Sepamos acoger con el corazón agradecido el gran don de un Dios Niño

Mensaje del capellán mayor del Ejército, presbítero Eduardo Castellanos, con motivo de celebrarse la festividad cristiana de la Navidad


Estamos próximos a celebrar el nacimiento de Jesús, el Emmanuel, Dios con nosotros, uno de los momentos más importantes para los creyentes. La fiesta de la Navidad es un tiempo para la reflexión y para la familia. Pensemos en aquel que viene, y en cómo debemos recibirlo. Las circunstancias que estamos atravesando hacen que seamos especialmente sensibles al deseo de que llegue pronto, y con él lleguen la paz, el amor y la esperanza. El anuncio de la Navidad comienza con las palabras: “¡no teman!”.

En estos dos últimos años tan difíciles que nos ha tocado vivir, en los cuales la enfermedad, el dolor y el temor se han hecho visibles, tenemos que repetir y repetirnos las palabras del ángel: “¡no teman!”. Con el nacimiento de Jesús ya no tenemos nada que temer: está Dios con nosotros. Dios se ha hecho carne. Se esperaba algo magnífico, y se da como señal lo más pequeño, lo más débil, lo más humilde. ¡Cantemos nuestra alabanza!

Sepamos acoger con el corazón agradecido el gran don de un Dios Niño. Busquémoslo en todos los que sufren y ofrezcámosle el regalo de nuestra ayuda, de nuestra comprensión, de nuestro amor. sigamos el ejemplo de María, imagen del creyente: humilde, fiel y obediente, y con su disponibilidad avancemos hacia la Navidad. En este año que han servido a la Patria y a los hermanos con una total entrega, pido una especial bendición para todos los hombres y mujeres de nuestro querido y glorioso Ejército y para sus familias. ¡Feliz natividad de nuestro señor Jesucristo!