Segunda reunión del equipo técnico del Protocolo de Cenizas Volcánicas

Busca optimizar las capacidades del Estado para responder ante este tipo de emergencias.


La Red de Organismos Científico-Técnicos para la Gestión Integral del Riesgo (GIRCYT) realizó la segunda reunión en el año del equipo técnico encargado del Protocolo de Cenizas Volcánicas, con participación de especialistas de todo el país. A lo largo del encuentro se avanzó sobre versiones anteriores del documento con el fin de mejorar aspectos vinculados con la distribución de la información entre distintas esferas de gobierno y optimizar la capacidad del Estado para responder ante este tipo de emergencias.

La reunión se llevó a cabo en el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva (MINCYT) y contó con expertos en Geología, Física, Química, Ciencias de la Atmósfera, entre otras disciplinas, procedentes del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), el Servicio Geológico Minero Argentino (SEGEMAR), el Servicio Meteorológico Nacional (SMN), la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE), la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC), las carteras nacionales de Agroindustria, Salud, Ciencia y Tecnología, las universidades nacionales de La Plata (UNLP) y del Comahue (UNCOMA), junto con otros organismos del sistema de ciencia y técnica.

Respecto a la actividad, el secretario de Articulación del MINCYT Agustín Campero expresó: "Resulta muy positivo ingresar en una etapa de revisión y prueba de los protocolos a la luz de la experiencia que hemos adquirido en los últimos años". Más adelante, destacó la continuidad de la mayoría de quienes intervinieron en la confección de protocolos previos, por lo cual las partes ya conocen los alcances y desafíos a futuro.

"Además, se prevé que los protocolos se testeen con simulacros que determinen su efectividad. De ese modo, nos aseguramos de que todo el mundo esté ejercitado en su uso en caso de ser necesario", señaló Campero. Y agregó: "Es un trabajo al que se sumaron todos los organismos nacionales de ciencia y tecnología relacionados con la temática, muchos de los cuales dependen de distintos ministerios, que aportan desde su experiencia particular para confeccionar y mejorar los protocolos".

Por su parte, el jefe del Observatorio Argentino de Vigilancia Volcánica (OAVV) del SEGEMAR, Sebastián García, quien fue el encargado de coordinar la mesa, manifestó que en el nuevo documento pretenden ampliar la versión anterior del protocolo, porque "antes sólo contemplábamos volcanes argentinos, cuando en realidad pueden afectarnos erupciones, por ejemplo, en Chile, Perú o Bolivia".

"El protocolo anterior fue una base, a partir de la cual aprendimos mucho en cuanto a objetivos y alcances que hacen a cuestiones prácticas; pero ahora queremos optimizar cuestiones ligadas a la distribución de la información y a la reducción de tiempos operativos", enfatizó García.

A través del encuentro los especialistas abordaron el estado de los volcanes en territorio nacional y los aspectos más relevantes concernientes a las alertas técnicas y su traducción a la comunidad. También se analizaron los protocolos empleados en países limítrofes; se discutieron las características de cada provincia en materia sismológica y cuál es la experiencia histórica en crisis volcánicas con la que cuenta la Argentina; y se repasaron los acuerdos de cooperación vigentes con otras naciones.

La Red GIRCYT tiene el propósito de atender los requerimientos de información específica del Consejo Nacional para la Gestión Integral del Riesgo y la Protección Civil, y el Consejo Federal para la Gestión Integral del Riesgo y la Protección Civil, así como vincular y poner a disposición de estos las capacidades, conocimientos e información desarrollados en el ámbito científico y técnico, encausando los esfuerzos y optimizando el uso de los recursos, según la Ley 27.287.

Asimismo, la Red se propone obtener la información adicional o extraordinaria que puedan requerirle ante la inminencia de un desastre, durante o con posterioridad al desarrollo de este, de acuerdo con el Artículo 9° del Anexo I del Decreto 383/2017.