Democracia innovadora

 

Atravesamos tiempos de transición y transformación. Frente a la pandemia, tanto el Estado como las empresas y la sociedad civil tuvieron que redoblar sus esfuerzos para hacer frente a los nuevos desafíos y demandas de esta nueva época.

Con base en esas energías creativas frente a la adversidad, podemos enriquecer nuestra democracia con instituciones renovadas, que den soporte a una estrategia de desarrollo integral sostenible. La credibilidad, las dinámicas y herramientas de trabajo innovadoras, la representatividad, la perspectiva de género y el trabajo enfocado a resultados son elementos indispensables para un Estado acorde a las necesidades de los nuevos tiempos. Los trabajadores y las trabajadoras públicas deben impulsar un modelo de administración ágil y con la mirada puesta en las necesidades y expectativas de la ciudadanía.

Debemos construir un sector público ejemplar en su integridad, eficacia y diversidad, que pueda dar respuesta a los principales desafíos que la democracia enfrenta en términos de acceso ciudadano a los servicios públicos, a la seguridad, a la justicia, a la defensa y a los demás derechos humanos de última generación.

Metas


Profesionalización estatal para la transformación social. Nuevas Escuelas frente a la revolución tecnológica exponencial: Judicial, de Gobierno y Diplomática.



Políticas de género: abordaje transversal y federal.



Datos para el bien común. Ética e impacto de la nueva economía digital y las redes sociales. Cocreación para nuevas formas de participación democrática.



Integridad pública y privada. Agencia de Evaluación de Políticas Públicas, nuevas modalidades de responsabilidad empresarial y Observatorio de Transparencia en la Obra Pública.



Seguridad, justicia y derechos humanos: Policía Judicial, sistema acusatorio penal, trazabilidad y digitalización de la justicia. Ciberdefensa y ciberseguridad como nuevos desafíos geopolíticos estratégicos. Prevención integral de la violencia.