Los partidos políticos hacia las décadas del '30 y '40

Durante la década del ‘30, el sistema de partidos argentino atravesó una etapa de fragilidad y fragmentación. La interrupción del orden constitucional, sumada al fraude electoral y a las divisiones internas de las principales fuerzas políticas, debilitó los mecanismos tradicionales de representación y participación ciudadana.
La Unión Cívica Radical, principal fuerza política de las décadas anteriores, se encontraba dividida entre el sector alvearista, los radicales antipersonalistas y expresiones provinciales autónomas. A ello se sumaron nuevas agrupaciones como FORJA, que cuestionaban tanto al gobierno como a la conducción partidaria tradicional. La coalición gobernante, la Concordancia, también reflejaba esta heterogeneidad. Integrada por conservadores, radicales antipersonalistas y socialistas independientes, funcionaba más como una alianza de conveniencia que como un espacio político cohesivo, dependiendo de acuerdos personales y equilibrios de poder cambiantes.
En este contexto, los partidos políticos perdieron capacidad para canalizar demandas sociales y construir identidades sólidas. Esta crisis de representación, se convirtió en uno de los rasgos centrales de la inestabilidad institucional del período.