Rosario facilita el acceso al trabajo de personas con discapacidad

Mediante un acuerdo con la municipalidad local, las empresas reciben beneficios por llevar adelante prácticas inclusivas de incorporación de personal.


Rosario es una ciudad que puede mostrar, con orgullo, cierto carácter pionero en la defensa de los derechos de las personas con discapacidad, mediante la aplicación de políticas públicas de participación e inclusión laboral. Es que desde la Dirección de Empleo de la Secretaría de Producción, Empleo e Innovación del municipio rosarino se trabaja en la capacitación y la inserción laboral en el mercado del trabajo de personas que tengan algún grado de discapacidad que dificulte su participación social en distintos ámbitos de la v ida comunitaria.

El objetivo del programa de la Dirección de Empleo es proveer oportunidades para favorecer la inserción de grupos priorizados en ámbitos laborales competitivos, inclusivos y equitativos, en consonancia con sus intereses y capacidades.

“La dirección trabaja con tres grandes líneas: el apoyo técnico y financiero a emprendimientos, el desarrollo de capacitaciones en distintos oficios y el servicio de intermediación laboral”, explicó Marcial Sorazábal, director de Empleo.

Es en esta última opción que se produce el enlace con las problemáticas como la discapacidad. Esta intermediación se lleva a cabo entre la gente que necesita trabajo y el sector privado. “Recogemos todas las demandas de trabajo que se acercan a nuestras oficinas en cada distrito de la ciudad, cargándose los currículums en la web, y por el otro lado los pedidos de las empresas para la incorporación de personal”, agregó el funcionario.

Ante un pedido de una empresa, inician las búsquedas en las bases de datos de la Dirección. Si no se da con el perfil requerido, se habilita una búsqueda pública. Luego se hace una entrevista de preselección y finalmente se deriva a la empresa, para que se produzca la contratación.

En ese proceso es que se aplica el criterio de prioridad de algunos grupos concretos, entre ellos, los de personas discapacitadas. Hay una oficina específica en la que reciben un trato personalizado, un seguimiento y un trabajo de sensibilización con las empresas para que adapten los puestos de trabajo y fomenten la inserción laboral de personas afectadas para algún tipo de discapacidad.

Beneficios para las empresas

“A su vez hay beneficios económicos para las empresas de carácter inclusivo, que consisten básicamente en subsidios al salario, durante un tiempo que puede ir de uno a dos años, dependiendo de la envergadura de la empresa y el rubro al que se dedica”, sostiene Sorazábal.

Por el lado de las personas que son contratadas, éstas tienen necesariamente que acreditar el correspondiente certificado de discapacidad.

Los colectivos que comprenden al área de grupos priorizados y que están anotados en el registro son las víctimas de violencia doméstica, víctimas de explotación sexual, personas del colectivo de diversidad sexual (trans, transexuales, transgéneros), personas con discapacidad, personas trasplantadas o en espera de transplante, personas en tratamiento por adicciones, personas privadas de su libertad o salida transitoria, personas en situación de calle y víctimas de armas de fuego.

También, por su carácter inclusivo, el programa contempla que las personas con discapacidad tengan acceso prioritario a las capacitaciones en oficios y a las capacitaciones en desarrollo de emprendimientos, y también al financiamiento de los mismos.

Integración exitosa

“Los encuentros de sensibilización son jornadas de trabajo en los que se charla con el personal de la empresa para ver si el puesto de trabajo está adaptado a las necesidades del trabajador, y también se analiza el entorno para que la integración sea exitosa”, sostiene Sorazábal.

La Municipalidad hace un seguimiento de cada inserción laboral, visitando la empresa, constatando la condición de trabajo, el desempeño del trabajador o de la trabajadora, cuáles son los posibles inconvenientes y se releva que esté realizando el trabajo para el que fue contratado.

Con las personas que forman parte de estos grupos priorizados se trabaja en cursos de formación profesional de empleo y también en otros más específicos. Por ejemplo, talleres de lengua de señas para personas con discapacidad auditiva.