Un nuevo yaguareté se prepara para ser reintroducido en su hábitat

Se trata de Jatobazinho, un ejemplar encontrado en Brasil que fue trasladado a la Argentina en el marco de un trabajo articulado del que participó Ambiente Nación.


Como parte de un trabajo conjunto entre la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable, liderada por Sergio Bergman, la ONG Conservation Land Trust (CLT), el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) y la provincia de Corrientes, el yaguareté Jatobazinho llegó desde Brasil para ser reinsertado y repoblar el Iberá. Esta labor se enmarca en el Plan Nacional de Conservación del Monumento Natural Yaguareté , que lleva adelante el organismo de Ambiente nacional.

En agosto de 2018 el ejemplar fue hallado al norte de Corumbá, Brasil, debajo de un bote volteado cercano a la escuela rural Jatobazinho, que le dio su nombre. Pesaba alrededor de 35 kilogramos y presentaba signos de deshidratación. Luego de un proceso de recuperación de seis meses, en el Centro de Rehabilitación de Animales Silvestres de Campo Grande, donde se determinó que su mejor destino era la reintroducción en la naturaleza, Jatobazinho fue trasladado al Refugio Ecológico Caimán. Allí, la organización Onçafari continuó su recuperación alimentándolo con presas vivas y sin contacto humano, para facilitar su reinserción en la naturaleza.

El pasado 18 de octubre, a través de la Resolución 377/19 de la Secretaría de Ambiente de la Nación, este yaguareté ingresó a la Argentina a través del paso internacional Foz de Iguazú (Brasil)-Puerto Iguazú (Argentina), donde se constató su buen estado clínico general, las condiciones del transporte, documentación y permiso de tránsito para su traslado hasta el Parque Provincial San Cayetano, en Corrientes. Allí cumplirá la cuarentena por un período de 20 días. El Senasa de Corrientes se ocupó de habilitar el predio cuarentenario de importación y realizará visitas periódicas para corroborar la ausencia de signos clínicos de enfermedades transmisibles. Durante este tiempo, el animal permanecerá aislado y se realizarán exámenes de laboratorio para descartar enfermedades.

Finalizada la cuarentena, el yaguareté será trasladado a la Reserva de San Alonso, donde permanecerá en un corral de 1,5 hectáreas del Centro de Reintroducción de Yaguareté (CRY), administrado por CLT. En el lugar se evaluará su comportamiento y el funcionamiento del collar con GPS que se le colocará. Luego será trasladado a un corral de 30 hectáreas donde están alojadas Juruna y Mariua, las hembras que ingresaron al proyecto en diciembre último. Si todo resulta bien, los tres ejemplares serán los primeros yaguaretés liberados en la provincia de Corrientes, constituyendo el primer núcleo de una nueva población silvestre en este parque nacional.

El traslado del animal fue posible gracias al trabajo mancomunado de la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación, el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Abastecimiento de Brasil, el Senasa, el Instituto Brasileño del Medio Ambiente, el Instituto Chico Mendes para la Conservación de la Biodiversidad, la Universidad Federal de Mato Grosso do Sul, el Gobierno de Corrientes y las instituciones CLT de Argentina y Onçafari de Brasil.

El felino americano más grande

El yaguareté es el felino más grande del continente americano; los machos alcanzan los 2,50 metros de longitud, incluida la cola, y llegan a pesar hasta 140 kilos. Además, es el tercero en corpulencia a escala mundial, después del tigre de bengala y el león. Su nombre es de origen guaraní y significa “verdadera fiera”.

En el presente, solo quedan alrededor de 200 ejemplares de esta especie en ecosistemas boscosos del norte argentino, en grave peligro de desaparecer.

A través del Plan Nacional de Conservación del Monumento Natural Yaguareté, la Secretaría de Ambiente de la Nación busca la conservación y recuperación de esta especie emblemática de nuestro país a partir del mantenimiento de poblaciones saludables, el cuidado de su hábitat, la implementación de estrategias de reproducción de la especie, el control de la caza furtiva, la promoción de prácticas que mejoren la convivencia con las poblaciones locales, un mayor acceso a información y educación ambiental y el fortalecimiento de las capacidades institucionales para la conservación de la especie.