Vivir la experiencia de participar en actividades de campo, esquilar ovejas y montar a caballo son solo algunas de las opciones que se pueden experimentar en la estepa patagónica.
Alojarse en las estancias donde habitan las familias que las trabajan ofrece una inmersión auténtica, mientras se disfruta de la gastronomía casera y se prueban platos únicos, como los elaborados con carne de guanaco.
Los establecimientos ofrecen excursiones guiadas y paseos con baqueanos, explorando a pie o haciendo trekking para descubrir cuevas, pinturas rupestres, restos fósiles y yacimientos arqueológicos.
Unirse a este recorrido permite conocer localidades que, unidas por la ruta nacional 23, nacieron a comienzos del siglo XX. Desde Pilcaniyeu y Comallo en el oeste, hasta Valcheta en el este, atravesando pueblos como Ingeniero Jacobacci, Ramos Mexia, Ñorquincó, Sierra Colorada, Los Menucos y Maquinchao.
No hay estaciones de GNC en la Ruta Nacional 23, por lo que quienes tienen vehículos a gas deben llenar el tanque en Viedma o Bariloche, según el punto de inicio del recorrido.



