En 1594, pocos años después de la fundación de la ciudad de Buenos Aires, comenzaron las obras del primer edificio del Fuerte en las barrancas del río. Fue llamado Real Fortaleza de Don Juan Baltasar de Austria.
Con el tiempo, las autoridades españolas incorporaron habitaciones para vivienda, un mirador, y posteriormente dos torreones. Hacia mediados del siglo XVII el Fuerte fue construido con ladrillos y cal que ya se fabricaban en Buenos Aires. Más tarde se agregó un puente levadizo al foso que lo rodeaba y se levantó un murallón con torreones salientes en sus cuatro ángulos, armados con cañones y garitas de observación para centinelas. En el siglo XVIII, el Fuerte cambió su nombre por el de Castillo de San Miguel, cuya imagen de tamaño natural se encontraba en la entrada principal.
Con la creación del Virreinato del Río de la Plata en 1776 continuaron las reformas. Se mejoró la antigua residencia de los Gobernadores que se convirtió en el Palacio Virreinal.
El ejercicio del poder en el Fuerte de Buenos Aires
El Fuerte de Buenos Aires desempeñó un papel político central durante la época colonial. Fue la sede de las máximas autoridades coloniales (virreyes y gobernadores) hasta la Revolución de Mayo de 1810.
Su primera función fue militar y se utilizó para defender la ciudad. En 1776 se instaló allí la residencia del virrey, lo que le otorgó representatividad como sede de gobierno, de la Real Audiencia y la Armería Real. También fue utilizado como residencia por Cornelio Saavedra, presidente de la primera Junta de Gobierno, y posteriormente por Bernardino Rivadavia como vivienda presidencial entre 1826 y 1827. Su esposa Juana Del Pino vivió allí, primero como hija del virrey y luego como esposa del presidente.
La fortaleza fue abandonada y parcialmente demolida hasta la presidencia de Justo José de Urquiza. Volvió a tener protagonismo como sede del gobierno político a partir de 1862, cuando el presidente Bartolomé Mitre (1862-1868) se instaló con sus ministros y remozó la antigua residencia oficial del Fuerte.
Este espacio representa la evolución del poder político en la región desde sus orígenes hasta su consolidación como sede de gobierno y símbolo de autoridad nacional.





