El Edificio


Historia

El Museo del Bicentenario se encuentra emplazado en el interior de los restos arqueológicos de dos edificios de importante valor histórico y arquitectónico: el Fuerte de Buenos Aires y la Aduana Nueva. Vinculados a la historia política y económica de nuestro país, en 2009 el Estado Nacional inició las obras de restauración y puesta en valor de estos recintos, creando un espacio museológico renovado.

El Fuerte

El Fuerte de Buenos Aires comenzó a construirse en 1595 luego de la fundación de Buenos Aires en 1580. Su nombre era Real Fortaleza de Don Juan Baltasar de Austria y se ubicaba sobre la barranca que daba hacia el Río de la Plata, frente a la actual Plaza de Mayo. Su objetivo original era el de proveer seguridad y protección contra los posibles peligros que podían arribar desde el agua hacia la recién fundada ciudad.

A mediados del siglo XVII se le realizaron algunas modificaciones, utilizándose nuevos materiales como ladrillos y cal. Se le agregó un puente levadizo y un murallón macizo con salientes torreones armados con cañones y garitas de observación.
Durante el siglo XVIII, el Fuerte fue renombrado Castillo de San Miguel, y sufrió nuevas modificaciones que dotaron de mayor comodidad a la residencia de los gobernadores. En 1776 con la creación del Virreinato del Río de la Plata, dicha residencia se convertiría en la Casa de los Virreyes.

Al finalizar las guerras de la independencia, el Fuerte albergó con muy pocas reformas, a las autoridades de los sucesivos gobiernos patrios: las Juntas, los Triunviratos, los Directores Supremos, los Gobernadores y el primer Presidente, Bernardino
Rivadavia.

Abandonado y parcialmente demolido durante el gobierno de Juan Manuel de Rosas, el Fuerte volvió a cobrar protagonismo como sede gubernamental durante la presidencia de Bartolomé Mitre en 1862. Su sucesor, Domingo Faustino Sarmiento, decidió emebellecerla y pintó sus fachada de color rosado.

La construcción de la actual Casa de Gobierno en 1873 marcó el fin del Fuerte colonial, el cual fue demolido hasta su sustitución total por la actual Casa Rosada. No obstante, algunos recintos del antiguo Fuerte sobrevivieron, formando parte del actual Museo Casa Rosada.

La Aduana

Inspirada en el notorio empuje del puerto y símbolo del poderío económico porteño, la Aduana Nueva comenzó a construirse en 1855, iniciando sus operaciones en 1857. Se encontraba situada detrás del edificio del Fuerte y sobre terrenos ganados al Río de la Plata.

El edificio central estaba realizado en mampostería revocada con un color gris. Era de estilo neoclásico, de moda en la época, con arcadas que imitaban la tradición colonial. Constaba de un basamento, planta baja y dos pisos altos, con una torre central que poseía un faro sostenido por un gran arco. La fachada curva estaba compuesta por un basamento de dos pisos de arquerías de medio punto que aligeraban su pesada masa de carácter romano. Por detrás, se encontraba el gran Patio de Maniobras y, metidas en la barranca, había dos grandes galerías abovedadas para depósito de mercaderías.

Del centro del cuerpo principal salía un espigón de madera que se internaba trescientos metros en el río, acondicionado posteriormente como muelle de pasajeros. Contaba con un sistema de guinches y vagonetas sobre vías para mover las pesadas mercaderías.

El portal del que salía el espigón, ubicado en su parte central, se asemejaba a un arco de triunfo coronado por un frontis. El frente recto que daba al oeste, sobre la Casa de Gobierno, no se apoyaba en la barranca sino que aprovechando el desnivel, usaba como Patio de Maniobras el foso del viejo Fuerte de más de cien metros de largo.

Después de treinta y siete años de uso, la Aduana Nueva fue demolida en 1894, iniciándose las obras de un nuevo puerto a cargo de Eduardo Madero. Sobre sus restos se proyectó una avenida y un parque público, diseñado por Carlos Thays e inaugurado en 1904 con el nombre de Parque Colón.

El Museo

En 1942 durante excavaciones realizadas por Obras Sanitarias de la Nación en la intersección de las calles Hipólito Yrigoyen y Paseo Colón, se encontraron un conjunto de construcciones subterráneas, identificadas por la Comisión Nacional de Monumentos, de Lugares y de Bienes Históricos como los Almacenes subterráneos de la Real Hacienda. Estos recintos formaban parte del Antiguo Fuerte y debido a ello, la Comisión recomendó la liberación de los rellenos de tierra que cubrían las construcciones.

En 1957 por medio del Decreto N°5.579 se creó el Museo de la Casa de Gobierno, institución dedicada a la memoria de los Presidentes y sus gestiones de gobierno. Este nuevo Museo debía funcionar al interior de dichos recintos debidamente acondicionados. Las obras de remoción de rellenos se finalizaron en 1963, cuando se liberaron los tramos próximos a la calle Rivadavia.

En la década de 1980, se continuó trabajando sobre el Patio de Maniobras de la Aduana, retirándose la tierra e iniciando algunos trabajos de restauración en muros. Además se construyó una baranda perimetral a nivel de la avenida Paseo Colón.

Durante la preparación de las celebraciones por el Bicentenario de la Revolución de Mayo, el Estado Nacional dio inicio en 2009 a la puesta en valor de los restos de la Aduana y el Fuerte. El objetivo de esta nueva propuesta era la recuperación y refuncionalización de las construcciones, transformándolas en un moderno y novedoso Museo.