Un horizonte claro de acción y formación para nuestras abogadas y abogados

El Director de la Escuela del Cuerpo de Abogados del Estado, Dr. Guido Leonardo Croxatto, brinda un análisis y un balance del primer año de gestión en la ECAE. “Les felicito por el trabajo realizado, por su compromiso con la formación en este tiempo tan difícil y les convoco a trabajar, a investigar y a debatir juntas/os. Necesitamos desarrollar herramientas que nos permitan mirar nuestra realidad con otros ojos”.


Estimadas y estimados abogadas y abogados del Cuerpo de Abogados del Estado, estimadas y estimados miembros de la ECAE

Hemos trabajado juntos en un año difícil. No es grato para nosotros ver muchas oficinas del Estado vacías, menos las de nuestra Escuela. Es un símbolo claro de lo que no queremos. Una imagen que nos toca fuerte. La pandemia nos ha forzado a acelerar actualizaciones y a planificar mejor la forma en que abordaremos en adelante nuestras actividades, sobretodo el diálogo con las provincias, una prioridad de la nueva gestión de la ECAE. Hemos debido migrar en muy poco tiempo a plataformas virtuales todas nuestras carreras de Estado y seminarios y lo hemos podido hacer con éxito. No es poco.

Cuando llegamos a la ECAE, el estado de desidia de la Escuela hacía dudar de que la misma pudiera mantener en pie sus programas en medio de una pandemia. Lo hemos logrado e incluso hemos logrado desarrollar programas nuevos, recuperamos la Maestría en Abogacía Pública con UNTREF y ampliamos la especialización en abogacía del Estado ABOGAR. Esto se pudo hacer por la fuerte determinación del equipo de trabajo, el respaldo institucional recibido para mejorar la capacitación que reciben los y las abogadas del Estado, pero también porque ellos y ellas, los y las abogadas del Estado, están muy comprometidos con su propia formación. Esa es la clave, que nosotros acompañamos. Son ustedes los que marcan el norte de nuestro trabajo. Varotto sostuvo en una conferencia reciente “claridad de objetivos y continuidad en la acción“. Eso queremos generar juntos desde la ECAE. Eso es lo que necesitamos para el país. Un horizonte claro de acción para nuestros abogados. Un marco para pensar. Y actuar.

Les felicito entonces por el trabajo realizado y les animo a pensar en un 2021 donde trabajaremos aún más. La sociedad espera mucho de nosotros y tiene motivos para hacerlo. Somos sus abogadas/os. El Cuerpo de Abogados del Estado Argentino. Pensamos en términos de abogacía pública. Esta es nuestra consigna. El Estado no es bobo. Trabaja de manera mucho más firme, consciente y “eficiente” por la sociedad que los que prometen derramar sobre ella lo que sobra del “progreso“. Eso es lo que se repite para desmoralizar nuestra tarea, afectando nuestros recursos. Que el Estado no es “eficiente“, que no es “inteligente”. Es falso. Nos quieren desmoralizados, bajando los brazos. Sospechemos cuando nos felicitan, como decía Scalabrini, detrás de esa “felicitación” se disimula una claudicación, la no defensa estricta de los intereses de la Nación. Los intereses nacionales. Esa defensa no es fácil. Pero el precio que se paga por no hacerlo es peor. Lo tenemos delante.

Jauretche y Scalabrini Ortiz, que trabajaron juntos desde el diario Señales, que comenzó funcionando (como toda gran idea, careció de cualquier apoyo) en un sótano de San Telmo, como rememora Norberto Galasso, se conocieron por vez primera en la ciudad de la Plata, en la inauguración de una Cátedra de Defensa Nacional.

Desde la ECAE estamos consustanciados, como fue la teoría de la dependencia en Brasil, con el desarrollo de un diagnóstico más preciso y útil sobre la gravedad de la situación que atravesamos. No puede ser que en un país enorme, con muy poca población como el nuestro, la mitad de la misma esté sometida al flagelo de la pobreza. Siete de cada diez jóvenes argentinos son pobres. Tres hurgan bolsas de basura para vivir. En un país que produce y exporta alimentos por toneladas a todo el globo, esto, para decirlo como lo dice el lenguaje popular “no puede ser“. No tiene sentido. O sí lo tiene y lo tenemos que descubrir. Encontrar un término que lo defina. Ponerlo en la mesa. Para entender definitivamente este “no puede ser“, este absurdo económico (que trasunta una injusticia no siempre verbalizada), en un pais enorme, con poca población y muchos recursos naturales (como el agua, que ha comenzado a cotizar en Wall Street) es que nos hemos propuesto desarrollar a partir de 2021 dos seminarios permanentes, a cargo del área de investigación de la ECAE:

  1. Seminario Permanente de Deuda Externa, integrado por funcionarios y expertos en la materia. Entendemos que la Deuda es un flagelo con fuertes aspectos de condicionamiento comercial y geopolítico (el condicionamiento del primer préstamo del FMI a la Argentina, en tiempos del Proceso, fue que se dejara de producir el Pulqui, lo cual evidencia que los prestamos tienen una coordenada clara), que conduce a nuestro país, una y otra vez, (porque nada es nuevo, como diría Hobsbawm) a un modelo de dependencia, extranjerización y primarización de nuestra economía y nuestros recursos. El resultado de este proceso de degradación financiera es un recorte de derechos y un recorte de nuestra soberanía. Somos pobres, subdesarrolados, y dejamos en el camino nuestra soberanía. Cara y cruz.
  2. Seminario Permanente de Pensamiento Estratégico y Desarrollo Nacional. Necesitamos pensar en términos más estratégicos de mediano plazo. No todos los funcionarios tienen el margen o el tiempo para hacerlo. Están tapados por la agenda diaria. Nosotros sí podemos y es misión central de esta Escuela el hacerlo. Investigar. Generar conocimiento. Por eso cuenta con un área de investigación. No un conocimiento libresco, para solazarse en una tertulia recoleta, sino ideas útiles, herramientas para sacar a nuestros miles de jovenes de la humillación y el hambre.

