Inestabilidad institucional (1932-1946)
El período comprendido entre la década 1930 y 1940, conocido como la "Década Infame", fue de agitación e incertidumbre. El quiebre institucional generado con el golpe militar de 1930, presentó un nuevo escenario. A partir de 1932, si bien se rehabilitó la participación electoral, esta estuvo marcada por el llamado fraude y su control por quienes pretendían con ello mantenerse en los cargos.
Políticamente, el poder se concentró en la figura del presidente y los militares se dividieron en bandos con ideas muy distintas sobre cómo era ejercer la autoridad: algunos querían volver a la normalidad institucional y otros buscaban un régimen más autoritario. En lo económico, el mundo sufría las secuelas de la Gran Depresión y la Segunda Guerra Mundial. Para no perder su mercado principal, Argentina firmó el Tratado Roca-Runciman con Gran Bretaña, una decisión criticada por algunos sectores. Socialmente, la brecha era enorme. Mientras las élites se reunían en exclusivos banquetes y clubes para mantener sus vínculos y privilegios, gran parte de la sociedad sentía que la política se alejaba cada vez más de sus necesidades reales.





