Virginia Zalazar: “La Soberanía Alimentaria se logra con un Estado presente, trabajo articulado y producción de alimentos agroecológicos”

La directora de Proyectos Especiales resaltó la importancia de los programas Pro Huerta y Sembrar Soberanía Alimentaria. También explicó cómo influyó la pandemia, cómo articularon el trabajo con los diferentes actores y qué objetivos se trazaron alcanzar al final de la gestión.


1- ¿Cuáles son y de qué tratan los programas de la dirección?

Trabajamos principalmente en dos programas nacionales. Por un lado el programa Pro Huerta, que cumplió 30 años y se lleva adelante junto al INTA. Está dirigido a familias en situación de inseguridad alimentaria, productores y organizaciones de la agricultura familiar, campesina e indígena; así como también a sectores de la economía social y popular. Su objetivo es promover el acceso a alimentos saludables a través de la producción agroecológica. Desde el ministerio se acompaña a las familias y a los grupos de productores en la producción y comercialización de los alimentos, garantizando seguridad y soberanía alimentaria.

El otro programa se llama “Sembrar, Soberanía Alimentaria” y fue recientemente creado. Es una herramienta de financiamiento que propicia el fortalecimiento de procesos organizacionales y de gestión de las unidades productivas vinculadas al sector alimenticio. Tiene como objetivo apoyar la producción, elaboración y distribución de alimentos de la agricultura familiar potenciando las redes locales de abastecimiento en todo el país. Sus ejes principales son: apoyar la producción de la agricultura familiar, promover la producción agroecológica y el espíritu asociativo de unidades productivas y fortalecer la oferta de productos que resulte más variada, con una escala acorde a la demanda de consumo local/regional. Al mismo tiempo busca robustecer los circuitos cortos de distribución de alimentos.

2- ¿Cuál era el estado de situación cuando comenzaron la gestión y cuánto influye la pandemia en su trabajo?

La situación al comenzar la gestión era dramática, con políticas fundamentales desmanteladas y trabajadores desvalorizados que vieron cómo la política alimentaria que tanto tiempo llevó construir se desvaneció en los últimos 4 años. Además asumimos en medio de una crisis alimentaria. Desde el inicio, este fue un tema primordial y urgente para el presidente Alberto Fernández, quien inmediatamente se puso a trabajar para combatir el hambre en nuestro país. Así se lanzó el Plan Argentina contra el Hambre y se crearon distintas políticas, como la transferencia de ingresos para la compra exclusiva de alimentos a través de la Tarjeta Alimentar. A su vez se fortalecieron e incrementaron otras líneas de acción desde la Secretaría de Inclusión.

Con la pandemia, la crisis alimentaria y socioeconómica ya existente se profundizó y las acciones que se fueron trazando debieron abocarse no solo a cubrir los alimentos a través de una entrega segura diseñada por protocolos sanitarios, sino también a pensar en las consecuencias que todo esto nos dejaría: crisis alimentaria, sanitaria y social con caída del empleo, etc. Por esta razón, y sin esperar a la post pandemia, la Secretaría de Inclusión decidió reforzar las acciones llevadas adelante desde el Pro Huerta, a partir de la entrega de semillas e insumos críticos para la producción de alimentos destinados al autoabastecimiento. También creamos el Programa Sembrar Soberanía Alimentaria

3- ¿Cómo articulan acciones con provincias, municipios y organizaciones de la sociedad civil? ¿Cómo son las capacitaciones y el seguimiento de los emprendimientos productivos?

Es fundamental la articulación tanto con gobiernos provinciales como locales, así como también con organizaciones de la sociedad civil, de la economía social y sectores de la agricultura familiar, campesina e indígena. Sin ellos sería imposible que estas propuestas se lleven adelante en cada territorio.

Se trabaja con los proyectos que llegan a la Dirección Nacional de Seguridad Alimentaria y con aquellas propuestas que surgen del trabajo en conjunto con otros organismos e instituciones. Estas son evaluadas por el equipo técnico-territorial de la dirección, a quienes les agradezco por el esfuerzo que realizan, ya que son ellos quienes llevan adelante tanto la evaluación de las propuestas como su seguimiento.

4- ¿Qué es la seguridad alimentaria? ¿Hay conciencia colectiva de lo que significa?

La seguridad alimentaria es el derecho a tener acceso a una alimentación saludable, variada y nutritiva. Desde el ministerio se vienen desarrollando varias acciones en este sentido. Entendemos que el acceso a los alimentos es fundamental pero no suficiente, ya que se necesita un paso más. Por ello trabajamos en acciones que lleven a la Soberanía Alimentaria, entendida como el derecho de los pueblos a acceder no solo a alimentos nutritivos, saludables y accesibles sino también el derecho a decidir cómo queremos producir lo que comemos, respetando a los productores, al medio ambiente y la naturaleza. Es decir que se trata de alimentos producidos de forma sostenible y ecológica.

Dentro de lo dramático que significa atravesar una pandemia, aparece como una oportunidad la concientización de la población en la importancia de pensar y preguntarnos qué comemos, quién lo produce y cómo y dónde se produce. Esto lleva a que más personas quieran repensar sus hábitos alimenticios y como consumidores y también a elegir productos agroecológicos con precios justos, tanto para el productor como para el consumidor.

5- ¿Cuáles son los objetivos a mediano y largo plazo y con qué sueña al final de la gestión?

Los objetivos a mediano y largo plazo van en esa línea, en profundizar las acciones que lleven a la Soberanía Alimentaria en articulación con todos los actores involucrados, tanto públicos como con sectores de la agricultura familiar, campesina, indígena y de la economía popular.

La Soberanía Alimentaria se logra con el impulso de un Estado presente en busca de un trabajo articulado, cooperativo y con producción de alimentos agroecológicos. Al final de la gestión deseamos que estas políticas se instalen, continúen y permanezcan, profundizándose más allá del color político de los gobiernos que vengan. Creemos que ese es el camino para alcanzar una Argentina más justa, libre y soberana.