Desprendimiento de placenta

Qué es, cuáles son las causas, signos y síntomas del desprendimiento prematuro de placenta.


¿Qué es?

Es una complicación severa que puede ocurrir durante segunda mitad del embarazo, poco frecuente (0,5 a 1% de los embarazos), que consiste en la separación –en general, abrupta– de la placenta de la pared uterina antes del nacimiento del bebé. Esto provoca una hemorragia debido a la rotura de los vasos sanguíneos que unen la placenta con el útero. Puede manifestarse como un sangrado a través de los genitales o acumularse en el interior del útero materno. Esta situación lleva rápidamente a la interrupción del aporte de oxígeno, esencial para la vida del bebé, y también del transporte de nutrientes que solo pueden llegar a través de una placenta normalmente adosada a una de las paredes del útero.

El desprendimiento de placenta puede ser parcial o completo. Si la placenta se desprende en forma completa, el cuadro representa una emergencia obstétrica que exige intervención inmediata para salvar la vida del bebé y de la madre. El impacto del desprendimiento de placenta sobre la salud del bebé y de la madre depende de la extensión de la superficie desprendida y de la intervención oportuna del equipo de salud.

¿Cuáles son las causas?

La causa precisa del desprendimiento prematuro de la placenta puede ser difícil de establecer.

Entre los factores de riesgo se pueden mencionar:

  • Presión arterial alta durante el embarazo: el 50% de los desprendimientos se asocian a trastornos de hipertensión en el embarazo, conocidos con el nombre de preeclampsia.
  • Trastornos de la coagulación de la sangre (trombofilias).
  • Diabetes.
  • Antecedentes de desprendimiento prematuro de placenta en un embarazo anterior.
  • Aumento de la distensión de la pared uterina (embarazos gemelares, aumento del volumen de líquido amniótico).
  • Traumatismo, especialmente en la región del abdomen, a raíz de una caída, un golpe o un accidente vehicular.
  • Pérdida súbita del volumen uterino (puede ocurrir a raíz de la pérdida rápida del líquido amniótico o después del parto de un primer gemelo).
  • Gran número de partos anteriores.
  • Edad materna avanzada (40 o más años).
  • Rotura prematura de membranas.
  • Tabaquismo de la madre (fumadora de 5 o más cigarrillos por día).
  • Consumo de drogas y de alcohol.
  • Miomas uterinos (tumores benignos).

¿Cuáles son los signos y síntomas del desprendimiento prematuro de placenta?

  • Sangrado vaginal leve, moderado o abundante (suele ser de sangre oscura y con coágulos).
  • Contracciones uterinas intensas.
  • Contracciones uterinas con poco tiempo de relajación de por medio.
  • Dolor abdominal con abdomen duro.
  • Dolor de espalda.
  • Náuseas, vómitos.
  • Disminución o falta de movimientos del bebé.
  • Disminución de los latidos cardíacos del bebé (bradicardia fetal), hasta muerte fetal en casos graves.
  • Palidez, mareos, hasta desvanecimiento en casos graves con caída de la tensión arterial (shock materno).
  • En mujeres hipertensas, puede producirse en un primer momento un aumento de la tensión arterial, con una caída brusca posterior.

¿Cuál es el tratamiento?

El desprendimiento prematuro de la placenta es, siempre, motivo de consulta urgente por guardia y de internación en un servicio de maternidad.

De acuerdo con los síntomas y signos que se presenten –y muchas veces con ayuda de una ecografía de urgencia–, los profesionales pueden estimar la magnitud del desprendimiento y decidir la finalización inmediata del embarazo mediante una cesárea (en los casos más severos), o de realizar (en los casos más leves) un manejo más expectante: con estricto control desde la internación, administran a la paciente fármacos que ayudan a desarrollar los pulmones del bebé y esperan para realizar la cesárea en el momento más seguro para la mamá y el bebé.

¿Cómo puede prevenirse?

El desprendimiento prematuro de la placenta no puede prevenirse pero si se pueden disminuir los factores de riesgo:

  • Asistir a los controles prenatales recomendados
  • No consumir tabaco, alcohol, cocaína u otras sustancias
  • No automedicarse, consumir estrictamente lo recomendado por el equipo médico
  • Seguir las recomendaciones del equipo de salud que asiste a la mujer embarazada para disminuir los riesgos
  • Controlar la presión arterial, las enfermedades cardíacas y la diabetes
  • Tener hábitos saludables

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