SBA Subterráneos de Buenos Aires


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Hacia 1909 una de las compañías tranviarias, la Anglo-Argentina, había adquirido la mayoría de sus competidoras y formado una red de tracción eléctrica que explotaba casi el 80 % del sistema porteño, comenzando además a extenderse fuera de la capital. No es de extrañar que fuera esta empresa la que construyera nuestra primera línea subterránea, inaugurada en 1913, entre las plazas de Mayo y 11 de septiembre, y prolongada al año siguiente hasta Caballito. Una segunda línea subterránea fue construida por el Ferrocarril del Oeste, pero estaba destinada exclusivamente al transporte de cargas. La segunda línea subterránea para transporte de pasajeros recién se inauguró en 1930 y fue construida, para pasajeros, encomiendas y cargas, por el grupo ferro-tranviario Lacroze. Tres años más tarde una nueva empresa inicia las obras de la red que casi duplicaría la extensión de la red subterránea existente para pasajeros: la Compañía Hispano-Argentina de Obras y Finanzas (CHADOPOPYF).

Para entonces, la competencia del transporte automotor ya hacía sentir fuertemente. En 1936 se sancionó la creación de un ente mixto privado-estatal y cuasi monopólico, operador y coordinador: la Corporación de Transportes de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CTCBA), que debía reunir en forma voluntaria o compulsiva a las empresas de tranvías, ómnibus y subterráneos, además de los colectivos. En febrero de 1939 comenzó su funcionamiento haciéndose cargo de las redes tranviarias y subterráneas. La gestión de esta superempresa tropezó con numerosos escollos y, al cabo de cinco años, perdió autonomía a causa de las deudas. En 1948 entró en liquidación, y a falta de oferentes, el Estado Nacional debió hacerse cargo de la empresa.

Para sustituirla en 1952 se creó la Administración General de Transportes de Buenos Aires (TBA), organismo dependiente del vasto conglomerado denominado Empresa Nacional de Transportes (ENT), que a su vez actuaba en la órbita del Ministerio de Transportes de la Nación.

Ya a mediados de 1955 TBA comenzó a desprenderse de las líneas de colectivos. Más tarde, la política gubernamental impuso que se fueran transfiriendo los restantes sistemas eléctricos y automotores que operaban en superficie, hasta quedar en la órbita estatal sólo la red de subterráneos.

En junio de 1963 se creó una nueva entidad pública, Subterráneos de Buenos Aires (SBA), que continuó operando la red subterránea actuando en la órbita de la Secretaría o de la Subsecretaría de Transporte de la Nación.

Durante la dictadura militar de 1976 a 1983 se designó como Administrador General, Córdova, Oscar Fernando, Ingeniero militar Teniente Coronel, Dec. 285, 30/04/76. Se tiene conocimiento que 3 trabajadores de la empresa son detenidos-desaparecidos.

En 1977 el gobierno decidió asignar a dicha entidad el carácter de una empresa capaz de funcionar con amplia autonomía y SBA se transformó entonces, en Subterráneos de Buenos Aires, Sociedad del Estado (SBASE).

Dos años después, el paquete accionario de SBASE se transfirió a la Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires.

En 1991, como parte de su política de encomendar la prestación de diversos servicios públicos a la actividad privada el presidente Menem resolvió dar en concesión los servicios ferroviarios suburbanos de Buenos Aires, incluyendo entre éstos los de la red subterránea.