Almirante Guillermo Brown


Primer Almirante de nuestra fuerza naval, primero en la cronología y en el prestigio, Guillermo Brown consagró su vida al servicio de su patria de adopción. Había nacido en Foxford, Irlanda, el 22 de junio de 1777.

De familia profundamente católica, de niño fue llevado por su padre a los Estados Unidos, donde quedó huérfano. Al poco tiempo, siendo ya adolescente se embarcó como grumete en un barco norteamericano.

Guillermo Brown durante diez años navegó por las aguas del Atlántico y allí adquirió admirable pericia, cualidad descollante de su personalidad de marino. Había alcanzado matrícula de capitán cuando en 1796 fue apresado por un buque inglés y obligado a prestar allí servicios. La nave inglesa fue luego apresada por un navío francés y Brown, conducido a Francia como prisionero de guerra, logró fugarse.

A su regreso a Inglaterra reanudó su carrera marítima y el 29 de julio de 1809 contrajo enlace con Elizabeth Chitty. A fines de ese año Brown llegó al Río de la Plata a bordo del Belmond y se radicó en Montevideo para dedicarse al comercio. El 18 de abril de 1810 con la fragata Jane, de su propiedad, arribó a Buenos Aires en gestión comercial y permaneció dos meses en la entonces capital del Virreinato, siendo testigo de la semana de Mayo.

Años después, Brown luchó contra los marinos realistas que dominaban la Banda Oriental. Apresó la goleta Nuestra Señora del Carmen y la balandra San Juan de Ánimas, intentó abordar con un bote y veinte marineros al bergantín de guerra Cisne, y transportó también armas, víveres y oficios del gobierno de Buenos Aires a los patriotas de la Banda Oriental. En marzo de 1814 el Directorio le confirió el grado de Teniente Coronel y lo puso al frente de la escuadra.

El 11 de marzo de aquel año, Brown inició un ataque a la isla Martín García que fue rechazado. Volvió a reanudarlo el día 15, apoderándose del lugar. Las fuerzas realistas que mandaba el Capitán de Navío Jacinto de Romarate se retiraron aguas arriba del río Uruguay derrotando el 28 de marzo de 1814 en el combate de Arroyo de la China a una pequeña fuerza naval que el marino irlandés había mandado en su persecución. En esta acción murió el Teniente de Marina Samuel Spiro.

El genio estratégico de Brown vislumbró que una acción naval contra Montevideo podía producir la rendición de esta plaza, que resistía hacía casi cuatro años el sitio de las fuerzas terrestres de Buenos Aires. Insistió ante Posadas y el Consejo de Estado sobre la necesaria urgencia de llevar adelante su plan y logró ser escuchado. El 14 de abril de 1814 zarpó hacia la Banda Oriental una escuadra al mando de Brown, quien izó su insignia en la fragata Hércules.

El triunfo naval del 17 de mayo de 1814 frente a las costas de Montevideo trajo aparejada la caída de dicha ciudad en poder de las fuerzas patriotas, hecho que se produjo el 23 de junio de 1814. Según San Martín la victoria de Brown en aguas de aquella plaza era "lo más importante hecho por la revolución americana hasta el momento".

Terminada la campaña de 1814 emprendió Brown con la fragata Hércules una campaña de corso por aguas de Chile, Perú, Ecuador y Colombia, que se inició a fines de 1815 y abarcó hasta mediados de 1816. Llevó las ideas de libertad de la Revolución de Mayo hasta aquellas regiones y fue precursor de la gesta libertadora que llevaría a cabo San Martín. Cuando regresó a Buenos Aires, no quiso tomar parte en conflictos internos y se retiró a su hogar, dedicándose al comercio.

El 10 de diciembre de 1825, el Imperio del Brasil le declaró la guerra a las Provincias Unidad del Río de la Plata, alegando apoyo a los intentos de liberación por parte de la banda Oriental de la ocupación brasileña. El 21 de diciembre una escuadra imperial al mando del Vicealmirante Rodrigo José Ferreyra de Lobo bloqueó Buenos Aires.

