Ciclo de entrevistas Prevención 4.0: Matías Peker (Pan American Energy) – Petróleo y Gas
En el marco del Proyecto Prevención 4.0, que promueve la integración de nuevas herramientas tecnológicas en el mundo del trabajo para prevenir accidentes y enfermedades laborales; se realizó un ciclo de entrevistas con expertos de distintas actividades económicas.

Biografía: Matías Peker
Matías Federico Peker es Licenciado en Seguridad e Higiene y cuenta con más de 15 años de experiencia en la industria del oil & gas. Actualmente se desempeña en Pan American Energy como Líder de la dimensión digital Trabajador Conectado, donde impulsa proyectos de analítica de datos, inteligencia artificial, video analítica, sensorización y soluciones inmersivas aplicadas a la seguridad y la productividad.
1. ¿Cuáles son los desafíos que enfrenta la industria para la implementación de tecnologías que mejoran la seguridad laboral?
La industria del petróleo y gas opera en entornos desafiantes, debido al tipo de tareas, condiciones cambiantes, extensiones geográficas y riesgos inherentes elevados. Por eso, para poder incorporar tecnología, se necesita una buena infraestructura de telecomunicaciones y gestión de datos.
Debemos aprender a tratar los datos como un activo estratégico. Hoy contamos con un caudal masivo y es clave a aprender a resguardarlos, estructurarlos, y distinguir aquellos que realmente aportan valor a las operaciones. No todo dato es útil y tomar decisiones en base a datos mal priorizados es tan riesgoso como no tenerlos.
Otro desafío clave en el sector, es el trabajo conjunto entre expertos en seguridad y desarrolladores tecnológicos. Históricamente, fueron mundos separados; pero hoy deben converger para poder construir herramientas que sean técnicamente viables y, además, tengan un impacto directo y medible en la seguridad operativa. No podemos introducir riesgos nuevos por falta de diálogo entre estos mundos o por implementar las innovaciones de forma apresurada.
2.¿Cómo se equilibra la necesidad de innovación con la gestión de riesgos en un entorno de alta peligrosidad?
En un entorno de alta peligrosidad como el nuestro, la innovación tiene que estar al servicio de la seguridad, la eficiencia y la sustentabilidad operativa. Incorporar tecnología sin una base sólida de cultura preventiva, liderazgo claro, y gestión del cambio; puede fracasar y agravar problemas existentes.
La clave está en aplicar enfoques progresivos: realizar pruebas pilotos, evaluar su desempeño real y anticipar sus efectos sobre el trabajo cotidiano. Es fundamental que cualquier tecnología incorporada sume valor concreto a la operación.
Además, toda implementación debe ir acompañada de procesos claros y sostenibles para que la tecnología se integre al ecosistema operativo en armonía. Se necesita capacitación, buena comunicación, definición de roles e indicadores. La articulación de los recursos disponibles —tecnológicos, humanos y organizacionales—asegura que la innovación funcione como impulsor de mejoras.
Por último, es clave contar con mediciones. No se puede mejorar lo que no se mide. Establecer indicadores (KPIs) desde el inicio del proceso, permite hacer un seguimiento real del impacto, corregir desvíos y mostrar avances. La innovación responsable es aquella que deja trazabilidad, aprendizaje y mejora continua.
3.¿Qué tecnologías tienen mayor potencial para transformar la seguridad en el sector?
En este momento de transformación en la industria, hay dos grupos de tecnologías que están generando un impacto sustancial y duradero en la forma de gestionar la seguridad.
En primer lugar, las plataformas digitales de gestión operativa están redefiniendo lo que entendemos como “espacio de trabajo”. Estas herramientas permiten acompañar al trabajador de campo durante toda su jornada: ofrecen acceso inmediato a la información, guía en la ejecución de tareas críticas acompañamiento de expertos remotos en tiempo real.
En segundo lugar, la video analítica con inteligencia artificial tiene un enorme potencial. En sectores como el nuestro, en el que enfrentamos condiciones altamente dinámicas, con tareas que cambian constantemente y eventos críticos de baja frecuencia; se plantean desafíos importantes para el entrenamiento de algoritmos. No siempre contamos con datasets suficientemente representativos.
Aun así, estamos avanzando. Ya trabajamos con cámaras fijas con procesamiento embebido, drones autónomos y sistemas de asistencia al conductor; orientados a detectar condiciones inseguras, anticipar desvíos, y actuar a tiempo.
El verdadero valor de estas tecnologías está en su capacidad de multiplicar la mirada preventiva, descentralizar el control, y operar con una lógica anticipativa. Las decisiones humanas, se enriquecen con datos e inteligencia en campo.
4. ¿Cómo creés que van a impactar a futuro las nuevas tecnologías en la industria?
La digitalización, la inteligencia artificial y los sistemas conectados son una realidad que, bien aplicada, tiene el poder de preservar vidas, mejorar procesos y multiplicar capacidades humanas.
El impacto de estas tecnologías sobre la seguridad y la eficiencia ya es tangible. Y lo más interesante es que no todo pasa por soluciones costosas o sofisticadas. Hay muchísima tecnología accesible y de bajo costo que, cuando se aplican con una estrategia clara, puede generar un retorno de valor económico exponencial, y además, contribuir con la cultura preventiva.
Esto exige un compromiso de quienes lideramos iniciativas de seguridad y transformación digital. Nuestro rol es promover el intercambio de conocimiento, compartir experiencias y facilitar la adopción tecnológica; sin dogmas, pero con una visión clara de hacia dónde queremos ir.
Las alianzas público-privadas tienen un rol clave en este proceso. Pueden acelerar el acceso, democratizar soluciones y generar estándares comunes para que la tecnología se convierta en una verdadera política preventiva.
Por último, no podemos dejar de lado el uso ético de la tecnología. La privacidad de los datos, la ciberseguridad y el resguardo de la información; son parte central de cualquier evaluación de riesgo moderna. El futuro llegó, y la diferencia la va a marcar qué tan rápido, responsable y éticamente sepamos integrarlo a nuestras operaciones.