Se recibieron 16 estudiantes en ingeniería nuclear y mecánica del Balseiro

A pesar de las dificultades ocasionadas por la pandemia de COVID-19, y luego de un inusual cuatrimestre que debió cursarse con el dictado de clases virtuales, los flamantes egresados defendieron sus proyectos integradores a la distancia.


Con las oportunidades que brindan las nuevas tecnologías, desde fines de junio hasta fines de julio de este año se realizaron las defensas de los proyectos integradores de las y los integrantes de la 41ª promoción de Ingeniería Nuclear y la 16ª promoción de Ingeniería Mecánica del Instituto Balseiro. Con esta novedosa modalidad, se recibieron 16 egresados y egresadas en las dos carreras.

El Instituto Balseiro, que depende de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y la Universidad Nacional de Cuyo (UNCuyo), tiene ahora ocho nuevos profesionales de Ingeniería Mecánica y ocho de Ingeniería Nuclear.

Al respecto, Graciela Bertolino, vicedirectora del Área Ingeniería del Instituto Balseiro, expresó: “Hay que remarcar el sacrificio no sólo en poder continuar y finalizar los cursos, sino también el gran esfuerzo en poder terminar los proyectos, algunos de ellos con contenidos experimentales importantes”.

Por su parte, el director del Instituto Balseiro, Mariano Cantero, destacó que “es una gran alegría que estos 16 estudiantes hayan podido terminar sus carreras en esta coyuntura de pandemia. Ha habido un gran esfuerzo de estudiantes, docentes y personal de gestión, apoyo y técnico para poder llevar adelante la institución durante la pandemia”. Y agregó: “Se continúa honrando la historia de 65 años formando recursos humanos y generando conocimiento para Argentina”.

Cohorte federal

En el grupo de egresados de Ingeniería Mecánica, el rango de edades varía de 23 a 25 años. Son oriundos de cinco provincias y siete ciudades: Buenos Aires (Tandil, La Plata y Moreno), Mendoza (Godoy Cruz), Salta (ciudad de Salta), Santa Cruz (Río Turbio) y Tucumán (San Miguel de Tucumán).

En tanto, los integrantes de la nueva promoción de ingenieros nucleares -que incluye a dos mujeres- tienen entre 23 y 31 años. Provienen de siete provincias y ocho ciudades: Buenos Aires (Tandil), Chubut (Comodoro Rivadavia), Córdoba (ciudad de Córdoba), Jujuy (Humahuaca y San Salvador de Jujuy), Mendoza (Godoy Cruz), Misiones (Posadas) y Tucumán (San Miguel de Tucumán).

¿Cómo es estudiar en el Balseiro?

Para ingresar a las carreras de grado del Balseiro se deben tener materias aprobadas de los primeros dos años de una carrera universitaria afín. Posteriormente se debe rendir un examen de admisión y realizar una entrevista personal. Los y las ingresantes reciben becas completas otorgadas por la CNEA, que garantizan una dedicación exclusiva al estudio, en el entorno de investigación científica y desarrollo tecnológico del Centro Atómico Bariloche.

“Lo que más me gustó de estudiar en el Instituto Balseiro fue esa idea de mejora continua que se logra a través de esfuerzo y dedicación. El Instituto te forma para que te enfrentes al problema, aprendas a equivocarte las veces que te tengas que equivocar y termines encontrando una solución”, cuenta el ingeniero mecánico Sebastián Calvera, oriundo de Mendoza y de 22 de años de edad.

Por su parte, Tomás Liendro, egresado de Ingeniería Mecánica de 23 años y oriundo de Villa Carlos Paz, Córdoba, destaca varias características que le gustaron del IB: “La gran cantidad de equipamiento disponible para los alumnos a la hora de llevar a cabo las materias prácticas y experimentales; la gran cantidad de docentes que tenemos a disposición para realizar consultas, muchos de ellos investigadores de CNEA y CONICET y todos docentes de excelente calidad; y el entorno académico en el cual el Balseiro se encuentra, rodeado por paisajes naturales, es algo que lo transforma en una experiencia única”, describe el joven.

En tanto, el ingeniero nuclear Inti Abbate, que tiene 23 años y proviene del El Bolsón, Río Negro, destaca que lo que más le gustó de estudiar en el Balseiro fue la oportunidad de independizarse, ya que todos los estudiantes que ingresan al Instituto reciben becas de la CNEA para poder estudiar sin preocupaciones económicas. “Por primera vez viví lejos de mi familia y me establecí con mi novia en una casa que alquilamos”, cuenta. Y destaca que de ese modo se acercó un poco más al camino de la madurez y la adultez.

Por último, Tomás Molina, ingeniero mecánico de 24 años y proveniente de Tandil, Buenos Aires, contó que “lo que me llevo de haber estudiado en el Balseiro fue conocer a un montón de gente muy motivada a aprender y progresar en su vida. Esto me ayudó a entender quién soy y a dónde puedo llegar”.