Este seminario de pensamiento estratégico espera contar con la participación de miembros de distintas dependencias del Estado Nacional como así también de las Universidades Nacionales a través de sus departamentos de Políticas Públicas, comprometidas/os todas/os con el trazado de un diagnóstico claro y realista, (más valiente, que pueda poner sobre la mesa algunas verdades incómodas para la ambición académica de ser siempre la “Paris del sur“, decorado que conduce a veces, como rememora Schwarz, a callar o a matizar ciertas cosas, ciertas verdades “académicas“, financieras, económicas, que deben decirse pero se callan porque es más cómodo callar) que explique en serio la barbarie de la situación social y económica que vivimos los argentinos y en mayor o menor medida, casi todos los países hermanos. No podemos seguir así. No podemos continuar con un país rico y una población pobre. La extranjerización, la dependencia, la expoliación de nuestros recursos, el endeudamiento inescrupuloso pueden ser claves para entender las ataduras que no vemos (son conceptos que no tenemos). Pero hacen falta más herramientas conceptuales para entender a fondo dónde estamos parados. Y para poder llevar adelante, como decía Scalabrini Ortiz, la “defensa de la Patria en el orden inmaterial de los conceptos”. Tenemos que desarrollar entre todos un diagnóstico certero, conjunto, incisivo y realista, que sirva de suelo para pensar políticas públicas diferentes. No podemos seguir apostando como mucho a generar la “confianza” de quienes se han dedicado en rigor a licuar recursos nacionales. Ha vaciar nuestra industria y empobrecer cada vez más a los argentinos. A planificar su miseria, como dijo Rodolfo Walsh en su carta a la Junta Militar. Porque nuestra miseria no es un accidente de la historia. No es una casualidad.

Lo público es lo único que tenemos firme en tiempos difíciles. Si Dromi hubiera leído a Hegel, sabría que el Estado es la encarnación última del bien común. Y que no podemos renunciar a eso, sin renunciar al mismo tiempo a nuestra identidad. A nuestra historia. Sino, como diría Scalabrini, que admiraba a Moreno, artífice del pensamiento de Mayo, somos un Estado de mera forma. (“Nos dejan la bandera y un escudo, pero el resto ya no nos pertenece“). Pero no queremos eso. Queremos un Estado eficiente y vivo. Un Estado sin ataduras. No encadenado. No endeudado. No dependiente. No sometido a condiciones de miseria. Un Estado fuerte, como dijo Montero en su visita a la PTN cuando se firmara el convenio con SIGEN, un Estado capaz de defender en serio a su propia población de los robos, la extranjerización y el abuso macroeconómico, que las Naciones más avanzadas del mundo han comenzado a criminalizar. A ponerle un nombre. Población y territorio definen al Estado. ¿Protegemos a nuestra población? ¿Protegemos a nuestro territorio? ¿Son nuestros realmente los recursos naturales? ¿Somos libres y soberanos? ¿Qué es la soberanía en el siglo XXI? ¿Cómo se expresa, y sobretodo, cómo se defiende? ¿Cómo se piensa? Un Estado capaz de poner un freno a la planificación de la miseria nacional: eso pretendemos. O de contraponer a esa planificación (del subdesarrollo), otra planificación más digna y comprometida, capaz de visibilizar mejor cómo llegamos a donde estamos hoy. Porque no fue un accidente. Nuestro atraso tiene explicación. No es un misterio.

Estriberón: sí. Se me puede acusar de usar una palabra “rara“. Significa paso firme en medio de un tembladeral y hace referencia a unas tablitas de madera que se ponía en medio de un lodazal para poder “hacer pie” y seguir adelante. Eso es lo que necesitamos los (abogadas y abogados) argentinos hoy: necesitamos hacer “pie”. Eso es lo que nos proponemos desarrollar desde la ECAE. Estas pequeñas tablillas, para poder armar un camino. Sabemos que el momento no es “propicio” ni fácil para detenerse a “pensar”. Pero ningún momento lo es ni lo será. Y este es el que nos toca. Así que pensemos cómo desarrollar ideas para salir de dónde estamos. Saquemos a nuestra población ahora de la miseria planificada y no accidental de sus hijos. Desarrollemos instrumentos. Articulemos estrategias jurídicas. Llamemos a las cosas por su nombre. Generemos conocimiento argentino. Sólo así vamos a ser dignos de ser funcionarios. Pero sobretodo, de ser abogados. Hagamos pie. Asumamos nuestra realidad lacerante y grave. Sintamos un poco de vergüenza. Y empecemos a construir un país sin exclusión.

Les felicito por el trabajo realizado, por su compromiso con la formación en este tiempo tan difícil y les convoco a trabajar, a investigar y a debatir juntos. Necesitamos desarrollar herramientas que nos permitan mirar nuestra realidad con otros ojos. Necesitamos salir de donde estamos. No puede haber pobreza en la Argentina. Y si la hay, hay que entender a fondo qué procesos la provocaron y la sostienen, para transformar esta realidad que nos avergüenza.

La ECAE es su casa.
Un abrazo,
Guido Croxatto