No renovables


Son aquellos que, una vez explotados, se agotan y no pueden regenerarse o cuyo ritmo de reposición es mucho más lento que el de su consumo. Los combustibles fósiles (carbón, petróleo, gas natural) constituyen ejemplos característicos.

Compuestos y elementos disueltos

A pesar de la gran variedad y cantidad de materiales que se encuentran disueltos en el agua de mar, sus bajas concentraciones hacen prohibitivamente costosa su extracción en la mayoría de los casos.

El oro es un buen ejemplo. Aún existen unas 5 millones de toneladas en total de la extensión oceánica, su concentración en el agua es extremadamente baja. En consecuencia, los costos de energía necesarios para bombear el agua, sumados a los del tratamiento químico para su extracción, resultarían mucho mayor que el valor del oro obtenible.

De los elementos disueltos, sólo se aprovechan la sal común y el magnesio, así como el bromo y el potasio en menores cantidades.

Hidrocarburos

El petróleo y el gas representan más del 95% del valor económico de toda la producción marina actual de los recursos no renovables.

De los hidrocarburos depende la mayor parte de la industria y el transporte. Junto con el carbón, suponen casi el 90% de la energía comercial empleada en el mundo.

El margen continental argentino cuenta con diez cuencas sedimentarias de diversa extensión. La Cuenca Austral, ubicada frente a las costas de Tierra del Fuego, posee los únicos yacimientos actualmente en producción. Las restantes cuencas han sido hasta ahora pobremente explotadas.

Hidratos de metano

Son compuestos sólidos de agua y gases que pueden encontrarse intercalados en los sedimentos de las capas superficiales del fondo marino.

Tienen la apariencia de trozos de hielo, y cuando son expuestos a condiciones ambientales de superficie liberan los gases “atrapados” en su interior.

Algunas estimaciones indican que las cantidades de hidratos presentes en el fondo marino del planeta equivalen a casi el doble de las reservas actuales de petróleo, gas y carbón sumadas, pudiendo convertirse, a futuro, en la mayor fuente de energía utilizable.

Su explotación presenta muchos desafíos aun no resueltos. Uno de los mayores problemas radica en que el principal gas presente en estos compuestos es el metano, cuya liberación a la atmósfera puede contribuir a acelerar el proceso de calentamiento global.

Arenas y Gravas
La industria de extracción “costa afuera” de arenas y gravas (cantos rodados) se encuentra económicamente en segundo lugar entre las explotaciones de recursos marinos no renovables.

La arena, fragmentos de rocas y de caparazones de organismos marinos se concentran en depósitos superficiales del lecho oceánico.

Para su recolección -muy frecuentemente también en grandes ríos- se utilizan embarcaciones que succionan el material y lo acumulan abordo para su traslado.

Nódulos de Manganeso

Son depósitos minerales de forma y tamaño irregular que contienen significativas concentraciones de manganeso y hierro, y concentraciones menores de cobre, níquel y cobalto. Se los encuentra tapizando grandes extensiones del fondo oceánico.

Evaporitas y Fosforitas

Las evaporitas -acumulaciones de sales- son el resultado de la evaporación natural del agua de mar que produce la precipitación de las sales disueltas en depósitos económicamente explotables.

Las fosforitas -acumulación de fosfatos- son rocas sedimentarias con alto contenido de compuestos de fósforo, aptos para la producción de fertilizantes.

No existen explotaciones significativas de este recurso que se encuentra sobre el fondo, en zonas de hasta 300 metros de profundidad.

La reserva marina total calculada de estos minerales supera los 50.000 millones de toneladas.