[Salta] El vínculo entre una cooperativa de artesanas y un pequeño productor tejido en el Núcleo Promotor de La Caldera

Arte Lana es una cooperativa en formación y es el sueño de 12 mujeres artesanas de la localidad salteña de La Caldera, un pueblo de 3 mil habitantes, ubicado a 25 kilómetros de la ciudad de Salta.


A partir de su participación en el Núcleo Promotor de la Mesa de Asociativismo y Economía Social local, se vinculó con Gastón Larrán, un pequeño productor ganadero de la zona que se interesó en la necesidad de materia prima de las trabajadoras y les ofreció la lana de sus ovejas para que empiecen su aventura productiva. Una pequeña historia de entramados posibles a partir de la comunidad organizada.

“La donación forma parte de irnos involucrando y dándonos una mano los que formamos parte de la Mesa. Yo pertenezco a una asociación de pequeños productores ganaderos, que creemos que se puede formar una linda cuenca ganadera en la zona de La Caldera. En una de las reuniones de la Mesa las chicas de la cooperativa mencionaron el tema de la lana y yo vengo desde hace muchos años con la cría de ovejas, que es una actividad que viene en decadencia. Como había bajado mi volumen de animales, consideré que donarles la lana era una buena manera de incentivarlas y que el proyecto de ellas se encamine, que la rueda empiece a traccionar. Yo me beneficio con la extracción de la lana, las chicas con la posibilidad de tejer esa lana y así”, explica Larrán.

“Es buena la lana de Don Gastón, en la calidad de la lana se ve la forma en que se trata a los animales”, afirma Luciana Sarapura, una de las artesanas de la cooperativa Arte Lana, que está en el proceso de convertir esa materia prima en hilados que, a su vez, se convierta en coloridas alforjas, las primeras muestras del trabajo colectivo que se proponen producir.

“Estamos viendo la forma de organizarnos, de ver cómo podemos comercializar el trabajo y conseguir la materia prima, también queremos capacitarnos porque tenemos distintos niveles de saberes y es importante que todas podamos tener el conocimiento para que las cosas salgan bien”, resalta Luciana y asegura que la cooperativa no es un emprendimiento pensado solo desde lo comercial: “Nos gusta la idea de juntarnos y apoyar a la gente de campo, darle la importancia que merece. Lo que hacemos también es para transmitir la cultura nuestra y que no se pierda, entusiasmar a los jóvenes a seguir con la cultura campesina”.

En este tejido productivo solidario los dos protagonistas señalan la importancia del encuentro comunitario. “La posibilidad de unir a las organizaciones en el municipio es una idea bien encaminada que comparto porque es similar a la que estamos armando con los pequeños productores Las vinculaciones son necesarias, en estas zonas a una persona o a una familia le cuesta mucho salir solo, se necesita la comunidad. Ese rol participativo es muy importante, tanto desde las organizaciones como desde la municipalidad. El municipio también tiene que buscar el apoyo de las organizaciones”, sostiene Larrán. “De la Mesa algo positivo tiene que salir, está muy bien que empecemos a trabajar en grupos, no hay que ser egoísta. Está bueno que haya un aporte de todos”, sintetiza Luciana.