Placenta previa

Qué es, cuáles son las causas, cómo se puede diagnosticar, cuáles son los síntomas y cómo se trata la placenta previa.


¿Qué es?

La placenta previa es una condición, en la cual la misma se inserta anormalmente en la porción baja del útero y no como debe ocurrir normalmente, en las paredes o el fondo. La placenta previa cubre total o parcialmente el cuello uterino, bloqueando la salida del bebé en el momento del parto.

Existen diferentes tipos de placenta previa, de acuerdo a su relación con la región anatómica del cuello del útero y su orificio:

  • Placenta previa lateral: la placenta está cercana al cuello, pero no llega a sus márgenes.
  • Placenta previa marginal: la placenta llega al margen del cuello uterino pero no cubre su orificio.
  • Placenta previa oclusiva parcial: la placenta cubre parte de la abertura del cuello del útero.
  • Placenta previa oclusiva total: la placenta cubre todo el orificio cervical.

¿Cuáles son las causas?

La causa precisa de la placenta previa es desconocida. Esta implantación anómala se produce ya desde el principio del embarazo. Ocurre aproximadamente en el 0,5% de los embarazos, pero puede ser más frecuente en presencia de factores de riesgo.

Existe mayor riesgo si la embarazada:

  • Tiene antecedente de una o más cesáreas previas.
  • Es mayor de 35 años.
  • Ha tenido placenta previa en embarazos anteriores.
  • Ha tenido más de cuatro embarazos.
  • Tiene antecedentes de otras cirugías uterinas.
  • Ha recibido un tratamiento de fertilización asistida.

¿Cómo se puede diagnosticar?

El mejor método para diagnosticar una placenta previa es con una ecografía en cualquier trimestre del embarazo. No obstante, si fue diagnosticada en el 1er trimestre, hay que reconfirmar la ubicación con otra ecografía en el segundo o tercer trimestre del embarazo.

El profesional que realiza la ecografía podrá, además, evaluar el tipo de placenta previa, para poder planificar la vía de finalización del embarazo.

¿Cuáles son los síntomas?

En algunos casos es un hallazgo casual al realizar la ecografía y no produce ningún síntoma.

En otros casos, produce un sangrado o hemorragia vaginal, que a menudo comienza cerca del final del segundo trimestre o en el tercer trimestre.

El sangrado suele ser de sangre roja brillante, en general sin dolor abdominal, sin coágulos, en cantidad variable. Lo habitual es que la pérdida se detenga por sí sola, pero puede reiniciar días o semanas después.

Algunas mujeres con placenta previa pueden presentar, además, contracciones prematuras.

¿Cuál es el tratamiento?

Si la placenta tapa por completo la abertura del cuello del útero, el parto vaginal es imposible y hay que programar una cesárea. En los casos de placenta previa oclusiva parcial, puede considerarse el parto vaginal, aunque los riesgos son considerables y en la mayoría de los casos se opta por la cesárea. Con placentas marginales o laterales el parto es factible por vía vaginal, con estricto y cercano control del período de dilatación, para evaluar el progreso del descenso del bebé y que no se desencadene un sangrado durante el trabajo de parto.

Ante una hemorragia por placenta previa, se recomienda reposo físico y sexual, en algunos casos el equipo de salud puede decidir adelantar el parto o este puede producirse de forma prematura.