Rememorando páginas de la historia antártica

Hoy es el Día de la Antártida Argentina, instituido por Ley 20.827/1974, en honor al aniversario de la instalación del Observatorio Meteorológico en la isla Laurie, islas Orcadas del Sur, en 1904, actual Base Conjunta Antártica del mismo nombre.


La Antártida, tierra y hielo, mar, nieve y frío todo el año. Es un continente que hace apenas dos siglos comenzó a ser visitado por el hombre, explorado, estudiado y protegido. En todo este tiempo, la Armada Argentina tuvo participación activa y continúa siendo parte de la logística y brindando seguridad en los mares más australes de la Tierra.

El Sector Antártico Argentino es una zona afectada a un régimen jurídico especial. La región antártica delimitada por los meridianos 25º y 74º Oeste y el paralelo 60º de latitud Sur, con una superficie aproximada de 1.461.597 km², de los cuales 965.314 km² corresponden a tierra firme. El Sector Antártico Argentino forma parte del territorio de la Provincia de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur (Ley 23.775), aunque está sujeto al régimen del Tratado Antártico, firmado en 1959.

Si bien la presencia privada predominó en la primera época, a fines del siglo XIX, junto con la irrupción de expediciones balleneras, tuvieron lugar una serie de expediciones exploratorias oficiales y es al comienzo de ese período que el Estado Argentino desarrolla sus primeros planes para lanzarse al sexto continente.

La primera presencia argentina oficial en aguas antárticas data de septiembre de 1815, durante la Guerra de la Independencia, cuando el entonces Coronel de Marina Guillermo Brown, a bordo de la fragata “Hércules”, acompañada del bergantín “Trinidad”, fue arrastrado por un temporal al sur de la convergencia antártica y observó indicios de tierra cercana.

A mediados del siglo XIX, con la llegada de los balleneros, arribaría también a la Antártida un joven marino argentino, Luis Piedrabuena, que en su segunda estancia en ese continente llegó a permanecer un mes en Bahía Margarita, al sur del Círculo Polar Antártico, donde hoy se encuentra la Base Conjunta Antártica San Martín. https://gacetamarinera.com.ar/caballero-del-mar-teniente-coronel-de-marina-luis-piedra-buena/

Llegados a los primeros años del siglo XX, es un momento decisivo para el Estado Argentino en la Antártida debido a una serie de acciones precursoras que serán llevadas a cabo con una aguda visión de futuro y se caracterizarán por su heroísmo y espíritu emprendedor. Aquellos hechos protagonizados por la República Argentina en la Antártida comienzan con la Expedición Antártica Sueca de 1901, en la que participaría el Alférez de Navío José María Sobral, quien se transformó así en el primer argentino que llegó a la Antártida en carácter oficial como representante del Estado Nacional invernando en el continente blanco, haciéndolo por dos años consecutivos, período en el que cumplió sus tareas técnicas científicas a través de observaciones en meteorología, geodesia y geomagnetismo.https://gacetamarinera.com.ar/especiales/el-marino-que-hizo-historia-en-el-continente-blanco-alferez-de-navio-jose-maria-sobral/

A esta acción solidaria que inaugura una rica historia de cooperación científica internacional en la Antártida le sigue el rescate de dicha expedición por la corbeta ARA “Uruguay”, al mando del Teniente de Navío Julián Irizar, abriendo así también un extenso camino de rescates antárticos protagonizado por ciudadanos argentinos que se extiende hasta nuestros días. https://gacetamarinera.com.ar/especiales/la-hazana-antartica-de-la-corbeta-ara-uruguay/

El 2 de enero de 1904, el entonces Presidente de la Nación Argentina, Julio Argentino Roca, mediante decreto autorizó al Jefe de la Oficina Meteorológica Argentina para recibir la instalación ofrecida por el señor William Bruce en las islas Orcadas del Sur, y establecer un nuevo observatorio meteorológico y magnético. El decreto establecía que “el personal se compondrá de los empleados que el Ministerio de Agricultura designe y de los que posteriormente puede suministrar el Ministerio de Marina” y que “anualmente serán reemplazados dichos empleados por los que se designe para relevarlos y que conducirá un buque de la Armada”.

El 22 de febrero de 1904 la República Argentina tomó posesión del Observatorio Meteorológico en las Islas Orcadas del Sur y se establece así la presencia permanente de la Argentina en la Antártida, hasta hoy la presencia más antigua en forma ininterrumpida. Entre los miembros de aquella primera dotación se encontraba el joven voluntario Hugo Acuña, estafetero postal cuyo diario es una de las primeras obras de la literatura antártica argentina. Desde entonces, la actividad científica de la Argentina en la Antártida ha sido continua dando origen a la celebración del Día de la Antártida Argentina, fecha que quedó instituida por Ley 20.827/1974, en honor al aniversario de la instalación del mencionado Observatorio Meteorológico.

A principios de 1905 la corbeta ARA “Uruguay” se internó por segunda vez en aguas antárticas nuevamente en misión de rescate debido a que no se tenían noticias de la Expedición Antártica Francesa de Jean-Baptiste Charcot. Ésta retornó en perfectas condiciones y a su regreso, Charcot vendió su goleta al Estado argentino que la renombró ARA “Austral”, con la que a fines de ese año realizó el relevo del Observatorio de Orcadas del Sur.

En los diez años comprendidos entre 1923 y 1933, el Estado Argentino emprendió una serie de expediciones científicas subantárticas. La primera de ellas tuvo lugar a comienzos de 1923 con el buque ARA “Guardia Nacional”, bajo el mando del Capitán de Fragata Ricardo Vago, quien llevaría a bordo profesionales del Museo Argentino de Ciencias Naturales.

