Bombardeo a la Plaza de Mayo
El clima de conflictividad alcanzó un punto crítico en 1955. Al mediodía del 16 de junio una treintena de aviones pertenecientes a la Aviación Naval bombardearon Plaza de Mayo durante la tarde con el objetivo de atentar contra la vida de Juan Domingo Perón, quien supuestamente se encontraba en ese momento en Casa de Gobierno. Se arrojaron un estimado de entre 9 y 14 toneladas de explosivos, ocasionando la muerte de al menos 308 civiles. Este, constituyó un hecho sin precedentes en donde una fuerza de Defensa oficial arremete contra su propio territorio y ciudadanía. Si bien sectores del ejército aliados al gobierno contuvieron la sublevación, el 16 de septiembre, tres meses después, otro levantamiento militar autodenominado “Revolución Libertadora”, liderado por el General Eduardo Lonardi del Ejército Nacional y el Almirante Isaac Rojas de la Marina, derrocó al gobierno de Perón no solo poniendo fin abrupto a su segunda presidencia sino marcando el inicio de una nueva etapa en la historia política argentina, caracterizada por la reorganización del sistema político a partir de la proscripción del peronismo.