Bienestar animal


Los équidos en Argentina no son producidos como animales para consumo humano. Su eventual acopio para posterior faena responde al consumo de su carne en otros países, siendo Argentina un exportador de primera línea. Resulta, sin embargo, de vital importancia conocer su comportamiento, ya que suelen aparecer conductas no deseadas a partir de cambios fundamentales en relación a su vida en estado salvaje, ausentes en cautiverio. La estructura social se ve alterada, ya que es un animal gregario que forma parte de un harem o de bandas de machos juveniles, y que raramente se mantiene solitario por opción propia, lo cual generalmente no ocurre dentro del manejo en cautiverio.

Estas conductas no deseadas tienen impacto sobre su rendimiento, ya sea en áreas como la reproducción, salud o deporte. Es posible mencionar la pérdida de condición corporal, problemas de salud asociados a cólicos, problemas podales, dolor crónico, auto-mutilaciones y otras anomalías, los cuales impiden que el equino se pueda adaptar de forma adecuada a su medio ambiente.  

Para su manejo: se recomienda que tanto la castración, el destete, la marcación y la doma, al tratarse de prácticas que generan estrés y dolor, no se realicen conjuntamente. Para su desplazamiento, no deben usarse picanas, ni palos procurando que en el ambiente no se produzcan ruidos excesivos. Asimismo, no trabajar con perros inadecuadamente entrenados, ni desplazarlos en días de fuertes vientos, bajo tormentas o excesivo calor. Ofrecer siempre una libre disponibilidad al agua.

Instalaciones: el diseño de los corrales siempre debe ser redondo, estar cerrado, con orientación Norte-Sur, evitando la presencia de salientes y objetos punzantes, pudiendo de esta forma facilitar el manejo preservando el bienestar animal.