cuando fue enviado por Güemes a Buenos Aires destinado a prisión, sin que se mencionasen las razones. El ascendente de Panana entre los hombres movilizados se comprueba ante la imposibilidad del Gobernador de ejecutarle, debiendo tan solo contentarse con alejarlo de la Provincia de Salta.

El interés por Panana y su pronta desaparición de la escena política y militar de Salta orientó nuestra investigación. Así logramos ubicar en el Archivo General de la Nación un interesante expediente en Criminales, Expte. 17 Legajo 62 (AGN 9-2822-17) iniciado en Buenos Aires en 1818, acusado de formar parte de una conspiración contra Güemes liderada por importantes representantes del proyecto federal, entre ellos algunos vecinos de Salta. De esta manera nos aproximamos a las redes políticas que integraban importantes miembros de la elite salteña y la oposición al gobierno de Güemes de la facción federal en Salta, a la que adherían algunos de los jefes de las milicias, luego de que éste se alineara políticamente con Buenos Aires apoyando el proyecto militar sanmartiniano que alentaba el Director Supremo Juan Martín de Pueyrredón.

Para Inspiraciones: pensamientos desde archivos. Bicentenario del Archivo General de la Nación.

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