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Viñetas que hicieron historia: el legado de la historieta argentina

Cada 4 de septiembre, el país celebra el Día Nacional de la Historieta Argentina, una fecha que conmemora la aparición de "Hora Cero" en 1957 y pone en valor una tradición artística que se transformó, atravesó generaciones y proyectó sus obras y autores más allá de las fronteras.

Hay historias que se cuentan con palabras y otras con imágenes. La historieta argentina encontró, desde sus orígenes, una manera singular de combinar ambas para construir un lenguaje propio, capaz de abordar el humor, la aventura, la ciencia ficción, la crítica social y la memoria. Cada 4 de septiembre, el país celebra esa tradición y reconoce a los guionistas, dibujantes, ilustradores y editores que hicieron de las viñetas una parte fundamental de la cultura argentina.

El 4 de septiembre de 1957 apareció el primer número de la revista Hora Cero, vinculada a la Editorial Frontera y dirigida por Héctor Germán Oesterheld. La publicación marcó un punto de inflexión para la historieta nacional y fue el espacio en el que comenzaron a difundirse algunas de las obras más importantes del género, entre ellas El Eternauta, Ernie Pike y El Sargento Kirk.

Sin embargo, los antecedentes de la historieta en nuestro país se remontan a fines del siglo XIX, con publicaciones como Caras y Caretas, que desde 1898 incorporaron recursos y formatos vinculados con el género. A partir de entonces, las viñetas fueron adquiriendo un lugar cada vez más relevante en la producción editorial y en la cultura popular.

Tapa de "Caras y Caretas".

El reconocimiento oficial de esta tradición llegó en octubre de 2010, con la sanción de la Ley 26.652, que estableció el 4 de septiembre como Día Nacional de la Historieta Argentina. La elección de la fecha está vinculada con la aparición de Hora Cero y con la influencia que tuvo aquella publicación en la consolidación de una escuela argentina de historieta.

La efeméride es también una oportunidad para poner en valor el trabajo de generaciones de artistas y editores que encontraron en este lenguaje una forma de representar la realidad y, al mismo tiempo, crear universos imaginarios.

Patoruzú.

Personajes que forman parte de la cultura argentina

La riqueza y dimensión de la historieta nacional también se expresa en personajes que trascendieron las páginas de revistas y libros para incorporarse al imaginario colectivo.

Dante Quinterno creó a "Patoruzú", una de las figuras más reconocibles de la cultura popular argentina. Quino dio vida a "Mafalda", cuya mirada crítica y humorística alcanzó una dimensión universal. Roberto Fontanarrosa creó a "Inodoro Pereyra" y su inseparable "Mendieta", mientras que Caloi convirtió a "Clemente" en otro de los grandes protagonistas del humor gráfico argentino.

Quino y Mafalda.

A ellos se suman autores fundamentales como Alberto Breccia, Enrique Breccia, José Luis Salinas, Hugo Pratt, Carlos Trillo, Juan Giménez y Guillermo Mordillo, entre muchos otros, cuyas obras contribuyeron a proyectar la historieta argentina más allá de sus fronteras.

En este recorrido, la obra de Héctor Germán Oesterheld ocupa un lugar central. El Eternauta, con dibujos de Francisco Solano López, comenzó a publicarse en el primer número de Hora Cero Semanal. La historia de Juan Salvo y la invasión extraterrestre en Buenos Aires se convirtió, con el paso del tiempo, en una de las obras más reconocidas de la historieta latinoamericana.

El Eternauta.

La historieta también cuenta la historia del país

Uno de los aspectos más interesantes de la tradición argentina es que sus historietas no se limitaron al entretenimiento. El género funcionó también como un particular registro de las transformaciones sociales, políticas y culturales del país.

Desde el humor gráfico hasta la aventura y la ciencia ficción, las historietas funcionaron como una forma particular de observar y representar la sociedad. Esa capacidad de dialogar con la realidad explica, en parte, la permanencia de obras y personajes que continúan siendo leídos y reinterpretados décadas después de su creación.

Hijitus.

Un patrimonio que se conserva y se abre a nuevas generaciones

La importancia de esta tradición también se refleja en el trabajo de preservación realizado por la Biblioteca Nacional Mariano Moreno, que cuenta con el Centro de Historieta y Humor Gráfico Argentinos.

El espacio reúne publicaciones, libros, fanzines, originales, guiones, dibujos, fotografías, materiales editoriales, objetos y documentos vinculados con la historia de la historieta y el humor gráfico nacional. Su acervo incluye colecciones y archivos de artistas como Quino, Fontanarrosa, Mordillo, Francisco Solano López y los hermanos Breccia, entre muchos otros.

El Centro comenzó sus tareas como programa de investigación en 2012 y posteriormente se consolidó como un espacio especializado en conservación, documentación y difusión. Su trabajo permite preservar originales y materiales que durante décadas circularon en revistas y otras publicaciones, y ponerlos a disposición de investigadores, lectores y nuevas generaciones de artistas.

Entre las propuestas recientes se encuentra El milagro de las tintas, una exposición que reúne alrededor de 150 documentos originales y recorre un amplio período, desde piezas del siglo XIX hasta producciones digitales contemporáneas. La muestra forma parte de un acervo que reúne decenas de miles de obras y documentos vinculados con la historieta y el humor gráfico argentinos.

Muestra "El milagro de las tintas" en la Biblioteca Nacional.

Un lenguaje que se reinventa

La tradición de la historieta argentina continúa renovándose con nuevas generaciones de autores que exploran otros formatos, temáticas y formas de narrar.

Liniers, Sole Otero, Salvador Sanz, Juan Sáenz Valiente, Decur y Diego Agrimbau son algunos de los nombres que integran la escena contemporánea, junto con muchos otros artistas que desarrollan sus proyectos en publicaciones independientes, novelas gráficas, fanzines, ferias y plataformas digitales.

También se multiplicaron los espacios de encuentro entre autores y lectores. Ferias especializadas, editoriales independientes y eventos como Crack Bang Boom, en Rosario, contribuyen a mantener activa una comunidad que encuentra nuevas formas de producción y circulación.

En este escenario conviven las técnicas tradicionales con las herramientas digitales, las grandes figuras históricas con los artistas emergentes y las publicaciones impresas con nuevas formas de lectura.

Aviso de la feria "Crack Bang Boom" de Rosario.

La historieta, siempre en movimiento

El Día Nacional de la Historieta Argentina es una oportunidad para reconocer una tradición cultural que construyó personajes inolvidables, desarrolló una identidad gráfica propia y proyectó a numerosos artistas hacia el mundo.

Desde las primeras publicaciones de fines del siglo XIX hasta las producciones digitales contemporáneas, la historieta acompañó las transformaciones de la sociedad argentina y encontró en cada época nuevas formas de narrar.

Más de seis décadas después de aquel primer número de Hora Cero, las viñetas siguen formando parte de la cultura argentina y demostrando su capacidad para contar historias, registrar una época y crear nuevos mundos.

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