Presidencia de la Nación

Spinetta y un legado eterno, a 10 años de su muerte

Hoy se cumplen diez años de la muerte de Luis Alberto Spinetta, intérprete, cantautor y uno de los padres del rock argentino. A lo largo de los años y en diferentes contextos acompañó distintas reivindicaciones sociales y defendió como propias las demandas de sectores desoídos. Consecuente y fiel a su estilo, su música mantiene la vigencia de siempre.


Luis Alberto Spinetta,“El Flaco”, es uno de los músicos argentinos más importantes de todos los tiempos. Innovador como pocos, único en su forma de cantar y abrazar la guitarra, compositor sensible, nació en el barrio de Núñez el 23 de enero de 1950 (en su homenaje, la fecha conmemora el “Día Nacional del Músico”, establecido por la Ley 27.106 en 2015) y falleció, un día como hoy, en 2012.


Charly García, Fito Páez, Andrés Calamaro, Luis Alberto Spinetta y León Gieco.

Fundó algunas de las bandas más emblemáticas del rock nacional como Almendra, Pescado Rabioso, Invisible, Spinetta Jade y Spinetta y los Socios del Desierto, y escribió clásicos como “Rezo por vos”; “Muchacha ojos de papel"; “Todas las hojas son del viento” o “Seguir viviendo sin tu amor”.

Desde pequeño recibió las más variadas influencias musicales. Por un lado, su padre, cantante de tango aficionado, lo acercó a la música porteña; y, por otro, sus tíos, quienes trabajaban en el sello Columbia, lo pusieron en contacto con los nuevos ritmos mundiales, en plena explosión del rock. Como resultado, empezó a componer canciones, incluso antes de aprender a tocar un instrumento.


Luis Alberto Spinetta fundó las bandas Almendra, Pescado Rabioso, Invisible, Spinetta Jade y Spinetta y los Socios del Desierto.

En 1964, participó del concurso de talentos del programa Escala Musical (Canal 13), y obtuvo el segundo puesto. Con el dinero que ganó en esa ocasión, compró una copia del álbum Beatles for Sale, de The Beatles, que lo marcó definitivamente.

En 1967, formó la banda que luego dio vida a Almendra; el grupo hizo su primera presentación en 1969, y se transformó inmediatamente en una insignia del rock nacional. Con Almendra, El Flaco editó dos discos: Almendra I y un álbum doble Almendra II. El primero es considerado uno de los mejores discos de rock en español; y su tapa, obra del propio Spinetta, la mejor del rock nacional. La banda planeó una ópera rock, pero se disolvió antes de su realización por diferencias artísticas. Atado contractualmente a la discográfica, en un acto de rebeldía, editó Spinettalandia, según él, un 'antidisco', y se dedicó a recorrer el mundo durante algunos meses.

A su regreso al país, formó Pescado Rabioso. La Argentina vivía entonces tiempos de alta inestabilidad política y social; el rechazo popular a la dictadura de Lanusse lo hicieron imaginar a ese pez con rabia punk y una paradójica fobia al agua. El grupo editó dos discos: Desatormentándonos, en 1972, y el álbum doble Pescado 2, en 1973. El primero, con sonidos cercanos al blues, la psicodelia y el rock pesado, que recién aparecía en el mundo. El segundo, marcado por un lirismo y contenido abiertamente poético-filosófico que, además, aportó una nueva sonoridad al rock latino.


Editó dos discos: Almendra I y un álbum doble Almendra II. El primero es considerado uno de los mejores discos de rock en español; y su tapa, obra del propio Spinetta, la mejor del rock nacional.

En 1973, la banda se separó por diferencias artísticas y Spinetta continúó solo con el proyecto y lanzó Artaud, para muchos, el mejor disco del rock argentino, inspirado en la poesía de Rimbaud.

A fines de ese mismo año, presentó una nueva banda: Invisible, con la que editó Invisible, Durazno sangrando y El jardín de los presentes. En los dos primeros discos, de un alto contenido existencial, se dedicó a explorar el taoísmo y las teorías psicoanáliticas de Jung; en el último, la incorporación de Tomás Gubitsch aportó un sonido de fusión tango-jazz que definieron como rock-tango, en coincidencia con la vanguardia sonora que experimentaba Piazzolla. Esta última formación generó diferencias conceptuales que provocaron la separación de la banda.

Terminaba 1977, y Spinetta ya se había consagrado como uno de los pilares del rock argentino. Pero su producción no cesó, y siguió experimentando con el jazz: editó en solitario A 18’ del sol, y publicó el libro Guitarra negra, de poesías surrealistas spinetteanas (1978).

