Bienestar animal


Considerando los sistemas de producción de pollos de engorde, se pueden distinguir tres tipos de crianza: a) Sistema de estabulación total, donde los pollos de engorde se hallan totalmente confinados en un gallinero, con o sin control de las variables ambientales; b) Sistema de estabulación parcial, donde los pollos de engorde se hallan confinados en un gallinero, con acceso a una zona restringida al aire libre; c) Sistema totalmente al aire libre, donde los pollos de engorde no están confinados en el interior de un gallinero en ningún momento del periodo de producción, sino en una zona exterior habilitada para tal fin.

Las aves pueden tener una producción satisfactoria, pero ello no garantiza condiciones ideales de bienestar, porque la relación entre la producción y el bienestar es compleja.
En algunos sistemas de traspatio, las gallinas pueden cumplir con una de las libertades básicas, al expresar su comportamiento natural, pero su bienestar general puede no ser adecuado por encontrarse afectadas por alguna patología y/o malnutrición.

Las situaciones que producen estrés comprometen seriamente la productividad. El traslado de aves de un lugar a otro disminuye la producción a corto plazo, ya sea de huevos o carne. Más aún, el estrés crónico puede causar daños en el sistema inmunitario, lo que provoca un incremento de las enfermedades y la mortalidad, junto a un descenso de la producción.

Es relevante la selección genética a los efectos de encontrar determinadas características productivas. Sin embargo, debe considerarse que esta práctica puede acarrear consecuencias negativas, como por ejemplo un incremento de los problemas óseos en ponedoras seleccionadas para obtener una alta producción de huevos, o problemas de salud en las patas y cojeras en los pollos de engorde seleccionados para conseguir tasas de crecimiento muy elevadas.