Un artista con gran presencia en el Estado Nacional

El Palacio de Hacienda, abre sus brazos plásticamente a todos los visitantes en sus ingresos, obras de un poderío visual imponente se puede observar tanto por Hipólito Yrigoyen 250, como por Balcarce 136.


“Ofrenda de Frutos” de Jorge Soto Acebal

Por su ingreso principal murales de una medida imponente, ambos de 485 x 400 cms, de César Bernaldo Quirós y Gregorio López Naguil nos muestran con “Tierra de promisión” el primero, y “La Pesca” el segundo, la impronta económica que se le supo dar en 1939, siendo convocados estos pintores para tal fin.

A su vez, por la calle Balcarce, el ingreso de los empleados del Ministerio, uno se conmueve con semejantes murales a ambos lados de este ingreso del artista plástico Jorge Soto Acebal (1891-1974), denominados “Principio de la corriente inmigratoria” de 195 x 244 cms y “Primer Trueque” de 340 x276 cms. Las dos obras con la temática de los primeros intercambios de mercadería y la llegada de inmigrantes a América.

“Primer Trueque” de Jorge Soto Acebal

Soto Acebal ha sido uno de los grandes participes de este proyecto de producción artística dentro del Estado Nacional, quien ha manifestado una clara adhesión de plasmar nuestra identidad nacional a través de obras de arte en distintos espacios públicos. Por ello, como cierre de este artículo nada mejor que unas palabras del propio creados de estas bellísimas producciones.

“Principio de la corriente inmigratoria” de Jorge Soto Acebal

Sobre las obras realizadas en 1938 en el entonces Ministerio de Hacienda, manifestó: “En un panel hay un grupo de marineros de cualquiera de las primeras expediciones a América cambiando con los naturales sus telas y collares por los productos de la tierra: “El primer trueque. El primer intercambio de América”. Todos los brazos convergen al centro en una actitud de dar. No hay armaduras, ni lanzas, hay paz en la actitud y en el paisaje. El otro panel representa un desembarco en Buenos Aires en 1850 aproximadamente, cuando empezaban a llegar a estas playas las grandes masas de inmigrantes. Allí entre el carro y el bote, está el símbolo de la familia, la mujer, el vasco y el italiano, el intelectual que llega con su ciencia y su cultura. A todos los recibe el gaucho y todos miran y saludan a la gran ciudad futura. Son los hombres que han de colaborar en la grandeza de nuestra patria” (Soto Acebal, 1939).