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TrichoPelet: del laboratorio al campo, la historia de un pelet que empieza en una colección

Detrás de cada bioinsumo hay un recurso genético nativo. En el INTA Catamarca, microorganismos de los suelos del territorio se transforman, paso a paso, en una herramienta concreta para producir mejor y recuperar los suelos agrícolas.

1. Selección de cepas
La EEA Catamarca cuenta con una Colección de Trichoderma. Se trata de un repositorio vivo conservado ex situ que se resguarda, caracteriza y documenta con su trazabilidad de origen.

El resguardo también es parte del cumplimiento normativo. En Argentina los recursos genéticos son de dominio provincial (Art. 124 de la Constitución Nacional): cada provincia ejerce soberanía sobre los Recursos genéticos de su territorio. Por eso, los permisos de colecta y el registro formal de las colecciones de microorganismos autorizados por la Dirección de Biodiversidad de la Provincia de Catamarca, constituyen el primer paso para acreditar la legítima tenencia de los recursos. Sobre esa base se gestiona el Certificado de Cumplimiento del Protocolo de Nagoya ante la Secretaría de Política Ambiental en Recursos Naturales del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible de la Nación: “Sin colecciones registradas y documentadas no hay legítima tenencia; sin legítima tenencia no hay certificado; y sin certificado no es viable la transferencia ni el desarrollo comercial bajo reglas claras”.

2. Multiplicación. La cepa seleccionada en función de la característica buscada, se multiplica en forma controlada para obtener el inóculo.

3. Formulación. Se integran tres componentes con acción sinérgica:
• Trichoderma spp.: el agente de biocontrol o promotor de crecimiento, incorporado a una determinada concentración y en condiciones óptimas de pureza y viabilidad.
• Biochar: material carbonoso obtenido por pirólisis de residuos agrícolas. Aporta retención hídrica y de nutrientes y funciona como soporte y vehículo que favorece la supervivencia y colonización del hongo.
• Compost: materia orgánica estabilizada y madura, con nutrientes de liberación gradual y microbiota que reactiva la biología del suelo.

4. Pelet enriquecido. El producto resultante es un organismo vivo encapsulado en un gránulo. Un único insumo, de dosificación sencilla y aplicación mecanizada, con granulometría, dureza y durabilidad controladas para una liberación gradual. Una vez en el suelo, el Trichoderma coloniza la rizósfera y se establece combinando su efecto con las cualidades del carbón vegetal y el compost: mejora física del suelo, aporte de carbono y nutrientes, supresión de patógenos y promoción del crecimiento.

Cabe destacar que estos primeros avances son fruto de una colaboración con la Empresa Valle de La Puerta, una articulación público-privada que une la investigación del INTA con la experiencia del sector productivo para transformar la ciencia en soluciones reales para el territorio.

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