Cuidados de la salud ante una Ola de calor


Recomendaciones ANTES del evento

Si hay ALERTA declarada:
Prestá atención al tipo de alerta e informate sobre los cuidados necesarios para tu salud y la de tu familia. Informate sobre los pronósticos del tiempo y los cambios de temperatura que se aproximan.
En caso de alertas que ponen en juego la salud, tené un plan para cada lugar (la casa, el trabajo, la escuela) en cuanto a: la refrigeración y/o ventilación del ambiente, los teléfonos de emergencias médicas y la ubicación de los centros de salud y hospitales más cercanos, así como farmacias de guardia (nocturna / 24hs.).

Mantené una reserva de los siguientes artículos: botiquín de primeros auxilios y medicinas de las personas que padezcan enfermedades crónicas, por ejemplo, para contar con los elementos necesarios en caso de una emergencia ante un golpe de calor y/o deshidratación.

Contá con hielo y suficiente cantidad de agua (potable) en la heladera y preparate para la posibilidad de cortes de luz.

Prestá atención y tomá precauciones con las personas que puedan verse más afectadas por el impacto de la ola de calor: familiares y vecinos de edad avanzada, los niños pequeños, la gente con alguna enfermedad o con sobrepeso y las personas en situación de calle. Es posible que requieran ayuda, por eso es importante que cuentes con los teléfonos de emergencias, si alguna descompensación ocurriera en el hogar y/o en la vía pública.

Asegurate de que las mascotas y otros animales tengan agua y sombra.

Recomendaciones DURANTE el evento

En lugares cerrados (casa, trabajo, otro):
Para evitar un golpe de calor:

  • Hidratate, tomá agua con mayor frecuencia (aún cuando no sientas sed). Procurá siempre consumir agua segura (potable).
  • Evitá bebidas con cafeína o con azúcar en exceso, muy frías o muy calientes.
  • Evitá las comidas pesadas.
  • No realices actividad física intensa.

Con los más chicos:

  • No esperes que pidan agua. Ofreceles continuamente líquidos, especialmente jugos naturales. En el caso de lactantes, es recomendable darles el pecho de manera más frecuente.
  • Procurá que vistan con ropa holgada, liviana, de algodón y de colores claros (puede convenir, incluso, que estén sin ropa).
  • Bañalos y mojales el cuerpo con frecuencia.
  • Evitá que se expongan al sol, especialmente en el horario del mediodía o bien, protegelos de sus efectos si no se puede evitar la exposición, con el uso de ropa adecuada (sombreros, ropa de manga larga) y protectores solares adecuados.
  • Mantenelos en lugares bien ventilados o con aire acondicionado (ya sea en ta casa o en lugares públicos) cuando la temperatura ambiente es muy elevada.

Las altas temperaturas en el ambiente favorecen la diseminación de las bacterias que provocan distintas enfermedades y descompensaciones físicas que pueden ser mortales en los niños más pequeños (principalmente, diarrea y enfermedades infecciosas como el cólera)

Por eso, prestá atención a signos de alerta como: sed intensa y sequedad en la boca, temperatura mayor a 39º C, sudoración excesiva, sensación de calor sofocante, piel seca, agotamiento, mareos o desmayo, dolores de estómago, falta de apetito, náuseas o vómitos, dolores de cabeza, entre otros.

En los bebés, esté atento en caso de ver la piel muy irritada por el sudor en el cuello, pecho, axilas, pliegues del codo y la zona del pañal y si el pequeño se halla irritable.

Ante la aparición de alguno/s de esto/s síntomas, acudí sin demora al hospital o centro de salud más cercano. Allí encontrarás atención y medicamentos gratis.

Para el cuidado de tu salud en la vía pública: evitá la exposición directa al sol en los horarios de mayor temperatura, en especial de los bebés y niños pequeños. Además, para transitar en exteriores y a toda hora, utilizá la protección solar adecuada. Mantenete hidratado, consumí agua segura con mayor frecuencia (aun cuando no sientas sed).

Para el cuidado de la salud en la escuela: controlá que funcione la refrigeración y/o ventilación de la institución y asegurate que el establecimiento esté al día con las medidas preventivas generales, vinculadas con los primeros auxilios y acceso a la atención médica de emergencia. Es importante cargar suficiente cantidad de agua (potable) para la jornada, en botellas limpias y aptas para su reserva.

Qué hacer con los alimentos y el agua:

Alimentos: mantené en la heladera aquellos alimentos frescos y que puedan echarse a perder debido al calor. Del mismo modo, verificá la temperatura y control del buen funcionamiento de la heladera.

  • Arrojá a la basura cualquier alimento fresco que pueda haber perdido la cadena de frío y que tenga olor, color o textura anormales.
  • Mantené los alimentos que pueden estar fuera de la heladera, en lugares limpios y frescos y al resguardo de aberturas, superficies y/o fuentes de calor.
  • Arrojá los alimentos perecederos (incluidos la carne, el pollo, el pescado, los huevos y las sobras) que hayan estado por 2 horas o más fuera del frío. Además, desechá todos los comestibles enlatados cuyos envases estén abiertos, dañados o inflados.

Agua: no bebas agua sin antes comprobar su potabilidad; de lo contrario, recurrí a formas seguras de potabilización. Mnatené el agua potable correctamente envasada (en botellas o bidones limpios y cerrados) en la heladera, en lugares limpios y frescos, y alejada de fuentes de calor.

Formas de tratar el agua para consumo:
El agua puede ser potabilizada en casa de dos maneras, siempre que no esté contaminada (en ese caso, no será apta para consumo):
Colocá 2 gotas de lavandina por cada litro de agua, y dejá reposar 30 minutos antes de consumirla.
Otra forma de tratar el agua para que sea segura es hervirla hasta que salgan burbujas durante 3 minutos, y esperar a que se enfríe para consumirla.