¿Por qué es importante cuidar a las montañas?

Las montañas son una fuente de recursos vitales, como agua, energía y diversidad biológica. Entre otras cosas proveen de minerales, productos forestales y agrícolas, y medios de esparcimiento.

Una montaña se define como tal según su altura: es una elevación natural de más de 300 metros sobre el nivel de base. Además, la pendiente, debe ser igual o superior al 30 % desde la base a la cima.

En sus ecosistemas se representa la ecología compleja e interdependiente de nuestro planeta. Por lo tanto, el medio montano es esencial para la supervivencia del ecosistema mundial.

A su vez, constituyen ecosistemas frágiles que sufren diariamente un gran deterioro ambiental y, por ello, se encuentran en un proceso de cambio continuo. Son susceptibles de erosiones aceleradas de sus suelos, desprendimientos de tierras y un rápido empobrecimiento de la diversidad genética y del hábitat.

Desde el punto de vista geológico, la montaña es una geoforma compleja, debido a la interacción entre tectónica y procesos superficiales condicionados por el clima.

Los habitantes de estas regiones son muchas veces poblaciones frágiles y vulnerables, que están perdiendo los conocimientos autóctonos.

Por esto, es necesario adoptar medidas que velen por un ordenamiento apropiado de los recursos de las montañas y el desarrollo socio-económico de sus habitantes.