La forma de trabajar el cacao en la Patagonia nació de la mano de los primeros habitantes europeos que trajeron consigo su arte culinario y demostraron que el chocolate es un gran compañero tanto para el frío de los Alpes como para el de los Andes.
Hoy en día es posible recorrer las emblemáticas chocolaterías para conocer el proceso artesanal que permite apreciar los aromas, las texturas y los sabores que se mantienen intactos desde hace décadas.
Se pueden degustar trufas, tabletas, bombones, alfajores, helados y la pastelería en las distintas casas de té que se encuentran en la zona.
Durante Semana Santa es posible disfrutar de la Fiesta del Chocolate con actividades para toda la familia y los maestros chocolateros que demuestran sus habilidades para realizar la gran barra de chocolate que sorprende todos los años por su tamaño.



