Sanidad frutícola: La primavera de las cerezas y los arándanos

Estos frutos de la temporada primaveral son hospedantes de la plaga mosca de los frutos. El Senasa realiza acciones de prevención y control con el fin de que siempre sea primavera para estos cultivos.


Buenos Aires, 21 de septiembre de 2018 – Los árboles que recuperan su follaje, las flores, las temperaturas más cálidas y una gran variedad de colores quizás sean lo más notorio de la primavera, pero no son lo único que viene con ella. Las cerezas y los arándanos son unos de los alimentos de esta temporada: son deliciosos, traen muchos beneficiosos para la salud y Argentina presenta condiciones agroecológicas ideales para su desarrollo.

Las cerezas son frutas que nos brindan excelentes aportes nutricionales, además de numerosos beneficios para la salud, por ejemplo, son consumidas para librar a nuestro cuerpo de toxinas porque están llenas de antioxidantes y vitaminas. Los arándanos, por otro lado, poseen innumerables propiedades nutritivas y pueden tratar diversos males cardiovasculares e infecciones urinarias.

La producción de cerezas en Argentina se desarrolla principalmente en Mendoza, Chubut, Río Negro y Santa Cruz; mientras que la producción de arándanos se realiza fundamentalmente en las provincias de Entre Ríos, Tucumán, Corrientes, norte de Buenos Aires y en menor medida Santa Fe, Córdoba y San Luis.

Según datos del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa), durante la temporada 2017/2018 la exportación de cereza de la Patagonia hacia EE.UU. y Canadá creció un 10% respecto a la campaña anterior.

Desde el reconocimiento de área libre de mosca de los frutos en diciembre de 2005 por el Servicio de Inspección Animal y Vegetal de Estados Unidos (USDA-APHIS) –organismo sanitario equivalente al Senasa en ese país–, la región Patagonia Sur exporta cerezas bajo un programa de inspección de preembarque que permite la inspección en origen de la fruta y su envío hacia Estados Unidos, sin tratamiento cuarentenario para el control de mosca de los frutos.

Por otro lado, según datos de la Secretaría de Agroindustria en julio de este año se aprobó un protocolo específico para “cerezas frescas” elaborado por profesionales del sector público y la actividad privada, que hace posible que los productores de cerezas puedan obtener el derecho de uso del sello de calidad que diferencia a los alimentos argentinos de calidad Premium.

Asimismo, resulta destacable el rol de nuestro país como 9° exportador mundial de cerezas de acuerdo a datos de COMTRADE del año 2017, cuya producción representa el 1% del valor mundial exportado.

Con respecto a los arándanos, según datos de la Secretaría de Agroindustria en mayo de este año se confirmó la apertura del mercado de Tailandia para arándanos argentinos como resultado de los encuentros bilaterales que el Senasa mantuvo en el marco de la Comisión de Medidas Fitosanitarias de la Convención Internacional de Protección Fitosanitaria (CIPF).

Al respecto, el presidente del Senasa, Ricardo Negri, declaró en la Jornada Regional Técnica en Arándanos realizada en Entre Ríos durante este año que el 63% de la producción de arándano se envía a Estados Unidos –“con cuyo servicio sanitario realizamos un trabajo conjunto importante para facilitar el proceso de exportación”–, el 30% a la Unión Europea y el 7% al resto del mundo.

En este sentido, también remarcó que “el Senasa es responsable de la ejecución de todos los controles primarios de preembarque, de la trazabilidad, de verificar que todos los actores de la cadena estén haciendo lo que deben hacer”.
Los programas nacionales de Control y Erradicación de Mosca de los Frutos (PROCEM) y de Sanidad de Material de Propagación, Micropropagación y/o Multiplicación Vegetal, del Senasa, trabajan sobre la sanidad frutícola con el objetivo de reducir el impacto socioeconómico que ocasionan estas plagas.

Asimismo, el Senasa cuenta con sistemas de trazabilidad, como el Documento de Tránsito Vegetal, y certificación que tienen como objetivo acompañar a los productores frutícolas en toda la cadena hasta su comercialización interna o exportación a mercados internacionales.

Estas funciones de control y erradicación de la plaga representan beneficios para el país como la reducción de las pérdidas de frutas, la mejora en la sanidad y la inocuidad de los alimentos, y la apertura de mercados internacionales que permiten que nuestras cerezas y arándanos alimenten a consumidores de todo el mundo.