El gobierno llamó a Guillermo Brown y el 12 de enero de 1826 le confirió, con el grado de Coronel Mayor, el mando de la escuadra integrada por muy escasas fuerzas: los bergantines General Balcarce y General Belgrano y una vieja lancha cañonera, la Correntina.

Brown organizó todo rápidamente, incorporó 12 lanchas cañoneras y al poco tiempo se incrementó el número de buques mediante la adquisición de la fragata 25 de Mayo; los bergantines Congreso Nacional y República Argentina y las goletas Sarandí y Pepa. Brown izó su insignia en la 25 de Mayo.

Las primeras acciones contra la flota brasileña tuvieron lugar el 9 de febrero de 1826. Durante el combate, la fragata Itaparica buque insignia del almirante brasileño sufrió graves averías y grandes pérdidas de tripulantes.

El 10 de junio de 1826 una poderosa fuerza brasileña se presentó ante Buenos Aires, integrada por 31 barcos. Brown sólo disponía de 4 buques y 7 cañoneras.

El marino irlandés derrochó coraje y audacia sin límites en el combate de Quilmes, librado el 30 de julio de 1826. A bordo de la fragata 25 de Mayo, comandada por el Coronel de Marina Tomás Espora, y apoyado por Rosales con su goleta Río de la Plata combatió contra veinte naves enemigas. Ante el temor de quedar varadas las naves brasileñas se retiraron y la escuadra de Brown ataviada como en días de gala llegó al puerto porteño.

En febrero de 1827, las fuerzas patriotas libraron el combate de El Juncal. Esta acción naval terminó con una derrota de las fuerzas brasileñas y en ella tuvieron actuación destacada el comandante del bergantín General Balcarce, Francisco José Seguí, y Francisco Drummond, a cargo de la goleta Maldonado. Durante ese combate fueron apresados doce buques brasileños, tres fueron incendiados y únicamente dos pudieron escapar.

Los bergantines República, Independencia y Congreso y la goleta Sarandí zarparon del fondeadero de Los Pozos con el objeto de realizar un crucero sobre las costas brasileñas. Navegaban a la altura de la Ensenada cuando los buques encallaron en la punta del banco de Monte Santiago. En esa situación fueron sorprendidos por fuerzas navales brasileñas muy superiores y durante el 7 y 8 de abril de 1827 debieron soportar un incesante fuego enemigo. Las naves patriotas causaron graves averías en los buques imperiales y resistieron hasta que se quedaron sin municiones. Drummond, comandante del Independencia, cayó herido mortalmente cuando se dirigía en busca de pertrechos. Antes de permitir que el Independencia y la República fuesen apresadas por el enemigo, Brown ordenó incendiarlas luego de pasar a sus tripulaciones a los otros dos buques, y emprendió el regreso a Buenos Aires.

En agosto de 1828 finalizó la guerra naval contra el Brasil y Brown se retiró a la vida privada no queriendo tomar parte en la lucha que durante más de veinte años libraron unitarios y federales. El bloqueo al que fue sometido Buenos Aires por parte de las fuerzas inglesas y francesas cuyo comienzo data desde el año 1838 hizo que el viejo Almirante volviera al servicio activo.

Bloqueó a Montevideo burlando la flota inglesa; causó derrota tras derrota a las naves del Uruguay que presidía Fructuoso Rivera abierto enemigo del gobernador de Buenos Aires, Juan Manuel de Rosas. El 15 de agosto de 1842 Brown derrotó a una fuerza naval riverista comandada por el héroe italiano José Garibaldi.

Producida la caída del régimen que encabezaba Rosas, muchos marinos fueron eliminados del escalafón activo de la Armada, pero no el Comandante de la Escuadra de la Confederación. Por el contrario, el Ministro de Guerra y Marina le cursó al Almirante Brown una comunicación manifestando: "El Gobierno con esa medida ha consultado la decidida predilección a que V.E. tiene títulos por sus viejos y leales servicios a la República Argentina en las más solemnes épocas de su carrera".