Los años que van desde la antesala de la Segunda Guerra Mundial, en 1939, hasta mediados de la década del '50, fueron testigos del gran salto que experimentó la presencia argentina en la Antártida, multiplicando su asiento en forma permanente en diversos puntos del territorio antártico.

La Comisión Nacional del Antártico impulsó la exploración de la Península Antártica para instalar allí nuevas bases argentinas. Con este fin se planificó una primera expedición en el verano de 1941/42, realizada con el transporte ARA “1˚ de Mayo” bajo el mando del Capitán de Fragata Alberto Oddera, que exploró el frente occidental de la Península y sus archipiélagos adyacentes, confeccionando cartografía detallada, además de realizar estudios científicos y depositar banderas y escudos argentinos junto a placas y actas que expresaban la soberanía argentina sobre aquella región. Fue entonces cuando sucedió el primer vuelo de una aeronave argentina en la Antártida, cuando un hidroavión Stearman 76 D-1 operó desde el ARA “1º de Mayo” en la isla Decepción.

Al año siguiente los estudios fueron ampliados nuevamente con el mismo buque, ahora bajo el Capitán de Fragata Silvano Harriague, llegando incluso a cruzar el Círculo Polar Antártico.

En 1947 comenzó el período de mayor expansión de la presencia argentina en la Antártida: pasaría a poseer 8 estaciones y 28 refugios. Los destacamentos navales instalados en aquellos años por la Armada Argentina fueron denominados Melchior (1947), Decepción (1948), Almirante Brown (1951), Esperanza (1952) y Bahía Luna (1953), hoy llamado Cámara. Por su parte el Ejército instaló las bases San Martín (1951), Esperanza (1952) y Belgrano (1955). La Aviación Naval y la flamante Fuerza Aérea Argentina participaron también de este gran despliegue realizando un puente aéreo entre ambos continentes gracias a sus hidroaviones y a aerolanzamientos.
https://gacetamarinera.com.ar/especiales/69-anos-del-primer-vuelo-de-la-aviacion-naval-con-descenso-en-la-antartida/

En 1951 sería creado el Instituto Antártico Argentino, primero del mundo, el cual impulsa y coordina las actividades científicas en la Antártida. Por iniciativa del director de dicho Instituto, el entonces Coronel Hernán Pujato, se planteó la necesidad de contar con un rompehielos para acceder a la zona del Mar de Weddell, región que se encontraba inexplorada hasta ese momento.

El 8 de diciembre de 1954, fue entregado a la Armada Argentina el rompehielos ARA “General San Martín” y ese mismo verano partió rumbo a la Antártida, donde logró la primera penetración del Mar de Weddell y la instalación de la Base Belgrano sobre la barrera de hielos Filchner. Hasta su reemplazo por el rompehielos ARA “Almirante Irízar” en 1979, fue el principal buque de las campañas antárticas argentinas, desempeñando tareas de logística, investigación y asistencia. https://gacetamarinera.com.ar/especiales/hielo-fuego-y-mar/

Ya con el Tratado Antártico (1959) vigente y la Argentina como miembro signatario original, reclamante y parte consultiva, en la primera mitad de los años '60 las tres Fuerzas Armadas de la Argentina buscan alcanzar el Polo Sur, a través de expediciones que brindan también destacados aportes científicos. A su vez la presencia científica argentina en la Antártida logra una importante expansión gracias a la instalación de nuevas estaciones, entre ellas la Base Marambio en 1969 que, con su pista de aterrizaje sobre permafrost, permite un continuo puente aéreo intercontinental.

Si bien la idea de alcanzar el Polo Sur Geográfico se encontraba desde hacía décadas en los exploradores antárticos argentinos, este objetivo se lograría a principios de la década de '60, con tres expediciones pertenecientes a cada una de las Fuerzas Armadas. La primera en hacerlo fue la de la Aviación Naval de la Armada Argentina en enero de 1962; luego la expedición de la Fuerza Aérea Argentina que alcanzó el Polo Sur en noviembre de 1965, seguida por la expedición terrestre del Ejército Argentino, un mes después. https://gacetamarinera.com.ar/especiales/la-aviacion-naval-y-el-primer-vuelo-al-polo-sur/

En la Antártida hoy

En este nuevo aniversario de la celebración del Día de la Antártida Argentina, como desde hace 117 años, nuestro país continúa presente en este gélido continente, cuya operación demanda el esfuerzo constante de un equipo conformado por distintos sectores: desde la Dirección Nacional del Antártico, que entiende en la planificación y dirección de la política antártica; las Fuerzas Armadas, encargadas del sostén logístico; y otras organizaciones público/privadas que solicitan apoyo para llevar adelante proyectos de investigación científica. Todo esto hace de la Antártida un punto de encuentro de distintas organizaciones que requieren de su sinergia para llevar a cabo las tareas.

Desde el Comando Conjunto Antártico –dependiente del Comando Operacional del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas–, medios de las tres Fuerzas Armadas ejecutan las tareas de sostén logístico antártico durante la Campaña Antártica de Verano que permiten reabastecer las bases y relevar sus dotaciones. Brindan apoyo de esta manera a la actividad científica desplegada desde el Instituto Antártico Argentino dependiente de la Dirección Nacional del Antártico.

En la actualidad, nuestro país cuenta con 13 bases instaladas –6 de carácter permanente y 7 temporarias–, siendo el país que más bases de investigación científica posee en la región. https://gacetamarinera.com.ar/inicio-oficialmente-la-campana-antartica-de-verano-2020-2021/