Observatorio de la Violencia contra las Mujeres


Es una instancia creada por la Ley 26485 (artículos 12, 13 y 14) de "Protección Integral para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra las Mujeres en los ámbitos en que desarrollen sus relaciones interpersonales", promulgada en el mes de abril del 2009 y reglamentada en 2010.

Está destinado al monitoreo, recolección, producción, registro y sistematización de datos e información sobre la violencia contra las mujeres.

Asumimos el desafío de brindar información válida y fiable acerca de las distintas formas que asume la violencia contra las mujeres, con el objetivo de poder ofrecer insumos para el diseño e implementación de políticas públicas que tiendan a la prevención, sanción y erradicación de la misma.

Dicha información está accesible a centros de investigación, universidades, organizaciones sociales y a la población en general.

Violencia simbólica y mediática

Promovemos la remoción de patrones socioculturales que promueven y sostienen la desigualdad de género y las relaciones de poder sobre las mujeres en medios de comunicación.

Para ello proponemos:

  • Ejercer un seguimiento y análisis sobre informaciones y comunicaciones que se contemplan dentro de la violencia simbólica y mediática.
  • Difundir las conclusiones sobre los contenidos analizados y generar un espacio de intercambio con los protagonistas de los medios y responsables de la producción de contenidos.
  • Brindar asesoramiento sobre legislación, recomendaciones y capacitaciones para una comunicación responsable y libre de violencia.
  • Favorecer la participación de la comunidad en la construcción de una comunicación con perspectiva de género y viabilizar sus reclamos.
  • Aportar insumos e información sobre violencia simbólica y mediática.

Informes estadísticos

Para dar cuenta de la totalidad de la población que recurre a los servicios de la Línea 144, independientemente de su género, utilizamos el término personas en situación de violencia y se abstiene de referirse a víctimas, ya que esta última palabra tiende a circunscribir la subjetividad de la persona a la violencia padecida.