TANDANOR recupera capacidades estratégicas para la Industria Naval Argentina
Tras casi cinco décadas de funcionamiento limitado en su principal facilidad tecnológica, Tandanor recupera la capacidad histórica de su sistema Syncrolift, a partir de la realización de trabajos integrales que nunca se habían realizado desde su puesta en funcionamiento en 1979
Tandanor lleva adelante la primera intervención integral sobre el Syncrolift desde su puesta en funcionamiento a fines de la década del 70, a partir de una decisión de la actual gestión, orientada a recuperar y fortalecer las capacidades productivas del astillero. Las tareas se definieron prioritarias para elevar la disponibilidad operativa del 10% hasta el 2025, al 95%. A su vez, permitieron ampliar de 4,10 a 5,80 metros el calado de los buques que pueden ingresar al astillero, con el objetivo de alcanzar los 6,20 metros una vez finalizada la intervención.

El Syncrolift es uno de los principales activos productivos del organismo y se constituye como una infraestructura estratégica de la industria naval argentina, con sus 184 m de largo y 32,90 m de ancho. Dentro de los sistemas de su tipo es el más grande de la región y el segundo de mayor tamaño del continente americano, permitiendo el trabajo en simultáneo de distintos proyectos en las 4 plataformas con las que cuenta.

Desde su inauguración, durante décadas, la acumulación progresiva de sedimentos debajo de la plataforma, redujo la profundidad disponible hasta limitar el ingreso a buques de 4,10 m de calado. Esta restricción llevó la disponibilidad operativa del sistema al 10%, equivalente a aproximadamente 36 días al año de operación para buques de gran calado, en condiciones normales de operatividad.

Fuera de esos parámetros las maniobras quedaban supeditadas a la espera de mareas extraordinarias, superiores a las pleamares habituales en el Río de la Plata. Frente a esta situación la actual gestión avanzó con la decisión de generar una intervención integral, destinada a restituir las condiciones operativas y recuperar el potencial de una infraestructura determinante para la actividad del astillero.

Luego del ingreso de las unidades al sector del Syncrolift, este permite elevar embarcaciones de hasta 15.000 toneladas, conformando una cama que se iza con la unidad arriba. Una vez elevada la plataforma conformando el binomio cama-buque, el sistema de transferencia permite trasladarlas mediante rieles hacia cuatro gradas de trabajo independientes. Esta configuración posibilita intervenir distintas unidades de manera simultánea, liberando al Syncrolift para continuar operando.

Durante 2025 se desarrolló la planificación técnica administrativa de la obra, bajo una condición central: retirar los sedimentos acumulados debajo de la estructura sin interrumpir la actividad de la empresa, lo que requirió el trabajo conjunto de las áreas técnicas, de ingeniería y administrativas, para determinar las alternativas más adecuadas para restituir la profundidad operativa. Sobre esa base se elaboraron los pliegos y las condiciones de la licitación pública, se gestionaron los permisos ambientales correspondientes y la adjudicación de la obra a la propuesta que mejor respondía a los requerimientos técnicos y operativos establecidos.

Las tareas comenzaron en enero de 2026 y desde entonces se retiraron más de 23.000 metros cúbicos de sedimentos que se encontraban acumulados durante décadas, bajo la plataforma móvil. Ya cercanos a la finalización de la intervención, se proyecta alcanzar una disponibilidad del 99,5% de la capacidad original, llegando a los 6,20 m de calado, ganando la profundidad equivalente a más de dos décadas de inacción y sedimentación.

Como resultante de este proceso se amplía notoriamente el tipo de embarcaciones que el astillero puede reparar o construir, reduciendo la dependencia de eventos mareológicos, abriendo nuevas posibilidades para competir por contratos de mayor complejidad en el mercado naval nacional e internacional. La presentación del avance de la recuperación de capacidades se realizó en vísperas del Día de la Industria Naval Argentina, que se conmemora cada 12 de septiembre, una fecha que encuentra al astillero recuperando una capacidad determinante para su desarrollo productivo y comercial, fortaleciendo su aporte a la cadena de valor del sector. El evento contó con la presencia de armadores y empresas vinculadas al sector, que vieron de primera mano la materialización de este gran hito.

Casi cinco décadas después de su puesta en funcionamiento, con decisión y gestión, Tandanor recupera para los argentinos una infraestructura que transformó la escala de posibilidades en la industria naval nacional, desplegando nuevamente todo su potencial de construcción y reparación.

Con los trabajos de dragado en marcha, la profundidad actual alcanzó los 10.60 m, lo que permite actualmente el ingreso de buques de hasta 5,80 m de calado y eleva la disponibilidad del sistema al 95 %. Se estima que cuando finalicen los trabajos la profundidad operativa llegue a los 11 m, lo que permitirá recibir embarcaciones de hasta 6,20 m de calado y alcanzar una disponibilidad histórica del 99,5 %. El beneficio significativo de esta gestión para la Industria Naval Argentina permitirá el ingreso de buques de gran porte sin depender de mareas extraordinarias, recuperando capacidad operativa y otorgando mayor previsibilidad a la planificación del trabajo del complejo.
¿Qué es el Syncrolift?
El Syncrolift es una gran plataforma móvil, que permite sacar los buques del agua para repararlos o trabajar sobre ellos en tierra. Puede recibir embarcaciones de hasta 184 metros de largo y 32 metros de ancho, y levantar hasta 15.000 toneladas. A diferencia de un Dique Seco, donde el buque ingresa navegando, detrás de él se cierra una compuerta, y luego se quita el agua por bombeo, permitiendo que el buque quede en seco apoyado sobre una cama de madera; en términos simples, el Syncrolift funciona sin necesidad de una compuerta, porque la plataforma sumergida se eleva como un enorme ascensor, levantando a la embarcación.

Una vez que el buque está fuera del agua, se lo coloca sobre un carro que circula por rieles que luego lo trasladarán hacia alguna de las cuatro áreas de trabajo del astillero. De esta manera, la plataforma queda nuevamente liberada para recibir otra embarcación, permitiendo trabajar varios proyectos al mismo tiempo. Con el transcurso de los años, la acumulación de sedimentos en el fondo redujo la profundidad hasta la que podía descender la plataforma, limitando el tamaño de los buques que podían ingresar por su calado (parte del casco que queda sumergida debajo de la línea de flotación de la embarcación). Al comenzar el dragado, la profundidad era de casi 9 metros, por lo que sólo podían acceder embarcaciones que tuvieran hasta 4,10 metros de calado. Esto dejaba al sistema con una disponibilidad de apenas el 10 % de su potencial, porque el ingreso dependía en gran medida de los niveles de las mareas extraordinarias.