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Suelos hídricos: el INTA avanza en la identificación de humedales en Córdoba

Investigadores de la EEA Manfredi evalúan indicadores de campo para delimitar ambientes asociados a lagunas, bajos y bañados. El trabajo busca mejorar su reconocimiento y aportar herramientas para su conservación y manejo.

¿Sabías qué son los suelos hídricos? Son suelos que se forman en ambientes donde el agua permanece durante largos períodos, como lagunas, bajos y bañados. Estas condiciones modifican la vegetación y el suelo, dando lugar a humedales, ecosistemas clave para regular el agua, almacenar carbono y sostener biodiversidad. En Córdoba, el INTA avanza en la delimitación e identificación de estos ambientes.

Según un relevamiento preliminar de la EEA INTA Manfredi, las áreas con potencial presencia de humedales abarcarían alrededor de 1 millón de hectáreas en Córdoba, equivalentes al 6,3% del territorio provincial. La estimación surge del cruce entre mapas de humedales elaborados mediante análisis satelitales multitemporales —correspondientes al período 2000-2020— y la cartografía de suelos de la provincia. El trabajo también identificó unas 4,3 millones de hectáreas con limitaciones asociadas a excesos hídricos, anegamientos o drenaje deficiente.

Como parte de esta iniciativa, que el INTA desarrolla en distintas regiones del país, investigadores de la EEA Manfredi avanzaron con la evaluación de distintos indicadores de campo en la zona de Laboulaye, en el departamento Presidente Roque Sáenz Peña. Según Lautaro Faule, investigador del Grupo Manejo de Cultivos y Recursos Naturales de INTA Manfredi, “este área, caracterizada por lagunas, bajos y bañados interconectados, reúne condiciones representativas para estudiar este tipo de ambientes”.

Los avances fueron presentados en el 30° Congreso Argentino de la Ciencia del Suelo, realizado entre el 14 y el 17 de abril en San Carlos de Bariloche. Allí, equipos del Proyecto Nacional Humedales del INTA coordinaron conferencias y mesas redondas sobre suelos hídricos y presentaron posters con los avances del proyecto.

Suelos hídricos: el INTA avanza en la identificación de humedales en Córdoba

Suelos de Córdoba

Faule explicó que la definición de humedales se propuso en 2016, en el marco del Consejo Federal de Medio Ambiente (COFEMA). “Un grupo de expertos definió al humedal como un ambiente donde la presencia temporaria o permanente de agua genera condiciones particulares, que se reflejan tanto en la vegetación como en el tipo de suelo”, explicó. En ese contexto, los suelos hídricos corresponden a aquellos que se desarrollan bajo condiciones frecuentes de saturación o anegamiento.

A través del proyecto Humedales, los equipos técnicos del Centro Regional INTA Córdoba avanzan en la identificación de sitios de interés mediante imágenes satelitales y relevamientos de vegetación y suelos. Entre las herramientas utilizadas se encuentran guías de indicadores morfológicos desarrolladas por el Servicio de Conservación de Recursos Naturales del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA). “El trabajo apunta a delimitar y validar esta metodología”, agregó.

Según explicó, tanto los reactivos como las pruebas de campo y las guías de identificación fueron desarrollados originalmente en Estados Unidos. “Si bien allá también existe una gran diversidad de ecosistemas, uno de los objetivos del proyecto fue evaluar si esta metodología podía adaptarse y aplicarse a los humedales de la Argentina”, afirmó. Además, comentó que durante el reciente congreso realizado en Bariloche intercambiaron experiencias con Michael Vepraskas, especialista estadounidense que desarrolló metodologías de identificación utilizadas en el proyecto.

Hasta el momento, las pruebas realizadas permitieron identificar rasgos compatibles con este tipo de ambientes en distintas condiciones relevadas. “Probamos indicadores específicos a campo, en calicatas donde identificamos rasgos asociados a condiciones de saturación hídrica, como cambios de color o de estructura del suelo”, detalló. También evaluaron reactivos químicos que se aplican sobre el perfil del suelo: cuando la reacción es positiva y la superficie se tiñe de rojo, se confirma la presencia de características típicas de estos ambientes.

Otra de las metodologías consiste en enterrar tubos de hierro pintados de amarillo durante 21 días. Luego se los retira para evaluar el grado de degradación provocado por bacterias asociadas a condiciones de exceso hídrico. “Observamos si el tubo perdió completamente la pintura o si el desgaste ocurrió solo en algunos sectores”, explicó.

Esta validación de indicadores busca mejorar la delimitación de los humedales. “Tenemos zonas con cuerpos de agua, como ríos y lagunas, y también áreas de humedal, donde el desafío es determinar con mayor precisión dónde empieza y dónde termina cada una”, sostuvo. En ese sentido, señaló que los indicadores de campo permiten identificar el momento en que desaparecen los rasgos característicos de los suelos hídricos y, a partir de allí, establecer los límites de estos sistemas.

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Ambientes clave

El proyecto Humedales del INTA se desarrolla en distintas regiones del país y es llevado adelante por equipos técnicos de cada centro regional. En ese sentido, los indicadores fueron evaluados en ambientes muy contrastantes, desde Corrientes y Misiones hasta la Patagonia, sobre suelos con características muy diferentes entre sí, aunque con un rasgo común: la permanencia de agua o el anegamiento durante períodos prolongados.

Según Faule, los humedales cumplen funciones clave desde el punto de vista ambiental e hidrológico. En la zona relevada de Laboulaye, por ejemplo, muchos de estos ambientes forman parte de la cuenca vinculada a la laguna La Picasa, que involucra a Córdoba, Santa Fe y Buenos Aires. “Son áreas que necesitan conservarse para evitar desequilibrios en el manejo hídrico de la cuenca”, señaló.

En otras regiones del país, especialmente en el sur, algunos de estos suelos presentan altos contenidos de materia orgánica y funcionan como importantes reservorios de carbono. “Eso les da un rol relevante en relación con el cambio climático”, afirmó. También destacó que muchos de estos ambientes son utilizados para actividades ganaderas adaptadas a esas condiciones, e incluso en algunos casos para producciones agrícolas sobre suelos con humedad variable. En el sur provincial, estos procesos conviven además con obras de drenaje y transformaciones productivas que modificaron parte de la dinámica natural de estos ambientes.

En ese contexto, uno de los temas discutidos durante el congreso fue cómo las actividades productivas pueden modificar algunos rasgos visibles de los humedales. Faule detalló que la vegetación hidrófila —propia de estos ambientes— suele alterarse cuando hay intervención ganadera u otros usos productivos. “La vegetación puede cambiar con el uso, pero los suelos permanecen. Aun en ambientes intervenidos, los rasgos del suelo permiten identificar si se trata de un humedal”, concluyó.

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