Vuelo Solo: “Este es un derecho que se han ganado”

Aviadores militares volaron solos por primera vez en los Sistemas de Armas IA-63 Pampa y SA 315b Lama. La ceremonia se desarrolló en la IV Brigada Aérea y fue encabezada por el titular de la Institución


Por 1er Ten Laura Pereyra / Fotos: Alférez Melina Fernández

Cada año la IV Brigada Aérea -ubicada en El Plumerillo, Mendoza- celebra el Vuelo solo de jóvenes tripulantes que se forman en sus instalaciones. Realizando el Curso de Estandarización de Procedimientos para Aviadores de Combate (CEPAC) y el Curso de Vuelo en Montaña (para el caso de los helicopteristas), once oficiales cumplieron un hito bisagra en sus carreras: quedaron habilitados para realizar su primer vuelo sin supervisión de los instructores.

Para poder alcanzar esta primera etapa y volar solos, los cursantes del CEPAC completaron las fases de materiales, equipo y operaciones del avión; familiarización de pilotaje; acrobacia, instrumental y formación. Por su parte, los pilotos de helicópteros finalizaron las etapas de adaptación a la aeronave, familiarización y pilotaje.

La ceremonia se realizó el jueves 6 de mayo frente al emblemático Grupo 4 de Caza y estuvo presidida por el jefe de la Fuerza Aérea Argentina, brigadier mayor Xavier Julián Isaac, acompañado por el comandante de Adiestramiento y Alistamiento, brigadier mayor Oscar Palumbo; brigadieres y comodoros en actividad; el titular de la IV Brigada Aérea, comodoro Gonzalo Toloza y el jefe del Grupo 4 de Caza, vicecomodoro Matías Oréfice.

Tras ser bendecidos por el capellán de la Brigada, padre Sergio Tejada, los pilotos recibieron sus correspondientes pañuelos y escudos representativos del Grupo 4 y de sus respectivos escuadrones, momento ansiado por los jóvenes ya que a partir de ese momento están en condiciones de portar los colores que los identifican en sus sistemas de armas.

Al respecto, el vicecomodoro Oréfice expresó: “A pesar de todos los requisitos puntualizados por nuestros reglamentos, se necesita este acto que es parte de nuestra cultura, para recibirlos en nuestros escuadrones con todos sus colores, historias y legados. Forma parte de ese conjunto de símbolos, tradiciones, ritos y creencias, que nos hace distintos, individuales y que nos vinculan tanto con nuestro pasado como con nuestro propósito. En definitiva, nos enlaza con nuestra razón de ser y el motivo que nos hace estar vistiendo el uniforme de la Fuerza Aérea”.

Haciendo referencia a la importancia de realizar estas ceremonias, el vicecomodoro explicó que aunque se repitan cada año no son actos rutinarios. “Cada vez que nos damos cita para celebrar un Vuelo Solo nos encontramos frente a nuevos jóvenes de ojos brillantes, de pecho erguido y orgullosos de un importante logro en sus carreras” , aseguró.

Asimismo, el jefe del Grupo 4 de Caza afirmó que el hecho de que dos unidades tan emblemáticas como la IV Brigada –donde se desempeñan los pilotos de Pampa II- y la VI Brigada –asiento de los Pampa III- trabajen de manera mancomunada “es un fiel reflejo del espíritu de equipo y de cuerpo que debe impregnar cada actividad de la Fuerza Aérea. Aquí están dos gloriosas unidades de caza hermanadas por una aeronave noble, moderna y de fabricación nacional, y un escuadrón de alas rotativas que es ejemplo de compromiso, voluntad de superar obstáculos y de humilde contribución al bien común”.

“’Peiper’, ‘Roca’, ‘Flecha’, ‘Perro’, ‘Mago’, ‘Cuba’, ‘Payé’, ‘Ringo’ y ‘Sirio’ de la IV Brigada Aérea y ‘Rayo’ y ‘Mula’ de la VI Brigada: estamos aquí para homenajearlos y compartir su alegría (…). Este es el primer logro en el camino de la tan ansiada especialidad de caza que con esfuerzo y sacrificio pronto alcanzarán. Nunca dejen de luchar (…). Este es un derecho que se han ganado”, finalizó categórico el oficial.

Luego de la ovación del personal presente y tras la diana de gloria, el titular de la Fuerza Aérea Argentina se acercó a los jóvenes y los saludó uno a uno felicitándolos por el logro.

"El bigote conmemorativo"

“Ocho son los halcones de esta unidad de Caza que se confundieron con la sal del Atlántico Sur hace 39 años. Nunca olviden que somos los herederos de una unidad de halcones que se ganó sus laureles en la guerra de las Malvinas”, expresó en su discurso el vicecomodoro Oréfice.

En homenaje especial a ellos, desde el 1° de mayo, día en que se recuerda el Bautismo de Fuego de nuestra Institución en el Conflicto del Atlántico Sur, hasta la finalización de la Guerra, el 14 de junio, los jóvenes pilotos, sus instructores y el jefe del Escuadrón portan un bigote similar al que lucía el oficial más moderno del Escuadrón A4-C caído en combate.

“La iniciativa surgió de parte de los integrantes de los escuadrones del Grupo 4. El Escuadrón A-4C tiene mucho peso en esta Unidad por su participación destacada en Malvinas y para recordar su desempeño planeamos una serie de homenajes con diferentes ideas que estamos llevando a la práctica: la primera y más visible es que todos los tripulantes pilotos del Grupo 4 estamos usando el bigote que usaba el oficial más joven del Escuadrón (…). Después del 14 se lo deja el que quiere, la idea es mantener viva la llama del Escuadrón. Yo, particularmente, me levanto todas las mañanas y cuando me miro al espejo se me vienen los halcones a la mente. Y esa es un poco la idea de la conmemoración”, manifiesta el vicecomodoro.

Además, exhiben en sus uniformes el escudo del ya disuelto Escuadrón A-4C a la vez que planificaron 12 reuniones a través de la plataforma virtual de Zoom. Cada día en el que hubo una acción destacada o algún caído del Escuadrón, se reúnen sus protagonistas con los tripulantes del Grupo 4 de Caza y cuentan detalles poco conocidos de cada misión en particular, además de hacer referencia al desempeño del Escuadrón en general.

“Estando próximos a recordar los 40 años de Malvinas, se trata de un homenaje con diferentes patas que todas tienen como objetivo la conmemoración y el rescate de la memoria histórica”, finalizó el piloto.