Presidencia de la Nación

Principios de la GIR


Es un proceso permanente

La GIR no debe entenderse como una respuesta puntual ante una emergencia, sino como un proceso continuo que acompaña la gestión de las áreas protegidas.

El riesgo no puede eliminarse, pero puede gestionarse

La GIR no busca alcanzar el “riesgo cero”, sino reducir la probabilidad de daños y mantener el riesgo en niveles conocidos, gestionables y aceptables mediante acciones de prevención, mitigación, preparación y respuesta.

Integra múltiples dimensiones

La GIR requiere una mirada integral que contemple simultáneamente aspectos ambientales, sociales, económicos, institucionales y operativos.

Reconoce escenarios multiamenaza

Las áreas protegidas pueden estar expuestas a múltiples amenazas que pueden ocurrir de manera simultánea o encadenada.

Requiere la articulación de múltiples actores

La GIR es una responsabilidad compartida que demanda coordinación entre distintas áreas de la APN, organismos públicos, instituciones científico-técnicas, organismos de protección civil, organizaciones de la sociedad civil, concesionarios, pobladores y otros actores vinculados al territorio.

Promueve la participación comunitaria

La participación de pobladores, comunidades locales y demás actores vinculados al territorio contribuye a una mejor identificación de amenazas, vulnerabilidades y capacidades.

Además, fortalece la corresponsabilidad en la gestión del riesgo y favorece la construcción de territorios más seguros.

Incorpora la percepción y la comunicación del riesgo

La forma en que las personas perciben los riesgos influye directamente en sus decisiones y comportamientos. Por ello, la comunicación del riesgo constituye una herramienta fundamental para promover conductas seguras y fortalecer la capacidad de anticipación frente a situaciones potencialmente peligrosas.

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