Un caudillo en busca de la unidad
Justo José de Urquiza nace en Entre Ríos en 1801, en el Talar del Arroyo Largo, una estancia cercana a la localidad de Concepción del Uruguay, en lo que era entonces el Virreinato del Río de la Plata. Hijo de una próspera familia de hacendados y comerciantes, en 1826 es electo Diputado Provincial, comenzando así su carrera política. En 1832 es designado comandante general del Segundo Departamento Principal de Entre Ríos, posición que le permite consolidar su liderazgo.
En 1841 es elegido gobernador de su provincia en años en los que las guerras civiles entre unitarios y federales definían las disputas por el control del territorio. A pesar de esto, su gestión le permite no sólo la reelección por tres períodos, sino que logra la continuidad de su visión como estadista a nivel nacional.
Urquiza continúa siendo una figura central en la historia del país hasta su asesinato en 1870 en su residencia de San José, hoy Museo y Monumento Histórico Nacional Palacio San José. Su legado como caudillo, gobernador y primer presidente constitucional de la Confederación Argentina lo destacan como una figura que bregó por la unidad y el desarrollo del país.