Los paisajes del Parque Nacional Chaco varían según las épocas de lluvia y sequía y son ideales para la observación de fauna. Se pueden ver monos carayá, armadillos, corzuelas y, con algo de suerte, tapires y osos hormigueros.
También se pueden avistar más de 300 especies de aves.
Es imposible no asombrarse con la riqueza del bosque chaqueño, con sus extensos quebrachales, las sabanas inundables y los palmares de caranday.
El Parque cuenta con un centro de interpretación, varios senderos peatonales con miradores y dos senderos vehiculares que también se pueden recorrer a pie.
Se recomienda ir de marzo a noviembre para evitar el calor y las lluvias de verano. El ingreso es gratuito.



