La Secretaría de Infraestructura y Política Hídrica diseña, coordina e implementa políticas referidas a los recursos hídricos de todo el territorio nacional, basadas en los siguientes ejes fundamentales de gestión: agua y saneamiento, adaptación del territorio al cambio climático, agua para la irrigación y grandes obras de aprovechamiento multipropósito.

Las metas específicas de la Secretaría de Infraestructura y Política Hídrica son: en primer lugar, alcanzar la provisión de agua potable para el 100 % de la población y disponer de cloacas y desagües en todo el territorio, al 100 % de su necesidad. Por otro lado, aumentar la superficie de riego, contribuir al crecimiento de la producción y adaptar el territorio nacional a los efectos del cambio climático mediante la realización de obras.

La Secretaría supervisa y coordina el accionar del Instituto Nacional del Agua (INA), del Organismo Regulador de Seguridad de Presas (ORSEP), del Ente Regulador de Agua y Saneamiento (ERAS), de la
Agencia de Planificación (APLA), del Ente Nacional de Obras Hídricas de Saneamiento (ENOHSA), y de los restantes organismos descentralizados y desconcentrados que se encuentran dentro de su órbita.
Asimismo, es autoridad de aplicación en los contratos de concesión de agua potable y saneamiento (AYSA).

También ejerce de contralor del acciona de la Comisión Regional del Río Bermejo (COREBE), del Comité Interjurisdiccional del Río Colorado (COIRCO), de la Autoridad Interjurisdiccional de las Cuencas de los ríos Limay, Neuquen y Negro, así como también, de todo organismo de gestión de cuencas en representación del Estado Nacional.

Es función de la Secretaría de Infraestructura y Política Hídrica evaluar los recursos hídricos del país mediante redes, sistemas de observación y monitoreo continuo, y administrar el sistema de información de recursos hídricos. Además, participa de la agenda nacional e internacional del cambio climático en asuntos referidos al agua.