Salta: “Como provincia, tiene buena reputación en los ranking para recibir más inversiones” aseguró el embajador de Canadá

Llegó a Salta de una forma llamativa: invitado para dar una charla en un colegio sobre derechos humanos, diversidad y género. Robert Fry hace tres años que vive en Argentina, es el representante diplomático de Canadá en el país y en su paso por la provincia dialogó, de forma muy amena, con El Tribuno. Inversiones, seguridad jurídica, economía, diversidad, género y aborto fueron algunos de los temas de los que habló.


Nelson Colque

¿Ve a Salta como un mercado atractivo para las inversiones?

Como una provincia para la inversión, Salta tiene una buena reputación en los ranking. El Fraser Institute realiza un ranking en el mundo y señala los mejores lugares para invertir. Y en Argentina, San Juan y Salta son los primeros lugares para invertir. Esta provincia es un buen ambiente para la inversión. Ahora hay 23 empresas canadienses en el sector de la minería, con tres grandes proyectos. Salta es un buen lugar para minería y energías limpias y renovables, por el sol. Acá hay buenas condiciones climáticas y además hay altura.

¿Es un lugar para invertir solo en materia de minería o en otras áreas?

También puede ser el vino que se puede exportar a Canadá y otra cosa puede ser en materia de agricultura.

En materia de seguridad jurídica, ¿la ven bien a la provincia?

Siempre hay posibilidad de mejorar, no solo en Salta sino en todo el país. Sé que el Gobierno nacional y el provincial tratan de mejorar el sistema.

Desde afuera, ¿cómo la ven a la Argentina, en medio de la actual turbulencia económica?

La mirada es muy positiva. Pero todo es relativo, porque antes del cambio del Gobierno nacional, no había relaciones entre Canadá y Argentina. El Gobierno kirchnerista no quiso hacer mucho. No había movimiento y todo cambió en Canadá desde que tenemos de primer ministro a Justin Trudeau. El ganó en 2015, en el mismo tiempo que (Mauricio) Macri lo hizo acá. Los dos tienen un mismo proyecto, un mismo programa: ser positivos y no hacer propaganda negativa, mejorar la economía de la clase media, y que todos se beneficien con el libre comercio y el desarrollo de los recursos naturales, pero en equilibrio con el medio ambiente. Los dos, Trudeau y Macri, tienen buena sintonía y química. El Presidente argentino estuvo hace dos semanas en Canadá. El primer ministro de Canadá apoya a Macri, que tiene un trabajo difícil, porque el Gobierno anterior dejó una situación compleja, con políticas negativas.

¿Argentina puede esperar la llegada de nuevas inversiones canadienses?

Sí. Además tuvimos una buena noticia recientemente, porque Morgan Stanley calificó a la Argentina como mercado emergente, y eso significa que todos los fondos de inversión deben invertir en Argentina. Deben poner un porcentaje de su capital acá. Pese a que hay problemas económicos, con la devaluación es una buena noticia para el país.

¿Cómo es la realidad económica de Canadá?

Nosotros buscamos equilibrar el mercado capitalista, abrir el mercado al libre comercio, porque creemos en eso, pero también tener programas sociales: salud universal y gratuita para todos. La educación es gratuita salvo la universidad (son públicas, pero se paga). El 95% de los canadienses va a la escuela pública gratuita hasta el secundario; tenemos pocos privados, porque el sistema público es muy bueno. Para nosotros, el clima (por lo frío) es un desafío, pero nos adaptamos; eso nos hace más fuerte.

En Argentina, siempre hay problemas con el crecimiento de la inflación, ¿de cuánto es ese índice anual en su país?

La inflación de Canadá es aproximadamente 2 por ciento anual. Cada país tiene su desafío. El mercado de los Estados Unidos es el mercado más importante para nosotros. El 75% de nuestro comercio va a los EEUU y el presidente de ese país, Donald Trump, impulsó tarifas contra nuestro acero y aluminio. Además estamos renegociando y modernizando el Nafta (tratado de libre comercio entre Canadá, EEUU y México). No es fácil, siempre todo lo que pasa en EEUU repercute en nosotros.

¿Cómo es la convivencia con un vecino tan difícil como EEUU?

Es como nuestro hermano mayor. Tenemos muchos lazos con los EEUU: familias y empresas. Estamos interconectados y siempre hay cambios en Washington, pero la relación entre nosotros dura y sobrevive los cambios.

Por lo que vi, desde su embajada trabajan mucho el concepto de diversidad…

En Canadá festejamos la diversidad. Es una fuerza para nosotros. Argentina y Canadá son países de inmigrantes, por lo que hay diversidad. Hay que comprender que la diversidad puede fortalecer la sociedad, no hay que verla como una debilidad. Necesitamos que la gente tenga mente abierta. Acá entra a jugar también la igualdad de género y hay que tener en cuenta que las mujeres y las niñas tienen que tener un lugar equitativo en la sociedad. Necesitamos que todos participen para mejorar y desarrollar la economía. También en Argentina hubo un cambio, cuando aceptaron el matrimonio igualitario. Y nos parece importante que haya hasta una casa LGBTI en Rosario, que nosotros ayudamos. En 70 países en el mundo hay leyes contra esta comunidad. En muchos países son violentados, y para nosotros hay que respetar los derechos humanos y fundamentales.

En Argentina tenemos casos de violencia de género, que muchas veces terminan en femicidios…

La violencia contra la mujer es muy seria en el mundo, pero en América Latina es peor. Nosotros trabajamos con Ni Una Menos, con Mujeres en Igualdad. Ellos hacen el lanzamiento de su programa, cada año, en la embajada de Canadá. Se ve mucha violencia entre parejas. En Canadá tenemos violencia doméstica, pero acá tiene que haber sensibilización por parte de las autoridades y la Policía. Deben comprender que cuando una mujer va a denunciar un problema lo tienen que tomar en serio y tienen que hacer un seguimiento. Porque si un juez dictamina que el hombre no se debe acercar a esa mujer, la Policía tiene que tener eso en cuenta, sino vuelve a darse la violencia.

¿Qué piensa de la legalización del aborto?

En Canadá es legal, pero no fue un camino fácil. Para mí demuestra la importancia de la Corte de Justicia. En los años 70 y 80, grupos de mujeres y médicos llevaban causas a los juzgados y al final ganaron en la Corte el derecho de recibir un aborto, que es un derecho fundamental, lo contrario viola nuestra Constitución.

El Tribuno