En 1980, Almendra regresó con seis míticos shows en Obras Sanitarias y en el interior del país. En Estados Unidos editaron el disco El valle interior con el que salieron de gira. En 1981, la banda se disolvió nuevamente. Paralelamente, se gestó, con otros músicos, el proyecto Spinetta Jade, que lanzó Alma de diamante (1980) y Los niños que escriben en el cielo (1981). Con ese grupo, se presentó junto a Charly García, quien integraba Serú Giran, en el estadio Obras Sanitarias.

En 1982, como solista, editó Kamikaze para fijar su postura sobre la Guerra de Malvinas. Ese mismo año, salió Bajo Belgrano, el tercer disco de Spinetta Jade, y, dos años, después Madre en años luz, que fue el último de la banda.


Spinetta y las Bandas Eternas se presentó en el estadio Vélez Sarsfield el 4 de diciembre de 2009.

Su producción solista continuó. En 1983 apareció Mondo di Cromo. Entre 1985 y 1986, realizó producciones con otros dos íconos del rock: Fito Páez y Charly García. Con Fito, editó La la la; en tanto que el proyecto con Charly, que se denominaría Cómo conseguir chicas, fracasó por problemas entre los músicos. Rezo por vos, un himno del rock, fue fruto de esa efímera reunión. Se mantuvo como solista y editó discos exitosos hasta 1994, cuando formó Los socios del desierto con los que grabó cuatro discos de sonido puramente rock y con los que participó del MTV Unplugged, junto a destacados músicos, e hizo un repaso por sus treinta años de producciones.

A comienzos del milenio, en 2001, editó en solitario Silver Sorgo. Se presentó por primera vez en el Teatro Colón en 2002 y experimentó con sonidos cercanos a lo electrónico. En 2005, dio un recital en la Casa Rosada. Realizó su segunda presentación en el Teatro Colón, en 2006. Y finalizó la década con el mítico show Spinetta y las Bandas Eternas, en el estadio Vélez Sarsfield ante una multitud que vivió su extensa carrera en todas sus versiones.


En 2005, durante el recital que brindó en Casa Rosada junto al entonces jefe de Gabinete de Ministros, Alberto Fernández.

Falleció el 8 de febrero de 2012, en Buenos Aires, rodeado de sus hijos. Ese mismo año, la Biblioteca Nacional le dedicó la muestra Los libros de la buena memoria, donde se expuso material gráfico inédito.
En noviembre de 2015, se editó el álbum póstumo Spinetta Los amigo, con grabaciones de 2011, que lo consagró nueva y eternamente como el artista más influyente del rock argentino.


En 2012, la Biblioteca Nacional presentó la muestra "Los libros de la buena memoria" con material inédito de El Flaco.

El Flaco, en 10 frases célebres

“El talento es el hombre en libertad, nace en cualquier persona que se sienta capaz de volar con sus ideas”.

“Se que mi misión es hacer buenos discos. Mi misión la tengo que fundamentar con mi propia existencia”.

“La canción ya luchó contra todo lo que pudo haberla detenido hasta llegar. Tiene algo de esperamatozoide que atraviesa el alma y también la realidad de uno. Es como un óvulo fecundado por una nueva canción”.

“La voz puede decir una sola nota a la vez, pero la cabeza es polifónica”.

“No soy de esos músicos que viven para estar tocando su instrumento todos los días. Lo que sí, mi música está influida por mi experiencia de vida, eso es innegable. Está amarrada a lo que vivo. Muchas canciones no las puedo volver a cantar por lo que significaron para mí y para no sentir esa emoción dispuesta de otra manera”.

“En la época en que empezamos con Almendra, Piazzolla y Los Beatles eran para nosotros verdaderos guías”.

"La gran desventaja para algunos es hacer música por ambición, casi como por obligación, para enriquecerse, o para figurar. A los dos compases sabés qué tipo de trabajo y artista estás oyendo, y ante quién se agacha y para qué”.

"Todo gigante muere cansado de que lo observen desde afuera”.

“Me gustaría que mi música ayude a paliar el dolor de los que no pueden”.

“En algunos momentos pareciera que el rock tiene la clave para allanar los problemas que nos aquejan, pero en general todo se ha envilecido por los artistas con deseo de enriquecerse y figurar. El ego se ha impuesto sobre el talento. Los músicos de rock que hacen música estúpida se llenan de dinero, mientras que los poetas y artistas valiosos llevan una vida bastante dura”.

Scroll hacia arriba