Un nuevo encuentro sobre fotografía y memoria: "Archivos Incompletos”

El pasado viernes 18 de septiembre tuvo lugar el cuarto encuentro del ciclo “Encuentros, fotografías, estéticas y políticas”, producido por Fototeca ARGRA - Archivo Nacional de la Memoria (ANM)- Secretaría de Derechos Humanos de la Nación.


Impulsado a partir de la colección de libros “Pequeño formato” producida por ARGRA y su Fototeca, se propone como espacio de diálogo y debate sobre fotografía, archivo, política, estética y ética, así como sobre su importancia en los procesos de Memoria, Verdad y Justicia.

Este nuevo encuentro estuvo centrado en las fotografías que se reúnen y visibilizan en el libro “Archivos Incompletos” y que fueron producidas por las fuerzas policiales y encontradas por ARGRA en la basura de los diarios La Razón, Tiempo Argentino y El Cronista Comercial. A lo largo del mismo se abordó el trabajo de rescate y archivo realizado por ARGRA sobre estas fotografías, en su mayoría fechadas en 1975: hojas de prontuarios, informes policiales, comunicados de prensa de la policía, fotos de casas allanadas, de libros, de objetos y armas; y fotos de personas detenidas, muchas de ellas con signos de golpes, forman parte de este acervo.

El conversatorio comenzó con la palabra de la Lic. Natalia Magrin, coordinadora de Fondos Audiovisuales del ANM, quien moderó el encuentro y ubicó el marco en que se daría este espacio. "Este material -subrayó- producido por las fuerzas policiales y publicado por los medios de comunicación nos permite pensar, entre otras dimensiones, la relación entre los aparatos de Inteligencia y los medios de comunicación durante el plan sistemático de represión política".
Reflexionó también acerca del trabajo de investigación que permitió reconstruir, entre otras cosas, las identidades y el destino de algunas de las personas fotografiadas, que habían sido detenidas, y luego asesinadas, desaparecidas o permanecieron en las cárceles de la dictadura. Propuso pensar las fotografías como "fragmentos arrebatados al olvido" y en el “pasaje de desecho a huella de memoria" posibilitado por el encuentro y el trabajo de archivo.

Luego, Gonzalo Martínez, ex presidente de ARGRA y actual editor de Página/12, rememoró aquellos años. "Encontramos cajas y cajas que habían sido rescatadas por un compañero y nos propusimos construir memoria para el futuro a partir de ese material", señaló. En 2007, un llamado a concurso para el armado de la Fototeca le permitió el contacto con Inés Ulanovsky y Lucila Quieto a quienes asignaron ese trabajo. Martínez recordó algo de ese material en los medios señalado como "subversivo" desde los titulares. "La Fototeca es un lugar adonde los fotógrafos podemos depositar nuestros archivos”, expresó, y remarcó que queda mucho por hacer. "El recupero a futuro va a contarnos muchas nuevas historias", finalizó.

Más tarde, tomó la palabra Inés Ulanovsky, que es Magister en Escritura Creativa de UNTREF, fotógrafa, productora audiovisual y guionista; y ex integrante del Área audiovisual del ANM, del Archivo Biográfico de Abuelas de Plaza de Mayo y del equipo de la Fototeca de ARGRA. También autora de los libros “Fotos tuyas”, “Algunas madres también se mueren” y, más recientemente, de “Las Fotos”. "Los archivos pueden ser documentos políticos o sociales, pero también personales", sostuvo e hizo referencia a un capítulo de su último libro al que tituló, justamente, “Archivos Incompletos” y en el que cuenta detalladamente el nexo entre la recuperación de estos archivos y una historia particular: la de un joven que un día vio una foto publicada en Página/12 que creyó suya. Era de su padre, con quien guardaba gran similitud. No sabía del parecido físico con su padre que estaba desaparecido y de quien no tenía buenas fotos. Ulanovsky leyó el capítulo que cuenta cómo aquel hijo recuperaba parte de su historia.

Fue entonces el turno de la fotógrafa, artista y militante Lucila Quieto. Autora de “Arqueología de la ausencia” y “Legados de movimiento”, su obra -de trascendencia internacional- revisa temas como la memoria, la ausencia, la construcción y la reconstrucción de la identidad. Actualmente, trabaja como fotógrafa y documentalista en el ANM. Quieto recordó cómo fue el momento de encuentro con las fotografías: "Ir descubriendo imágenes para intentar reconstruir historias de vida y militancia identificando un sentido distinto por el que fueron tomadas fue un trabajo conmovedor". Para Quieto, este trabajo condensa todo lo realizado en el ANM en 12 años. "Reconstruyendo historias a partir de fotografías, pensando en proyectos y muestras como en Memorias de vida y militancia realizado con otros trabajadores del predio como el Ente o el Centro Cultural Haroldo Conti".

Luego, fue el turno de Aymara País Negrín, archivista y especialista en archivos fotográficos e integrante de la Fototeca ARGRA y del ANM, quien revisó su ingreso a la Fototeca y su contacto con este material, que era un proyecto ya desarrollado y donde se propuso reponer los contextos y lógicas de la producción de esas fotografías para empezar a ponerlo accesible a la consulta on line. "Esas fotos se produjeron con un sentido, se guardaron con un sentido y se tiraron también con un sentido. Conocer todo esto que llamamos historia archivística es agregar información y contexto a esas fotografías". Y señaló que el trabajo de Inés y Lucila es ejemplo de lo esperado de un archivo: "memoria institucional que pueda ser también fuente para la historia y, sobre todo, que se constituya como una posibilidad de garantía de derechos individuales y colectivos".

El público también tuvo su lugar y se atendieron preguntas dejadas en un chat. Allí Magrin remarcó que también fue parte de la política de exterminio la destrucción de los documentos del extermino. "Y el trabajo de los Archivos de la Memoria reveló esos mecanismos", destacó.

Cerró entonces la presentación reflexionando sobre el nombre "Archivos Incompletos", que permite pensar las memorias y los archivos abiertos, incompletos, en movimiento, "que nos permiten pensar en lo irreductible del pasado, en lo heterogéneo, en lo polifónico de las memorias” y agregó que “estas prácticas y tratamientos han sido y son posibilitados por una decisión política de Estado en torno a la creación y el desarrollo de Archivos y Sitios y Espacios para la memoria. Una política que articuló y articula las demandas históricas de los organismos de derechos humanos. Una política que lejos de desconocer la complejidad y la tensión que atraviesa el trabajo con los archivos de memorias y los archivos de la represión, la sostiene para seguir pensando y construyendo modos de tratamiento posibles con las huellas, los fragmentos, los vestigios. Por eso una de las tareas y apuestas del ANM sigue siendo la profundización de su apertura, sus condiciones de accesibilidad, para que pueda ser abordado por diversas voces y miradas”. Reconoció el trabajo sostenido por “los y las trabajadoras de la memoria que, en las diferentes instituciones, han invencionado tratamientos éticos, estéticos, políticos; que también han resistido, han sostenido y resguardado las memorias y los legados”.

Para finalizar agradeció la participación de todos y todas e invitó a acompañar este ciclo, que se presenta quincenalmente.