El 3 de marzo de 1857 falleció el Almirante Guillermo Brown y el gobierno decretó honras al ilustre marino que, como decían los considerandos de la resolución oficial "simboliza las glorias navales de la República Argentina y cuya vida ha estado consagrada constantemente al servicio público en las guerras nacionales que ha sostenido nuestra Patria desde la época de la Independencia".

El General Mitre en ocasión de despedir los despojos mortales, dijo de nuestro ilustre prócer naval: "Brown en la vida, de pie sobre la popa de su bajel, valía para nosotros por toda una flota".

Seis buques de la Armada Argentina llevaron su nombre: Goleta (1826), Vapor de Guerra "General Brown"(1867-Primer Buque Escuela), Acorazado (1880), Crucero (1931), Destructor (1961), Destructor (1983).

Frases célebres del Almirante Guillermo Brown

“El honor nacional requiere un esfuerzo. El jefe de la escuadra debe hacer y hará su deber. Si el éxito es favorable, todo irá bien; pero si es desgraciado, suplico se salve mi nombre y el honor de mi familia”.
Almirante Guillermo Brown. Parte del 4 de marzo de 1826; fechado en La Colonia, a bordo de la corbeta “25 de Mayo”.

“Marinos y soldados de la República: Veis esa gran montaña flotante? Son 31 buques enemigos! Mas no creáis que vuestro General abriga el menor recelo, pues que no duda de vuestro valor y espera que imitaréis a la “25 de Mayo” que será echada a pique antes que rendida. Camaradas: confianza en la victoria, disciplina y tres Vivas a la Patria”.
Orden del Día del Almirante Guillermo Brown, en Los Pozos, frente al enemigo el 11 de junio de 1826.

“Fuego rasante que el pueblo nos contempla!”
Señal izada en el palo de mesana de la “25 de Mayo”, nave insignia del Almirante Brown, antes del combate de Los Pozos.

"¡Es preferible irse a pique que rendir el pabellón!”.
Señal dirigida por el Almirante Brown a la escuadra, antes del combate de Quilmes, 30 de julio de 1826.

“Espora: hoy tendremos un día glorioso, si todos los nuestros cumplen su deber, como lo espero lo haga este buque”.
Palabras del Almirante Brown a su capitán de Bandera D. Tomás Espora, a bordo de la “25 de Mayo”, antes del combate de Quilmes.

“Compatriotas! Vuestra estimación es el más dulce premio a que podría yo aspirar. Mi vida es vuestra, y rendirla por la gloria del país, es mi primer deber”.
Palabras del Almirante Brown, al pueblo de Buenos Aires, que lo recibió triunfalmente en Buenos Aires, luego de la acción de la Ensenada.

“No me pesa haber sido útil a la patria de mis hijos, considero superfluos los honores y las riquezas, cuando bastan seis pies de tierra para descansar de tantas fatigas y dolores...”.
Palabras dirigidas por el Almirante Brown al destacado marino Joao Pascoe Grenfell, en su quinta de Barracas.

“Si algún día nuevos peligros amenazan a la patria de los argentinos, si algún día nos viésemos obligados a confiar al leño flotante el pabellón de Mayo, el soplo poderoso del viejo Almirante henchirá nuestras velas, su sombra empuñará el timón en medio de las tempestades, y su figura guerreará de pie sobre la popa de nuestras naves en medio de la humareda del cañón y de la grita del abordaje...”.
Oración fúnebre al Almirante Brown, pronunciada por el General D. Bartolomé Mitre.

“Respetables señores y señoritas: Agradezco profundamente un obsequio que tanto me lisonjea, y puedo asegurar en mi nombre y en el de mis compañeros de peligro, que esta bandera así consagrada no vendrá abajo, sino cuando caiga el mástil o se sumerja la nave que la tremole!”.
Agradecimiento del Almirante Brown a las damas argentinas que le donaron la bandera conocida como de Los Pozos, luego del triunfo en el combate del 11 de junio de 1826.