Nuevos liderazgos
Este período, de gran inestabilidad política e institucional, devino en nuevos liderazgos como los de Carlos Pellegrini, José Figueroa Alcorta y Roque Sáenz Peña. Quienes si bien activaron un proceso de apertura política (que culminó en la promulgación de la ley de sufragio universal, secreto y obligatorio en 1912) y provocaron el fin del orden conservador y la victoria del radicalismo, no propusieron un cambio sustancial en el corpus ideológico.
En materia económica, el país nuevamente se vió favorecido por el aumento de las exportaciones e importaciones que ayudó a la estabilidad monetaria y atrajo la inversión de capitales extranjeros.
En el aspecto social, hubo un marcado incremento de protestas callejeras de trabajadores y estudiantes, además de fuertes críticas de la prensa periódica. Los conflictos y revueltas en todo el país enfrentaron sectores legislativos y sociales a los gobiernos provinciales. Esta situación provocó la crisis del régimen conservador y la victoria del radicalismo.