Se inauguró el Centro educativo especializado en derechos humanos Ana María Sosa del Espacio para la Memoria Escuelita de Famaillá

El secretario de Derechos Humanos de la Nación, Horacio Pietragalla Corti, participó vía Zoom de la inauguración del Centro educativo especializado en Derechos Humanos Ana María Sosa, el cual funcionará dentro del Espacio para la Memoria Escuelita de Famaillá, ubicado en la provincia de Tucumán. El acto reunió, también, a representantes nacionales, provinciales y municipales; trabajadores y trabajadoras; sobrevivientes, familiares de Ana María Sosa y organismos de derechos humanos.


El centro educativo lleva el nombre de Ana María Sosa, pedagoga, docente y militante tucumana secuestrada en 1976 durante la última dictadura cívico-militar (1976-1983). Su objetivo es ampliar las acciones que se sostienen en el espacio en el marco de una Pedagogía de la Memoria. Está integrado por profesionales de distintas áreas de conocimiento con el fin de desarrollar acciones para la promoción y la defensa de los derechos humanos destinadas a estudiantes y docentes, a organizaciones de la sociedad civil y a la comunidad en general.

Después de la proyección de un video sobre la vida de Ana María Sosa, María Coronel, coordinadora general del Espacio para la Memoria Escuelita de Famaillá, agradeció a la familia de Sosa y explicó que el nombre del centro es un homenaje activo hacia ella. “Este lugar se logró gracias al compromiso de muchas personas y pretende plasmar institucionalmente las actividades que llevaba adelante este espacio; es un proyecto que el Ministerio de Educación de la provincia nos ayudó a concretar. La pedagogía de la memoria es memoria en movimiento, es generar interrogantes para que podamos entender el presente desde nuestra propia historia, para sentar las bases de una sociedad solidaria, inclusiva, participativa donde las violaciones a los derechos humanos por parte del Estado no existan más y donde podamos trabajar para transformar la realidad en la que vivimos”, contó Coronel.

Reneé Ahualli, en representación de la Mesa de Consenso del Espacio para la memoria Escuelita de Famaillá –formada por organizaciones políticas, sociales, organismos de derechos humanos y sobrevivientes–, consideró que esta “es una oportunidad para educar en derechos humanos, es la institucionalización de un proyecto de educación que ya venía sucediendo”.

Por su parte, Erica Brunotto, secretaria de Estado de Derechos Humanos de Tucumán, agradeció al equipo de trabajo del espacio, a la lucha de los organismos de derechos humanos y al gobierno tucumano que “nos permitió seguir avanzando durante estos últimos cuatro años”.

Celeste Adamoli, directora de Educación para los Derechos Humanos, Género y Educación Sexual Integral del Ministerio de Educación nacional sostuvo que “muchos sitios hoy se han transformado en usinas pedagógicas para repensar la educación y la pedagogía por eso nos alegramos por la creación de este centro para recuperar la historia colectiva y la historia de cada desaparecido/a”. Mercedes del Valle Leal, directora Ejecutiva del Instituto de Formación Docente, también del mismo ministerio, afirmó que “la democracia se construye a través de una premisa y una utopía como es el Nunca Más”.

A través de un mensaje grabado previamente, el ministro de Educación nacional, Nicolás Trotta, quien por una cuestión de agenda no pudo participar, celebró la iniciativa del Ministerio de Educación de la provincia y la definió como “fundamental para poner en valor la política de derechos humanos de nuestro país que tiene que ser un orgullo”.

“Tenemos un compromiso asumido con cada espacio porque tienen valor para la construcción colectiva de la Memoria, la Verdad y la Justicia, además de consolidar nuestra democracia”, afirmó el secretario Pietragalla Corti. En ese sentido, resaltó que la acción “tiene un simbolismo impresionante, más con el nombre que lleva, ya que se trata de alguien que dejó su legado a través de la lucha y de proyectar vida más allá del terror”.

Por último, Juan Pablo Lichtmajer, ministro de Educación de Tucumán, expresó que este centro es el pasaje de “la huella personal de Ana María Sosa a una huella institucional”. “Aquí es donde aparece la política pública, en este caso totalmente significativa”, añadió Lichtmajer. “Estamos ante un hecho de patrimonio cultural de los argentinos y argentinas que es el Nunca Más. Este tipo de proyectos es colectivo, como lo es la memoria, y cada uno aporta a ese patrimonio” afirmó.

Además, estuvieron presentes Natalia Barreiro, Subsecretaria de Promoción de Derechos Humanos; Noberto Berner, de la Dirección Nacional de Sitios de Memoria; José Luis González, Director de Asistencia Técnica Pedagógica de Tucumán; sobrevivientes del centro clandestino; miembros del Equipo Argentino de Antropología Forense; miembros del Colectivo de Arqueología, Memoria e Identidad de Tucumán (CAMIT); miembros del Laboratorio de Investigaciones del Grupo de Arqueología y Antropología de Tucumán (LIGIAAT); hijos e hijas de Ana María Sosa; representantes de distintos espacios para la memoria del país; Madres de Plaza de Mayo de Tucumán; trabajadores y trabajadoras de la Dirección Nacional de Sitios de Memoria y del Ministerio Educación provincial; organismos de derechos humanos de Tucumán, Santiago del Estero y Buenos Aires; Josefina Racedo, directora Escuela de Psicología Social de Tucumán, y representantes de la municipalidad de Famaillá, entre otras personas.