Tres historias exitosas de Reconocimiento Académico


Carla realiza prácticas en un hospital a cientos de kilómetros de su ciudad. Esteban se recibirá al rendir sus últimas dos materias en otra provincia. Guido evitó perder un año de su carrera y en pocos días realizará un intercambio estudiantil en Francia. Los tres, pudieron lograrlo gracias al Sistema Nacional de Reconocimiento Académico, una iniciativa del Ministerio de Educación, Cultura, Ciencia y Tecnología que hoy permite a casi 400 mil estudiantes de 91 universidades, solicitar el pase a otra universidad, retomar sus estudios, cambiar de carrera o institución; o realizar una movilidad temporaria.

Tal es el caso de Carla Pinto, que tiene 27 años y es de La Paz, Mendoza. Estudiaba el último año de Medicina en la Universidad Nacional de Cuyo y decidió participar de la convocatoria de Movilidades RTF para cursar el último semestre de su carrera en Buenos Aires. “Tenía que hacer el internado rotatorio y elegí la Universidad del Salvador porque me permite realizar prácticas de Pediatría en el Hospital Gutiérrez. Yo quería conocer el sistema educativo y de salud de Buenos Aires y también sus hospitales, porque el año que viene debo elegir dónde rendir para ingresar a una residencia y las movilidades me parecieron una buena oportunidad para conocerlas. Los métodos de enseñanza son similares a Mendoza, pero al ser un hospital grande, me encontré con casos clínicos mucho más raros. Creo que para un estudiante de medicina es muy importante tener una experiencia así”, explica a poco de finalizar el cuatrimestre.

La historia de Esteban Matteucci es diferente. Tiene 39 años y es estudiante de Ingeniería en Computación de la Universidad Nacional de Tucumán. Al tiempo de comenzar su carrera lo contrataron de una importante empresa minera y no pudo hacer coincidir sus horarios de trabajo con la facultad, por lo que “comencé a postergar el cursado y a rendir finales como podía, pero nunca quise abandonar”, cuenta. Años después recibió otra propuesta, pero en Buenos Aires. “La única opción era rendir libre viajando constantemente de capital a Tucumán, lo que me era muy costoso y me insumía mucho tiempo. Pero este año me contactaron de mi universidad y me comentaron que se lanzó una convocatoria de movilidades estudiantiles que me permitiría cursar las últimas dos materias que me faltan en alguna universidad en Buenos Aires y elegí CAECE. Lo que más rescato es que podré cursar en la ciudad donde vivo, pero obtener el título de mi universidad y en mi provincia”, dice contento.

Guido Calio no hizo una movilidad temporaria sino un pase permanente. Fue en 2018, y se convirtió en el primer estudiante en hacerlo a través del Sistema Nacional de Reconocimiento Académico. Estudiaba Ingeniería Civil en la Universidad Nacional del Sur y por cuestiones personales, a punto de comenzar el cuarto año, tuvo que buscar otro lugar donde continuar su carrera. “Pensé en rendir equivalencias pero me advirtieron que tendría que volver a hacer materias de primero, segundo y tercero. Averiguando, me enteré de este sistema, decidí realizar un pase a la Universidad Nacional de Córdoba y evité perder, mínimo, un año de mi carrera. Ahora ya como estudiante de la UNC apliqué al programa ARFITEC -(convocatoria que también promueve el Ministerio de Educación)-, y haré una movilidad estudiantil a Francia.

El Sistema Nacional de Reconocimiento Académico es una política pública implementada desde el año 2016, de la cual actualmente participan, tanto de universidades públicas y privadas, las carreras de Ingenierías; Informáticas; Arquitectura y Diseños; Veterinarias, Agronómicas; Biológicas, Químicas; Medicina y Odontología, Matemáticas y Físicas, y Geología y Ciencias Ambientales, Turismo, Hotelería y Gastronomía. La próxima semana rubricarán sus convenios las carreras de Enfermerías, sumando a 41.600 estudiantes.

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